“Cada regulación es una restricción de la libertad; cada regulación tiene un costo”. Margaret Thatcher
La actual administración del Estado se ha caracterizado por ser de puertas cerradas a la población en general, con el argumento que hay que combatir la corrupción, en la mayoría de las instituciones se han girado órdenes para que ningún funcionario sin excepción de jerarquía alguna, proporcione información a los usuarios, no se trata de que tomen café, se trata de que se cierren las puestas.
Desafortunadamente la corrupción ha existido históricamente, alimentada en la mayoría de las ocasiones por la necesidad que tiene el que no sabe solucionar sus dudas o problemas de hacerlo, quien agobiado por una tecnología que no entiende, más la masificación de la legislación muchas veces innecesaria, decide acercarse a las frías oficinas gubernamentales, en las que se encuentra ante un muro de silencio porque a los funcionarios se les ha prohibido hablar con los usuarios sean los interesados o sus abogados, con lo que o hace una cita previa, o en la entrada alguien le pregunta que desea y previo examen del empleado y autorización interna puede acceder a la oficina, si consideran que no puede ingresar porque no es la persona idónea para la consulta que desea hacer, se le dice adiós.
Es increíble que sea precisamente este el gobierno más restrictivo que hemos tenido, cuando uno de los motivos por los que se les votó fue porque la población buscaba apertura de parte de las instituciones del Estado, pero no ha sido así ya que a otras frustraciones que la sociedad experimenta, como el olvido a quienes apoyando la democracia los apoyaron a ellos, quedando después olvidados se suma el muro impuesto para no atender a quienes directamente pagan sus salarios.
Uno de los ejemplos del incumplimiento del artículo 29 de la Constitución que dice literalmente que “Toda persona tiene libre acceso a los tribunales, dependencias y oficinas del Estado, para ejercer sus acciones y hacer valer sus derechos de conformidad con la ley”. Es el Registro de la Propiedad Intelectual, bajo el argumento que se quiere limitar la corrupción no se permite que los usuarios accedan libremente, ya que tienen que pedir una cita antes de llegar para que se asigne un funcionario que les atienda, ¿Y si viene desde Petén a hacer su consulta, o es una emergencia? No importa, necesitamos empleados que parezcan impolutos, aunque ineficientes por inacción.
Otra de las instituciones que funcionan como un laberinto de desinformación es la SAT, ya que no se puede ingresar libremente a sus instalaciones, porque antes se debe hacer una larga cola, para que una persona, una sola atienda a todos los usuarios preguntándoles que los lleva a ese lugar, y previa confesión por parte de estos, realiza una consulta y solamente después de la autorización le permite el ingreso, para que adentro se siente a hacer otra cola, solo que sentado hasta que alguien lo atiende, para que nuevamente lo confiesen y le digan que no es ahí, que vaya a una agencia.
No cabe duda de que la corrupción es un problema mundial, no somos solamente nosotros, tampoco somos los más corruptos, pero con ese tipo de acciones en vez de atacar el problema de fondo se incrementa el mismo, porque ante la falta de respuesta de las instituciones, el usuario puede ser que conozca a alguien que conozca a otro que a su vez le pueda ayudar, a quien verá en un centro comercial, quien si le va a cobrar lo hará en exceso por el peligro que corre darle una información.
Lo único que se logra cerrando puertas a la población, es que se incremente precisamente lo que se busca limitar, restringiendo en demasía uno de los principios con los que los constituyentes dotaron a la Constitución, y este es la” libertad de información”.
El buenismo exagerado con el que ha actuado el presente equipo de gobierno, aunado al exceso de restricciones a la población, más los señalamientos que la única función del presidente es dar ruedas de prensa, en la que critica como un ciudadano común los haceres de otros, sin hacer nada en absoluto entregando las instituciones, es un fracaso de la población por no saber elegir.







