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“Intento comprender la verdad, aunque esto comprometa mi ideología.” Graham Greene

Considero que en nuestro país, no nos encontramos ante un gobierno de izquierdas como muchos pretenden señalar, probablemente lo único es el apellido del Jefe del Ejecutivo, por lo demás, no existe al momento política alguna de izquierdas, ni socialistas, estimo al actual ejecutivo del centro, otros gobiernos de Latinoamérica si han sido socialistas hasta que, por medio del voto popular han ido virando hacia la derecha, debido a que la izquierda no solamente no ha dado respuesta a las necesidades básicas, se ha investido de excesiva corrupción.

El reciente terremoto en Venezuela desnudó de forma descarnada cómo un país que llegó a ser considerado la cuarta economía del mundo, no puede dar respuesta a una catástrofe natural como lo es el fenómeno natural en el país sudamericano,  el chavismo desde su primera fase con el propio Chávez y posteriormente con Maduro, se dedicó a servirse en forma personal de las instituciones públicas destruyendo gradualmente económica y socialmente ese país, hasta convertirlo en lo que hoy es, un régimen que no puede o no quiere responder ante una catástrofe natural.

El empobrecimiento de un país como Venezuela, producto de la alta corrupción del chavismo bajo el disfraz del socialismo, dio como consecuencia que al momento del reciente terremoto no exista respuesta por parte del Estado, que de facto mantiene a figuras importantes del régimen chavista responsables de que se encuentren en una posición financiera y estructural sumamente precaria para atender las demandas sociales, quedando en manos de la población mayoritariamente civil atender la emergencia, debido a la incapacidad logística del aparato estatal como consecuencia de 27 años de chavismo, que dieron como resultado más de ocho millones de venezolanos refugiados por el mundo, y un país hundido en la pobreza.

Si sumamos la situación de Venezuela a la de Nicaragua y Cuba, no solamente por ser de izquierda, sino que por la cantidad de tiempo que han sido gobernados por este tipo de regímenes, observamos que no solamente se han convertido en dictaduras, sino que mientras los dirigentes gubernamentales se han enriquecido la población cada día ha sido más pobre.

Los resultados obtenidos en los procesos electorales de los países con gobiernos considerados de izquierda, dan fe que se ha producido un viraje de izquierda a derecha, llama la atención que no han ganado por mayorías, han sido ganancias pírricas, en medio de una desafección a la política por parte de la ciudadanía, la sociedad parece no encontrar su destino, porque producto de nuestra historia de contrastes y pobreza aunado a que en los momentos en los que han ganado las izquierdas han actuado de forma similar a las elites conservadoras, en el que ninguno de los dos espectros ha dudado en aliarse al crimen organizado, más los índices de corrupción aunado a que las izquierdas cuando tienen una oportunidad no han gestionado la administración pública adecuadamente, actuando igual a la derecha a la que denuncian, más la corrupción galopante la decisión que han provocado es un giro débil hacia la derecha, pero giro al fin.

Desafortunadamente para la sociedad en general, ni izquierda ni derecha han dado respuesta a lo que se espera de los diferentes gobiernos, ya que no existen resultados para la población que ve truncadas las posibilidades de encaminarse al desarrollo, debido a que todos llegan al poder a lo mismo, servirse del Estado y pagar facturas.

Perú ha sido el último país en el que ha triunfado la derecha, con Keico Fujimori a la cabeza en segunda vuelta con una diferencia de 0.27% casi la cuarta parte del 1%, sabe a exigua ganancia, lo que significa que si hubiera ganado la izquierda lo hubiera hecho con un porcentaje parecido, por lo que es evidente que ninguno de los dos espectros políticos ha logrado convencer el grueso de la población.

Lo anterior debería ser una llamada de atención para que, si queremos lograr cambios sociales y económicos en general, analicemos qué ha pasado de cara a la primera parte del siglo XXI, en el que la sociedad se encuentra más dividida y polarizada, pero también más desorientada sobre su propio futuro.

 

Gladys Monterroso

licgla@yahoo.es

Abogada y Notaria, Magister en Ciencias Económicas, Catedrática de Derecho Financiero y Tributario de la Universidad de San Carlos de Guatemala, Diploma otorgado por la Corte de Constitucionalidad en 2005, como una de las Ocho Abogadas Distinguidas en Guatemala, única vez que se dio ese reconocimiento, conferencista invitada en varias universidades de Estados Unidos. Publicación de 8 ediciones del libro Fundamentos Financieros, y 7 del libro Fundamentos Tributarios. Catedrática durante tres años en la Maestría de Derecho Tributario y Asesora de Tesis en la Facultad de Ciencias Jurídicas de la Universidad de San Carlos de Guatemala.

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