Guatemala y Alemania comparten años de historia con familias, proyectos, ideas y sueños. mencionó Sabine Eismann, Encargada de Negocios de la Embajada de Alemania. Foto: Roberto Cordón/La Hora.
Guatemala y Alemania comparten años de historia con familias, proyectos, ideas y sueños. mencionó Sabine Eismann, Encargada de Negocios de la Embajada de Alemania. Foto: Roberto Cordón/La Hora. Foto: Roberto Cordón/La Hora.

El martes 7 de julio, la Feria Internacional del Libro en Guatemala (Filgua) 2026 abrió sus puertas un año más. En su vigésima tercera edición, la Asociación Gremial de Editores de Guatemala (AGEG) dedica la feria a la doctora Rigoberta Menchú Tum, Premio Nobel de la Paz 1992. Además, contará con Alemania como país invitado de honor. 

Esta fiesta por la literatura tomará lugar del 7 al 19 de julio, en Fórum Majadas, Ciudad de Guatemala. Es considerada la feria del libro más grande de Centroamérica, con más de 650 actividades culturales y 160 stands de aliados invitados.  

Las editoriales nacionales y especializadas tienen sus espacios dentro de la feria, en donde continúan promoviendo las voces y narrativas locales. En esta edición de Filgua, sus trabajadores y fundadores comparten lo que significa publicar lo propio. 

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FILGUA Y EL CONTEXTO DE LA LITERATURA NACIONAL

Victoriano Rodríguez Guaján es uno de los encargados del stand de Libros Antiguos, dentro del Fórum Majadas. Recuerda que nunca han faltado a ninguna edición de Filgua, siempre han apoyado a la feria. 

Esta librería se especializa en libros de ciencias sociales y de historia nacional. En específico, son expertos en tomos de colección, para todas aquellas personas que se dedican a buscar ediciones antiguas de libros. 

Albergan títulos autografiados, o ediciones que nunca tuvieron reimpresión, como una versión francesa de “El Señor Presidente” de Miguel Ángel Asturias o la primera edición autografiada de “Guatemala: Las líneas de tu mano” de Luis Cardoza y Aragón. 

Para él, la literatura en Guatemala ha costado. En especial la venta de literatura e historia guatemalteca, que es la especialidad de este negocio. Se enfrentan a desafíos constantes, porque traen los libros que ya no están en el mercado, aun cuando sean de autores famosos. 

Rodríguez Guaján invita a toda Guatemala a visitar Filgua, ya que podrán encontrar infinidad de libros que contribuyen al conocimiento y la instrucción. Para él, la promoción de la lectura es una herramienta para reducir la falta de desarrollo en el país. 

Por su parte, la escritora y académica María Odette Canivell Arzú celebra la cultura y los libros. Porque la feria continúa promoviendo más lectores e, incluso contribuye a que bajen los costos de producción de libros y sean más accesibles para la población. 

Canivelll Arzú fundó Pepita Editorial para impulsar la literatura femenina y nacional, dado que las escritoras son muy poco conocidas dentro del país, y en el resto de la región. Con su equipo desean que las mujeres guatemaltecas tengan un espacio. 

Ella narra que decidió fundar la editorial en 2022, cuando se fijó en las estadísticas de ganadores del Premio Nacional de Literatura. En donde, de 36 personas galardonadas, solo 6 eran mujeres. “Decidí que alguien debía hacer algo al respecto”, comentó la escritora. 

Se inspiró en María Josefa Garçia Granados, también conocida como “La Pepita”. Ella, en opinión de la académica, era una autora excepcional. Pero que nunca alcanzó el reconocimiento que se merece porque Guatemala no conoce a sus autoras. 

El objetivo final de Canivell Arzú y de La Pepita Editorial es que se conozca toda la obra de María Josefa, al igual que el trabajo de todas las escritoras y poetisas guatemaltecas.

La Feria del Libro 2026 y la lectura como una contradicción a la rapidez de las redes sociales

Otra librería especializada que está en Filgua 2026 es Catafixia. Ian De León es una de las personas que atiende lectores en el stand de la editorial, un proyecto fundado por la poeta Carmen Lucía Alvarado, junto con el editor y actual ministro de Cultura y Deportes, Luis Méndez Salinas. 

De León explica que, para todo el equipo de la editorial y de la librería, es una alegría poder estar en la feria. Es un espacio que les permite dar a conocer y promocionar su catálogo de títulos y autores que son parte de su sello. 

También considera que es una oportunidad para conocer qué es lo que la gente está leyendo y lo que buscan. Considera valiosa la feria ya que permite escuchar a las personas que visitan, en donde se pueden intercambiar comentarios, apreciaciones de libros, compartir gustos y conocer las novedades. 

En esta Filgua, alienta a las personas a “que sigamos leyendo”. Sin importar el tipo de libro, opina que la lectura es un ejercicio que abre la puerta a un sinfín de mundos y posibilidades. Además, impulsa a conocer escritores y escritoras guatemaltecas, además de textos con nuevas corrientes y propuestas. 

Con esa idea en mente, han surgido más librerías y editoriales siguiendo esa misma especialidad. Una de ellas es Ediciones del Pensativo. 

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Ana Cofiño, académica guatemalteca y una de las fundadoras, detalla que el proyecto empezó como librería en 1987, cuando aún continuaba la violencia del Conflicto Armado Interno. Y en 1989, publicaron su primer libro como editorial. 

Desde su inicio, la misión fue promover la visión crítica en el país para que haya cuestionamientos y transformación social. Desafiar el status quo de “una cultura dominante que es racista y machista”. 

Su especialidad es la obra nacional y centroamericana, además de textos de ciencias sociales, como historia y antropología. Desde entonces, han publicado a Luis Cardoza y Aragón, Rodrigo Rey Rosa, Ana María Rodas, Luis Aceituno. También han editado la obra de Luis de Lion. Y este año publicarán un nuevo libro de la poeta guatemalteca Vania Vargas, el cuál será presentado en Filgua 2026. 

El propósito de Ediciones del Pensativo es empujar las narrativas nacionales. Incluso han incursionado en la traducción de textos que estudian a Guatemala. 

A su perspectiva, el reto más grande de la editorial es la falta de estímulo por parte del Estado para que la literatura sea accesible. “Los libros pagan impuestos y ya con eso se hace un artículo de lujo para la mayoría de la población”, argumenta. 

Para Cofiño, el mensaje principal que buscan dejar es que “leer es un acto de resistencia”. Ella incluso consideraría la lectura como subversiva porque permanece ante la cultura de la mediocridad. 

En esta Filgua, Cofiño destaca que la literatura está del lado de quienes desean que el país continúe pensando, que tenga criterio y una ciudadanía capaz de resolver los problemas que la azotan. 

Mariana Torres Ruano
Escritora y periodista, con formación en Comunicación de la Universidad Rafael Landívar. Ávida lectora, se especializa en la cobertura de temas culturales, literatura y fenómenos de Internet.
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