“No he fracasado. He encontrado 10,000 soluciones que no funcionan”. Thomas Alva Edison
Los conflictos internacionales impactan en sociedades débiles como la nuestra con mayor dureza, porque nuestra fragilidad es históricamente estructural, abarcando varios aspectos, influyendo en lo económico y financiero, destruyendo el tejido social.
Los diferentes gobernantes han tomado decisiones cortoplacistas y populistas que no solamente no han resuelto los problemas que afrontamos, los han aumentado considerablemente, hundiéndonos más en un abismo de corrupción, porque se ha trasladado el dinero de nuestros impuestos a manos particulares disfrazados de ayudas para todos, y que llegan a pocos, situación que no solamente nos vuelve más pobres sino que menos competitivos en el gran concurso de naciones.
El actual gobierno que ha pegado un bandazo si y otro también, cuyos funcionarios cuando se encontraban en la oposición se resistieron a los subsidios como lo debe hacer quien busca lo mejor para el país, hoy que se encuentran en el poder hacen exactamente lo mismo que criticaron del oficialismo de ese momento, mientras hoy con discursos tan vacíos como los de sus antecesores están tomando medidas que no solucionan los problemas de la población, pues el costo de la vida crece irremediablemente, producto de la políticas errantes y erráticas implantadas.
En nuestro país hay excelentes profesionales, que no son escuchados ni tomados en cuenta para la toma de decisiones importantes, puesto que el Ejecutivo escucha lo que quiere, no lo que debe, porque es más fácil seguir la senda de los demás, no iniciar la propia que aunque parezca más difícil y empedrada, es la más efectiva a largo plazo, extremo que se hace evidente en la anterior y presente crisis derivada de un conflicto internacional que repercute irremediablemente en forma negativa en la población en general, porque el gobierno actual hizo lo mismo que los demás, por lo que no se puede esperar un resultado diferente.
Los subsidios como se utilizan en Guatemala se han convertido en focos de corrupción histórica, siendo la senda correcta la de exención de impuestos relacionados con la actividad petrolera, cuyo beneficio sería directo para el consumidor, por ejemplo por cada Q100 que pagamos por la gasolina, Q11.96 corresponden al IDP y Q9.43 al IVA, si aproximadamente compramos con Q100 de gasolina 2.50 galones, el ahorro directo para el consumidor sería de Q11.96 solo de IDP y si fueran los dos impuestos el beneficio por cada Q100 sería de Q21.39, un 21.39% en beneficio de la población.
El Ejecutivo con una retórica cortoplacista y populista ofrece la cantidad de Q12 de subsidio por cada galón de diésel, si tomamos en cuenta que por cada Q100 recibimos aproximadamente 2.50 galones de diésel, el beneficio para los expendedores es de Q30 por cada Q100, que no va a recibir la población, y si hablamos de gasolina regular son Q3 por galón por lo que por Q100 gastados en la gasolinera recibimos aproximadamente 2.50 galones, siendo el beneficio para los distribuidores de Q8.50, que no va a recibir el consumidor, los demás productos no fueron tomados en cuenta.
El cálculo anterior se basa en los datos proporcionados en las páginas de la SAT, por lo que es oficial, en la misma encontramos que el impuesto recaudado por el Estado en concepto de IDP durante todo el año 2025, fue de Q4 mil 839 millones, en cinco meses la exención arrojaría un total de Gasto Tributario de Q403,250 millones, solo de IDP, mientras el subsidio propuesto asciende a Q3,480 millones para cinco meses para los expendedores de diésel y gasolina regular, los demás están fuera de la ecuación, por lo que con la entrega del subsidio se encarece para el mismo Estado su manejo, sin que llegue beneficio alguno directo para la población, que en primera y última instancia es el deber ser del Gobierno que se mantiene de los impuestos y de la Deuda Pública.
Muchos nos hemos pronunciado en contra de los subsidios siempre, porque como población entendemos que en estas condiciones como reza el dicho popular “es peor la medicina que la enfermedad”.
El gobierno nos sigue dando más de lo mismo, y no es eso lo que merecemos recibir, porque en situaciones difíciles se demuestra el talante de cada quien.







