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El 22 de junio, hace 5 días, Anderson Eduardo Santos Nájera, de 13 años, salió de su casa, llegó a la peluquería, esperó su turno y cuando recién estaba listo, empezó a llover. Como en otras ocasiones, consideró que su casa en la colonia Santa Elena II en zona 18 de la ciudad capital, estaba cerca y seguro pensó: «Pues tocará darme un baño y cambiarme de ropa».

Pero no fue así.

Anderson no contaba con que ese día la lluvia sería tan fuerte que le arrastraría unos metros y quedaría atrapado en una plancha de cemento que le metería en un tragante, sin rejilla.

Al ver lo ocurrido, dos jóvenes acudieron a su auxilio, tiraron de sus muñecas para evitar que cayera, pero era tanta la fuerza del agua que para cuando llegaron los Bomberos Municipales  solamente pudieron rescatar el cuerpo de donde se encontraba atrapado, pero sin signos vitales.

Lamentablemente, el menor terminó ahogándose dentro de la cuneta y se confirmó que murió por asfixia por sumersión.

Y la pregunta del millón en estos momentos de confrontación es:  

¿Las familias que habitan las casas de Colonia Santa Elena II en zona 18 pagan el IUSI? ¿Y el boleto de ornato?

Porque según el Decreto 15-98, el IUSI grava la propiedad de bienes raíces (casas, terrenos o apartamentos) para costear proyectos de desarrollo urbano, infraestructura y servicios públicos locales y para invertirlos en alumbrado, agua, calles y obras sociales.

No dice la ley que haya habitantes de primera que puedan tener banquetas, rótulos con nombres de sus colonias, transporte  público accesible, semáforos inteligentes, PMT a su alcance y para su cuidado.

 Y habitantes de segunda que no puedan ni tener alcantarillas con verjas para evitar que se vaya la basura, y no digamos de tal tamaño que pueda una persona ser arrastrada por una corriente, caer en ellas y fallecer.

El Decreto 15-98 (Ley del Impuesto Único Sobre Inmuebles – IUSI) fue propuesto por el Organismo Ejecutivo durante la administración del entonces presidente Álvaro Arzú. De quien dice su hijo homónimo, solo cosas buenas hizo, Claro que no puede responder por el uso que otros le den, pero sí de sus propias decisiones.

 La iniciativa fue enviada al Congreso de la República, donde fue aprobada y entró en vigencia en el año 1998.

Este derogó el reglamento de contribución por mejoras impuesto por el entonces alcalde Oscar Berger, el 25 de noviembre de 1991 ( aunque no dice obligatoria, lo era, tal como el IUSI) .

 En su Capítulo I, Artículo Primero dice: El costo de las obras nuevas de urbanización, de reconstrucción, de mantenimiento y en general de mejoramiento que realice la Municipalidad, podrá cobrarse a los propietarios de los inmuebles, situados en las zonas o áreas mejoradas por tales obras, mediante contribuciones.

Este reglamento que propone multas por mora en las contribuciones obligatorias no se cobraría en sitios de la ciudad donde no se han realizado mejoras o donde la corporación municipal cierra los ojos mientras pide colocar el servicio de agua para cobrar tanto esta como el IUSI, sabiendo que están en sitios de alto peligro, lo que hemos visto en los últimos días, aparte de la falta de atención y mantenimiento.

 Algunas noticias de ese día: ¡Se desplomaron! Pared y árbol caen sobre la carretera en zona 2.

¡Otro deslave! Viviendas son afectadas por deslizamiento tras lluvias en zona 6

 CONRED para el jueves 25 indicó: Respecto de los daños en infraestructura, el reporte da cuenta de 225 viviendas con daño leve, mil 726 con daño moderado, 94 con daño severo y 173 en riesgo. Y claro, además de reparar la vivienda, deberán pagar el IUSI.

 Para su funcionamiento y atención al vecino, la municipalidad recibe como aporte un porcentaje del Presupuesto General del Estado asignado obligatoriamente a los municipios para su funcionamiento e inversión. Además de “cobros directos por la prestación de servicios, como extracción de basura, agua potable, alumbrado público, licencias de construcción y boletos de ornato. Multas: Sanciones por infracciones de tránsito o incumplimiento de normativas locales.”

 La discusión de rebajar el IUSI y ayudar a las personas mayores y a los que luego de muchos ahorros logren pagar su primera vivienda llegó al Congreso de la República. 

 Pero el desacuerdo con la derogación lo pone Álvaro Arzú, quien se mantiene firme en no apoyar la propuesta, bajo el argumento de que la estructura actual no afecta a todo el país por igual. Tiene razón, solo a 280, porque las otras 60 no quieren cobrarlo.

 Y al desacuerdo de varios legisladores, como la instancia de Jefes de Bloque, que  ha detenido la programación de las sesiones para profundizar en el análisis de la ley. Que parece tener que ver, como dijo un alcalde: “Si quitan el IUSI, despido a la mitad de la planilla de la muni”. Y bueno, es entendible que estas personas prefieran conservar su trabajo aunque deban pagar por no tener agua, ni calles asfaltadas, como se ha visto en los videos.

Claro, no importa cuánto el pueblo proteste por tener que seguir pagando por una luego de pagarla con un crédito a 20 o 25 años plazo, lo que seguramente ha significado pagar el doble o triple de su valor, pero era la única forma de adquirir algo propio. Jajaja, por lo que deberá seguir pagando hasta el final de sus días, mientras hay alcaldes que perciben un salario superior a los 100 mil quetzales mensuales, lo que un empleado con salario mínimo necesitaría 2 años para ganar, sin contar la gasolina, la comida y quién sabe qué más.

Y las opiniones divididas

Álvaro Arzú, el diputado hijo del ponente del IUSI, cuestiona iniciativa del IUSI: «Son pocas las municipalidades que lo cobran», pero no dice que las que no lo hacen son las que defienden su autonomía ancestral y no quieren hacerlo.

A la vez, el congresista Arzu, al que se le recuerda por comer en el hemiciclo, ejemplo que los escolares han puesto para que se les permita comer en clase, reafirmó su postura en contra de la iniciativa, calificándola nuevamente como una medida con tintes meramente electorales y  restó importancia al impacto que tendría la derogación a nivel nacional, argumentando  una ley para su eliminación no generaría un cambio significativo para la mayoría de la población.

Claro, para él posiblemente no, pero para una persona cuya vivienda está valorada en Q.25 mil, pagar Q.40.00 cada tres meses, dígame usted.

Por otra parte, el primogénito Arzú, Roberto, considera que “el cobro del Impuesto Único Sobre Inmuebles (IUSI) es «injusto» y un «abuso» para las familias guatemaltecas. Argumenta que pagar un tributo permanente por una casa que ya es propiedad privada equivale a un alquiler perpetuo, y que el Estado no garantiza servicios que justifiquen ese gasto. Y las municipalidades tampoco.

Así que, mientras los hermanitos se ponen de acuerdo y mientras tengamos suerte de tener nuestro techito, como decían los abuelos: «El que venga atrás que pague», si puede el I USI y las moras, las fresas y los arándanos que están de moda.

Edith González

hedithgonzalezm@gmail.com

Nací a mediados del siglo XX en la capital, me gradué de maestra y licenciada en educación. He trabajado en la docencia y como promotora cultural, por influencia de mi esposo me gradué de periodista. Escribo desde los años ¨90 temas de la vida diaria. Tengo 2 hijos, me gusta conocer, el pepián, la marimba, y las tradiciones de mi país.

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