0:00
0:00

Arévalo cobró más la crisis, el mandatario es una desvergüenza. Resalta que resultó perverso el Presidente porque no le resta importancia a la desnutrición aguda, y porque no lo quiso, “o sea las gotas de agua rebalsaron el vaso”. 

Al presidente Arévalo le recuerdan en la Jornada de la Paz para la Educación de Mensaje de Sumo Pontífice de la Iglesia Universal Pablo VI para el año 1971: TODO HOMBRE ES MI HERMANO. Nuestra Constitución Política de la República de Guatemala, en el Artículo 4°. “Libertad e igualdad. En Guatemala todos los humanos son libres e iguales en dignidad y derechos. El hombre y la mujer, sea cual sea su estado civil, tienen iguales oportunidades y responsabilidades. Ninguna persona puede ser sometida a servidumbre ni a otra condición que menoscabe su dignidad. Los seres humanos deben guardar conducta fraternal entre sí”. El Artículo 51 de la Constitución Política de la República de Guatemala establece la obligación del Estado de proteger la salud física, mental y moral de los menores de edad. Artículo 50 (Igualdad de los hijos): Todos los hijos tienen los mismos derechos ante la ley y se prohíbe cualquier tipo de discriminación. Artículo 72 (Educación): Declara de interés nacional la educación y la formación de los niños y jóvenes. ¿Entonces Arévalo, los niños de 32 que murieron por desnutrición, son sus hermanos? 

Hoy me recuerda en uno de esos libros, está un viejo poema del año 1970, titulado “Ángel Sucio” que dice: “Suena el timbre de una puerta y aparece un ángel sucio, es ese niño pequeño que llega todos los días a pedir que le den pan. Tiene la cara roñosa y los pantalones rotos, la camisa no es camisa sino un trapo lleno de parches. Tiene frío, sed y hambre y en su cara se adivina que es hijo del sufrimiento. Le dan pan, techo y abrigo y le calman un instante. ¿Pero quién le da esperanza en un futuro distinto? ¿Quién le dice que mañana será un hombre verdadero? ¿Quién le dice que mañana la rosa será de él?”.

Arévalo es un cínico, es parte de una legión de políticos desvergonzados, que no tienen principios para cometer actos inmorales, siempre y cuando consigan algún beneficio para sí o para sus más cercanos colaboradores. Por ello José Ingenieros afirmó que Gil Blas, Tartufo y Sancho son los árbitros inapelables de esta ciencia y de ese arte”. La palabra cinismo es ahora sinónimo de inmoralidad, indiferencia, insensibilidad y se ha definido el cinismo como la desvergüenza en defender o practicar acciones vituperables. 

Arévalo es un cínico, quienes desde la ley mosaica se han caracterizado como una secta y una clase, que supuestamente observa rigurosa y formalmente la ley, pero en la realidad han fingido siempre rigor, formalismo y no cumplen correcta y adecuadamente con las leyes. En la antigüedad se les tenía como taimados e hipócritas. Hoy día la connotación del concepto casi no ha variado en todas las sociedades modernas, en todas las clases sociales y en todos los grupos humanos encontramos a este tipo de seres que son despreciables por su falso puritanismo y fingidos. Los fariseos han incursionado cual plaga las sociedades desde la antigüedad, Juan El Bautista les llamó raza de víboras y en todo el curso de los Evangelios establecemos que los fariseos aborrecen la bondad de Jesucristo; incluso cuando Jesús hizo ver a un ciego y hablar a un mudo que estaban endemoniados, los fariseos dudaron del milagro y le calumniaron, dice ÉL: “Este no echa demonios sino por el poder de Belcebú, príncipe de los demonios”. 

Esos políticos son hipócritas, que José Ingenieros los describe en El Hombre Mediocre”, como aquellos que profesan las creencias de fe más provechosas, su religión es una actitud y no un sentimiento y bailan en compás distinto del que marcan los mandamientos”, son fariseos falsos y mojigatos como Tartufo y su moral, son fingidos.

Este es el perfil de Arévalo, se cree que es poseedor de la verdad absoluta. Con la actitud que quien quiere tapar el sol con un dedo, es su actitud de toda esa corte de serviles y aduladores del Gabinete y del Legislativo. En esta Guatemala, ya estamos cansados de cínicos y prepotentes, estos tipos son intolerantes con su altivez, son pedantes y arrogantes. Porque ahora, Arévalo está en un atolladero y muy intrincado en su encrucijada. 

Hubo un presidente y su gobierno era un prepotente; y ahora son soberbios e intolerantes. Arévalo realizó una campaña política medio populista en donde ofreció quitar privilegios, darle una vida mejor y más digna a los pobres, acabar con la delincuencia en unos meses y crear una Guatemala mejor etcétera, etcétera y un montón de babosadas.

Arévalo asumió el 15 de enero de 2024, hoy lo realizado de estos 33 meses de su gobierno, le digo señor mandatario, su administración tiene un descalabro, un total fracaso, una abultada mentira y sus compromisos de campaña se incumplieron. 

Guatemala está ya cansada de cínicos, incoloros y prepotentes. Guatemala está hastiada de la corrupción. Guatemala está urgida de seriedad y de compromiso. Guatemala necesita hombres responsables y que presten oídos al consejo y a la directriz, encaminar el rumbo de la nave por senderos de justicia y libertad, seguridad y desarrollo, honestidad y valor. Por ello, el señor Presidente y su equipo deben reflexionar sobre sus acciones y omisiones en estos casi 3 años de su gobierno. Presidente Arévalo, debe gobernar para poner y trabajar el aparato estatal. Porque gobernar es un compromiso de conciencia, una acción de conjunto en la búsqueda del bien común y de la solidaridad. Gobernar es armonizar el capital y el trabajo. Gobernar es vertebrar nuestro resquebrajado edificio institucional como Nación. Gobernar es dar seguridad a la ciudadanía. Gobernar es equilibrar la balanza de la Justicia de la diosa Temis. Somos una Nación en búsqueda de una real y auténtica democracia, y para que una democracia pueda sostenerse debe mantenerse al Pueblo y ser informado de cuanto sucede. Nuestra democracia, su código es proporcionar al pueblo todos los hechos que le permitan adoptar sus propias decisiones y proceder en su propio interés. Por ello, presidente Arévalo, gobernar es responsabilidad, compromiso y tolerancia.

Arévalo, porque parece que está bajo las directrices de quienes les mueven los hilos cual marionetas, no se ha dado cuenta que lo están llevando a su caos y casi a la anarquía, y termino mi artículo, porque nuestro Pueblo, tiene dignidad, arrojo y coraje. (Continuará) 

Flaminio Bonilla

Abogado, escritor, comentarista, analista de prensa, columnista en “Siglo XXI” de 1991 y luego en La Hora del año 1991 a la fecha con mi columna “sin esconder la mano”. En la política nacional fue miembro del Partido Democracia Cristiana Guatemalteca, su Vicepresidente del Consejo Político Nacional y Director Nacional de la “Organización Profesional Demócrata Cristiana”. Soy un hombre de izquierda y soy socialdemócrata. Fui Registrador General de la Propiedad del 1982 al 1986; Registrador Mercantil General de la República del 1986 al 1990 y luego 15 años Representante Judicial y Consultor Jurídico del Registro Mercantil. Ha sido profesor universitario en la Facultad de Derecho de la USAC y en la Facultad de Derecho de la Universidad Rafael Landívar. Especialista en Derecho Mercantil Corporativo y Constitucional. Soy graduado en Guerra Política del Colegio Fu Hsing Kang de Taipéi, Taiwán.

post author
Artículo anteriorSan Pedro Las Huertas prepara expoventa de artesanos por el Día Mundial del Turismo
Artículo siguienteQuetzaltenango 2050: El valle, el Concejo y las dos ciudades (Parte 2)