La actitud arbitraria y obtusa del alcalde de Mazatenango, quien llegó al cargo por el partido Vamos, del Concejo Municipal y de un asesor del que se sabe muy poco pero aparentemente influye mucho en dicha comuna, paralizaron por un par de días los trabajos finales de la carretera privada Xochi, Corredor de Las Flores, poniendo en riesgo una inversión que era más que necesaria para la región.
El tramo entre San Antonio Suchitepéquez y Retalhuleu tiene una distancia de poco menos de 40 kilómetros, pero toma más de 3 horas recorrerlo en automóvil, debido a tanto bloqueo que tiene la ruta, entre puentes dañados, poblados, túmulos, “libramientos” llenos de negocios que ya no cumplen su función original, y un largo etcétera. A las kilométricas colas de vehículos, se debe añadir el peligro constante que ocasionan los conductores de transporte extraurbano y de microbuses, que recorren a toda velocidad los carriles auxiliares y los pasos peatonales, dando a entender que las colas no son para ellos. El peligro al que estos cafres exponen a peatones y al resto de vehículos que conducen por la carretera, el “muy preocupado” alcalde, su concejo y su asesor, no les ponen ni la más mínima atención, puesto que ya son parte del paisaje.
Toda esa región de suroccidente, desde San Antonio Suchitepéquez hasta Coatepeque, tiene una enorme relevancia agroindustrial, comercial y turística para el país. Xochi fue concebida para reducir los tiempos de traslado causados por los embotellamientos en una autopista segura, por lo que su entrada en funcionamiento va a ser de enorme beneficio para toda esta región. Los únicos que no entendieron esto, fueron los funcionarios ediles y el asesor, antes mencionados.
Intransigencias de funcionarios, como las evidenciadas desde la semana pasada por el alcalde de Mazatenango, pudieron ocasionar daños importantes a la economía de la región. El jefe edil de Mazatenango parece no entender que la actividad turística del Irtra ha provocado una derrama económica sobre toda la región, no solo Retalhuleu, generando más empleos y dinamizando el comercio, la construcción y otros sectores económicos. A inicios de los 90’s, antes de que se construyeran los hoteles y los parques acuáticos del Irtra, la región, aunque relevante económicamente porque siempre lo ha sido, tenía una muy marcada estacionalidad en la época de zafra y poco más. Hoy en día la región está cundida de hoteles, así como de desarrollos comerciales, industriales y habitacionales.
Y no sólo es el suroccidente, toda Guatemala necesita obras de infraestructura de calidad para mejorar las comunicaciones. Sin embargo, ¿qué empresarios y qué desarrolladores estarían dispuestos a invertir, sabiendo de que un jefe edil puede detener una obra arbitrariamente? ¿Existe realmente certeza legal para realizar inversiones en horizontes de planeación a largo plazo, mayores de 10 años?
La veleidad del alcalde de Mazatenango manda una señal peligrosa para las inversiones en Guatemala.







