Debo viajar a Guate. Viene el camino para bajar a ciudad de Guatemala nuevamente. El recorrido es paradójicamente bello: Un hermoso paisaje de montaña alta interrumpido súbitamente por basureros de todos los colores a la orilla de la carretera. Los basureros incrementan en cantidad y calidad. Apenas hace unas semanas viajé por esta ruta de la sierra central guatemalteca y ya se miran más y sin ningún control, más y peores basureros. Las municipalidades no hay modo que hagan rellenos sanitarios científica, ecológica y tecnológicamente pertinentes. No les importa y en todo caso la Corte de Constitucionalidad los protege. ¡Vaya ironía!
Es tal el descontrol que a la fecha el Ministerio de Medio Ambiente, MARN, no cuenta ni con un inventario de los basureros a cielo abierto que se encuentran regados por doquier. Escuché a un viceministro del MARN la semana pasada que en una entrevista dijo que ya tenían un inventario de los basureros y que uno lo podía encontrar en la página web del ministerio. Lo he buscado una y otra vez y no hay nada. Debe ser el mejor secreto del pueblo.
Lo que sucede con los basureros también sucede con el agua. El agua en Guatemala está abandonada a su mala suerte. La contaminación del agua se da en todos lados, en todas las casas, en todos los comercios, en casi todas las fábricas, las iglesias también lanzan las heces se sus feligreses a los drenajes y luego a los ríos y al agua subterránea. Casi que no hay municipalidad que tenga plantas de tratamiento de agua para limpiar el agua. Y literalmente nadie re usa el agua, nada. Tampoco hay muchos datos sobre el uso y mal uso del agua, ni superficial y menos agua subterránea.
Es tal el descontrol que a la fecha el Ministerio de Medio Ambiente, MARN, no cuenta ni con un inventario de las fuentes de agua. Hay muy poca información sobre el estado del agua subterránea tanto en cantidad (¿cuanta agua hay disponible?) y calidad (¿está contaminada el agua?). Tampoco hay datos de reúso del agua. Sabemos que destruimos la calidad del agua al ver noticias de los ríos hiper contaminados que tenemos y también sabemos que las municipalidades no hay modo que inicien la limpieza del agua. La Corte de Constitucionalidad los protege.
Escuché a un viceministro del MARN la semana pasada en una entrevista y dijo que ya tenían un inventario de las fuentes de agua, datos de la contaminación de fuentes de agua, calidad de agua, disponibilidad de agua. Lo he buscado una y otra vez y no hay nada. Esta base de datos sobre agua en Guatemala debe ser el mejor secreto del pueblo.
Así que tenemos un enorme problema con la basura, que es un problema central de gobernanza y educación. Tenemos un gobierno central inútil que realmente hereda el problema de la basura, la basura real y la basura de la corrupción, hereda el problema del agua y el maltrato que hacemos del agua y de nuestra Tierra, de nuestro medio ambiente, de nuestros lagos, de nuestros ríos que ya convertimos en drenajes y cloacas. Esta herencia en lugar de mejorarla la empeoramos con un gobierno inútil, incapaz, temeroso e inoperante.
Así de capturados en una crisis ambiental también estamos capturados en una crisis de justicia. El sistema de justicia fue totalmente cooptado por profesionales del derecho que vendieron el Derecho al mejor postor. Tanto en el Ministerio Público como ahora en la Corte de Constitucionalidad, la justicia fue cooptada. Esta cooptación no permite desarrollo para todos sino impunidad para pocos. Esas son nuestras cadenas del subdesarrollo.
Los guatemaltecos, la gran, pero gran mayoría, nos encontramos ante un Estado inoperante, incapaz de dar salud pública, transporte público decente, carreteras para movilizarnos de forma segura y eficiente, puertos, aeropuertos, nada de nada, ni aire ni agua limpia, nada. Es un país colapsado a merced de mafiosos, ladrones, corruptos en muchas áreas, no solamente en la Universidad de San Carlos, actual epicentro de la cooptación política y cultural, no, en cada ministerio, en cada oficina municipal, en cada rincón donde la corrupción emerge. Es un problema generalizado.
A cualquier lugar donde veamos: Educación, salud, nutrición, infraestructura, puertos, innovación, investigación en ciencia y tecnología, agua, agronomía, reforestación, justicia, libertad, cualquier indicador de desarrollo humano es de los peores de America Latina. Somos, si no un Estado fallido; sí una democracia falsa, disfuncional hecha a la medida de los oligarcas, de los dueños de la finca, de quienes pregonan por un disque libre mercado, pero para otros no para ellos ni para sus empresas.
Pero el problema no solamente es de los corruptos que se atoran de dinero y recursos mal habidos, sino también es un problema de nosotros, quienes no actuamos, quienes condicionados al estilo de los estímulos de Pavlov, no somos capaces de recuperar nuestra propia agencia, nuestra propia libertad. Cierto, hemos tenido gobiernos corruptos y gobiernos incompetentes, como el actual, amarrado por el Pacto de Corruptos y por sí mismo, por timorato, por cobarde y por inoperante. Todo eso lo debemos cambiar.
Así como están las cosas, con estos indicadores de desnutrición crónica infantil de más del 50%, con índices de pobreza extrema del 60%, con apenas el 13% de estudiantes de secundaria que pueden hacer operaciones aritméticas básicas y con un 70% de alumnos de secundaria que no entienden lo que leen, ¿qué país vamos a dejar a nuestros niños, a nuestros jóvenes? ¿qué país?
Ya es hora de que despertemos y dejemos de echarle la culpa a los oligarcas, a los corruptos, a esto y aquello, cuando somos nosotros los que no tomamos el control de nuestras vidas.
Amartya Sen, en su enfoque de las capacidades, nos recuerda que el desarrollo verdadero no es solo PIB o infraestructura, sino la expansión de las libertades reales de las personas para llevar la vida que tienen razones para valorar: educación de calidad, salud, participación política y agencia. Guatemala sufre una severa “deprivación de capacidades” que perpetúa el subdesarrollo.
Realmente no estamos condenados. La historia muestra que es posible romper el círculo vicioso de instituciones extractivas e indefensión. Para eso debemos luchar por independencia judicial efectiva, transparencia total en contrataciones públicas, límites estrictos al financiamiento político y rendición de cuentas obligatoria. La recuperación de la justicia es el primer paso al desarrollo.
El segundo paso es saber invertir, esto es, invertir prioritariamente en educación de calidad, nutrición y salud como fines en sí mismos, no solo como medios. Esto genera capital humano que presiona por mejores instituciones. Y con el medio ambiente el camino es claro: Modelos de reúso de agua, manejo integral de residuos y reforestación comunitaria pueden crear empleos dignos mientras restauran el medio ambiente. Aquí el vacío existencial en Guatemala es la abandonada educación técnica. No solo basta quitarle la rectoría de la educación a los corruptos, sino proponer alternativas realmente pertinentes centradas en una educación técnica para el desarrollo de todos. Educación técnica, no tecnocrática.
Paralelamente requerimos mucha información clave. Hay que crear observatorios ciudadanos independientes para monitorear el MARN, municipalidades y USAC. La transición de instituciones extractivas a inclusivas requiere voluntad política inicial, pero se sostiene con movilización ciudadana. Vuelvo y repito: movilización ciudadana, Esto es lo que debemos hacer: movilización ciudadana sostenida. Mientras tanto sigo observando el paisaje, ya a lo lejos se ven los volcanes alrededor del Atitlán mediados por los basureros de colores de un país no país…







