Los protocolos de traslado de privados de libertad del Sistema Penitenciario están bajo el escrutinio público esta semana, luego de que un grupo de mujeres detuviera un camión que transportaba a presuntos pandilleros de la Mara Salvatrucha, para entregarles bolsas con objetos mientras regresaban a su centro de detención tras comparecer a una audiencia judicial.
El hecho ocurrió a la salida del estacionamiento de la Torre de Tribunales y fue documentado por La Hora. En las imágenes se observa cómo las mujeres bloquean el paso de la unidad hasta que los custodios abren las puertas donde eran trasladados los reclusos, permitiendo que las bolsas sean entregadas directamente a los privados de libertad.
El Sistema Penitenciario (SP) remarcó, luego de una consulta de La Hora, que el contenido de las bolsas no representó un riesgo, sin embargo, especialistas en seguridad advierten que el problema va mucho más allá de lo que contenían.
Para ellos, el solo hecho de permitir el contacto entre particulares y reclusos durante un traslado evidencia debilidades en los protocolos de seguridad.
Este incidente es el segundo ocurrido durante la presente semana, pues el pasado 6 de julio La Hora tuvo acceso a fotografías de guardias penitenciarios trasladando a privados en los conocidos «taxis pirata», en la zona 1 capitalina.
El SP aseguró que estas situaciones incumplen sus protocolos y que los casos ya están siendo investigados por la Inspectoría General del Régimen Penitenciario.
EXPLICACIÓN DEL SP: «LAS BOLSAS CONTENÍAN ALIMENTO»
El Sistema Penitenciario explicó que la Inspectoría General verificó el caso luego de la circulación de los videos en redes sociales.
Según la institución, las bolsas entregadas durante el traslado «contenían alimentos» y, antes de que los privados de libertad ingresaran nuevamente al centro carcelario, tanto ellos como los objetos fueron sometidos a una revisión.
«Las verificaciones determinaron que las bolsas contenían alimentos. Independientemente de ello, y en estricto cumplimiento de los protocolos de seguridad, tanto las bolsas como los privados de libertad fueron sometidos a una revisión exhaustiva antes de su ingreso al centro de detención», indicó el SP.
La institución agregó que únicamente los artículos autorizados fueron entregados posteriormente a los reos y aseguró que continuará reforzando «los mecanismos de inspección y supervisión para garantizar».
No obstante, la explicación de la institución no responde por qué el contacto entre las mujeres y los reclusos fue permitido en plena vía pública, ni si esa actuación se ajusta a los procedimientos previstos para este tipo de traslados.
SITUACIÓN QUE NUNCA DEBIÓ PERMITIRSE
Para el analista en seguridad Eddy Morales, el principal problema no radica únicamente en el contenido de las bolsas, sino en la pérdida del control operativo durante el traslado.
«Lo que demuestra acá es precisamente el debilitamiento institucional y la falta de control logístico y de operación que se tiene dentro del sistema penitenciario al salir de los diferentes juzgados», afirmó.
Morales explicó que las unidades de transporte de reclusos son especialmente vulnerables a ataques, emboscadas o intentos de fuga, razón por la que los protocolos deben establecer rutas, horarios y medidas de seguridad claramente definidas.
Según explicó, el vehículo no debió detenerse para permitir el acercamiento de particulares y, de haberse presentado una situación que impidiera continuar la marcha, los custodios debieron solicitar apoyo inmediato de la Policía Nacional Civil.
El especialista añadió que, aunque posteriormente se haya realizado una requisa al ingresar al centro penitenciario, tal como lo declaró el SP, esto no elimina el riesgo que se generó durante el traslado.
Morales también advirtió que la efectividad de cualquier protocolo depende de que el personal esté debidamente capacitado para aplicarlo, y añadió que «si no hay formación y un buen recurso humano, no va a servir de nada».
UN RIESGO MÁS ALLÁ DE «BOLSAS CON COMIDA»
El experto en seguridad, Mario Mérida, coincidió en que el incidente expone grandes vulnerabilidades que podrían facilitar escenarios más graves, como la ocurrencia de intentos de fuga.
«En ese intercambio de lo que sea, fácilmente puede ir un arma, municiones, teléfonos, etcétera, y vivir una tragedia en un penal que se podría haber evitado», advirtió.
Mérida señaló que, incluso si el SP realizó una revisión posterior y no encontró objetos ilícitos, eso no elimina el cuestionamiento principal.
«El registro minucioso que puedan hacer con el retorno no destruye el hecho de que se puso en riesgo la custodia de esos reos al permitir que personas ajenas al sistema tuvieran relación con ellos en la vía pública», explicó.
Además, planteó otra interrogante sobre el caso, y es la de ¿cómo los familiares conocían el momento exacto en que los privados de libertad saldrían de los tribunales luego de la audiencia?
El incidente, sumado a otro ocurrido esta misma semana, cuando circularon fotografías de custodios del SP trasladando a un privado de libertad en un vehículo particular, refleja la necesidad de fortalecer los controles, la capacidad del personal y el cumplimiento estricto de protocolos.
«No está permitido ningún traslado de este tipo. Ya se ha ordenado a la Inspectoría General del Régimen Penitenciario que realice las averiguaciones correspondientes para determinar responsabilidades y establecer qué sanciones y/o denuncias proceden», informó el Sistema Penitenciario.








