Juana Alonzo retornó a Guatemala con su familia. Foto La Hora/Johan Ordóñez

La guatemalteca Juana Alonzo Santizo fue recibida la tarde de este domingo por un grupo de personas en el Aeropuerto Internacional La Aurora, luego de retornar de México, en donde permaneció detenida injustamente durante siete años al ser sindicada de delito en el que no participó, del que siempre, aun sin saber español, se declaró inocente.

El Instituto Guatemalteco de Migración (IGM) y Cancillería le dieron acompañamiento y documentaron el emotivo momento en el que se reunió con su familia, luego de su retorno en un vuelo comercial.

Migración agregó que le dará asistencia humanitaria y psicosocial a Alonzo Santizo, quien volvió al país tras permanecer privada de libertad de manera injusta durante siete años.

 

EL REENCUENTRO

La familia de la migrante viajó desde San Mateo Ixtatán, Huehuetenango, para el reencuentro, al observarla le dieron una calurosa y emotiva bienvenida.

“Se realizaron los controles migratorios correspondientes para darle ingreso regular a territorio guatemalteco ya que ella presentó un pase especial de viaje”, aseveró Migración.

A través de la Subdirección de Atención y Protección dará acompañamiento desde su llegada a Guatemala hasta su comunidad; proporcionándole apoyo humanitario y psicosocial, en el marco de la pertinencia cultural y realidad sociolingüística del caso, reiteró la institución.

“El Instituto Guatemalteco de Migración hace un llamado a la población guatemalteca a no exponer su vida al viajar de forma irregular ya que como el caso de Juanita hay muchos, pero no todos se dan a conocer; lo sucedido es un claro ejemplo de los riesgos a los que las personas se enfrentan al viajar de esa manera”, agregó la comunicación oficial.

La familia de Juana la recibió calurosamente. Foto La Hora/IGM

FUE TORTURADA Y ACUSADA DE SECUESTRO

Alonzo Santizo fue detenida mientras intentaba migrar a los Estados Unidos en 2014. Ella también fue torturada y acusada de secuestro.

Según la familia de la guatemalteca habría sido criminalizada “solo por ser una mujer migrante e indígena que ni siquiera pudo defenderse por no hablar español”, agregaron que fue obligada a firmar una confesión falsa a punto de armas, cuando le hablaban en español.

Ahora, siete años después y con el apoyo de diversas organizaciones, familiares e incluso el presidente mexicano, fue puesta en libertad bajo una orden emitida por el tribunal del Estado.

Las guatemalteca fue recibida por un grupo numeroso de personas. Foto La Hora/Johan Ordóñez/AFP
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