“Un presidente no puede decir que conoce bien lo que está pasando, porque ve los atascos de tráfico desde el helicóptero.” Adolfo Suárez
El actual equipo que gobierna la Municipalidad capitalina, ha cometido uno de los mayores errores en cuanto a su política populista, con la destrucción de parte de la ciudad para un proyecto que no va a solucionar los verdaderos problemas del tráfico en la capital, aunque es cierto que durante toda su gestión se han dedicado solamente a maquillar el entorno, dejando de lado los verdaderos problemas lo que se traduce en que entre, todas las falencias que vivimos se suma un infierno vehicular que nos agobia diariamente, y que ha aumentado gracias a la última perla de la Municipalidad, denominado ostentosamente aeródromo.
Están destruyendo parte de nuestra riqueza arquitectónica, causando un daño visual que evidencia nuestro tercermundismo el que parece no tenemos posibilidades de derrotar, se suma el daño ambiental traducido en la tala masiva de aproximadamente 2,596 árboles sobre zonas que abarcan el Trébol, la zona 9 y Mixco, tala que dañaría irremediablemente el ambiente ya bastante contaminado y descuidado, además de la pérdida de las pocas áreas verdes y plantas propias de nuestra naturaleza como matilisguates y jacarandas.
Aunado a lo anterior, cuando llegue a funcionar el aeródromo no va a satisfacer las necesidades de movilización de la población a la que teóricamente busca beneficiar, porque el número de pasajeros que podría movilizar es un mínimo comparado con la cantidad de personas que necesitan trasladarse de un lugar a otro, lo que no reportaría beneficio alguno para el ciudadano, debido a que son cientos de miles de vehículos los que transitan diariamente de Mixco a la capital y viceversa, por lo que no bajaría el tráfico, acentuando un paisaje patéticamente tercermundista.
Apreciamos que es un proyecto selectivo y discriminatorio, ya que se encuentra vedado para las personas con discapacidades especiales y de la tercera edad, que no podrán acceder a ese tipo de transporte, debido al difícil acceso a las cabinas aéreas, si a ello sumamos que en cada cabina caben según informaciones 12 pasajeros sentados, aliviados estamos.
Los inversionistas realizan estudios especializados antes de invertir en un proyecto, por lo que si agregamos a la delincuencia desbordada la incertidumbre jurídica, las coimas para trabajar con el Estado, un fenómenos vehicular desastroso por el que para trasladarse de un lugar a otro, sin importar la distancia se necesitan horas, aunque el inversionista se pueda transportar en helicóptero sus colaboradores no, nuestro país no invita a invertir.
El legado del unionismo que lleva 22 años dirigiendo de forma continua la municipalidad capitalina, más los que hizo en forma alterna, es una ciudad desordenada, con calles de difícil acceso porque las han reducido considerablemente convirtiendo, las que un día fueron amplias calles y avenidas en reducidos espacios en las que solamente un vehículo puede transitar, mientras la población y los vehículos han aumentado considerablemente.
Han convertido una ciudad pequeña pero ordenada en un espacio intransitable, un auténtico infierno en el que los niños están creciendo en un ambiente estresante, sin parques porque han privatizado el ocio trasladándolo a espacios reducidos en los centros comerciales, centros de consumo en los que se tiene que pagar o desear si no se cuenta con los suficientes fondos.
A raíz de las obras del aeródromo se ha multiplicado el tiempo en el tráfico, por lo que en lugar de 30 minutos hoy necesitamos hora y media para llegar a un lugar, una hora de vida desperdiciada porque no se puede utilizar para nada productivo.
Si a todo lo anterior, sumamos los pasos a desnivel que lo que han traído es mayor tráfico, porque se han convertido en embudos de hierro, ya que el solo entrar a ellos es una lucha con otros vehículos y salir igual, el legado del unionismo no es de progreso y crecimiento, es todo lo contrario, retroceso y subdesarrollo.
Transitar frente a la Municipalidad en cualquier momento del día es un sacrificio, pero el Alcalde no transita por donde lo hacemos los demás, porque si así fuera no hubiera convertido el, sus antecesores, y su equipo la ciudad de Guatemala en un calvario intransitable, estresante e invivible.







