Exiliados guatemlatecos entregaron un informe sobre vivencias y soluciones al gobierno de Guatemala.
Exiliados guatemlatecos entregaron un informe sobre vivencias y soluciones al gobierno de Guatemala. Foto La Hora: Daniel Ramírez

La comunidad guatemalteca en el exilio entregó al presidente Bernardo Arévalo el informe “La verdad del exilio: ética, criminalización y lucha por la justicia en Guatemala, 2014-2025”, una investigación que documenta las experiencias de personas perseguidas, criminalizadas, encarceladas y obligadas a abandonar el país durante la última década.

El documento, coordinado por Carlos Martín Beristein y elaborado bajo el auspicio de Casa Centroamérica, reúne 132 testimonios en profundidad, incluidos los de alrededor de 100 personas actualmente en el exilio.

Así mismo, identifica patrones de criminalización que incluyen detenciones arbitrarias, uso extendido de la prisión preventiva, restricciones a las garantías procesales, retrasos en audiencias, amenazas, violencia digital, campañas de desprestigio y filtraciones de información.

Según Beristein, el exilio fue consecuencia de los procesos de criminalización y no una forma de evadir la justicia. Explicó que muchas de las personas entrevistadas intentaron permanecer en Guatemala y enfrentar los procesos legalmente, pero abandonaron el país cuando consideraron que su seguridad o libertad estaban en riesgo.

Entre sus principales recomendaciones se plantea que el Estado reconozca públicamente a las personas afectadas, impulse procesos de descriminalización, revise los casos bajo criterios de objetividad y cree un mecanismo integral de atención y acompañamiento para quienes permanecen en el extranjero.

También propone establecer condiciones para un retorno seguro y digno, atención psicosocial, medidas de memoria colectiva y garantías de no repetición.

«GUATEMALA NO ESTÁ COMPLETA»

Durante la presentación, Sandy Paola Rodríguez Vargas, integrante de la comunidad guatemalteca exiliada en México, señaló que las cifras oficiales sobre persecución no reflejan el impacto que el exilio tiene en las familias.

Explicó que las consecuencias alcanzan a esposas, esposos, hijos, padres y demás familiares que deben enfrentar la separación y la pérdida de proyectos de vida.

Rodríguez afirmó que las personas exiliadas han perdido empleos, carreras, bienes, vínculos familiares y participación ciudadana, pero sostuvo que continúan organizándose y manteniendo sus vínculos con Guatemala.

«DEBEN CERRAR CASOS ESPURIOS»

La exfiscal general Claudia Paz y Paz calificó el informe como una reconstrucción del trabajo realizado durante años en favor de la justicia y los derechos humanos, así como de las consecuencias que tuvo la criminalización para quienes participaron en esos procesos.

Paz y Paz consideró que para lograr el retorno definitivo de las personas exiliadas es necesario que se cierren los casos que calificó como “espurios” y que se establezcan garantías de seguridad.

También señaló que la respuesta debe alcanzar al Organismo Judicial, al considerar que algunos jueces y salas de apelaciones participaron en procesos de criminalización. “El sistema de justicia en su conjunto tiene que trabajar para cerrar todos estos casos espurios”, afirmó.

«VAMOS A VOLVER»

La defensora indígena Andrea Ixchíu destacó el trabajo realizado por la comunidad guatemalteca en el exilio y afirmó que quienes se encuentran fuera del país continúan defendiendo sus derechos y los de sus comunidades.

Ixchíu relató que salió de Guatemala para participar en una cumbre climática y posteriormente no pudo regresar debido al hostigamiento judicial y la violencia que, según explicó, también alcanzó a su familia.

“A muchas personas nos quitaron el país sin un juicio, sin sentencias, sin condenas; una muerte civil decretada en silencio”, afirmó.

La defensora sostuvo que el regreso de los exiliados no debe limitarse a cruzar nuevamente la frontera, sino que debe garantizar que puedan vivir y participar en Guatemala sin temor a ser perseguidos.

«UNA DEUDA DEL ESTADO»

Al recibir el informe, el presidente Bernardo Arévalo afirmó que Guatemala conoce el exilio desde hace generaciones y recordó que él mismo es “hijo del exilio”, debido a que su familia tuvo que vivir fuera del país durante aproximadamente 20 años por razones políticas.

Arévalo señaló que el exilio documentado en el informe representa una repetición, bajo un contexto diferente, de una historia de persecución y abuso del poder.

“Guatemala los ve y los reconoce”, afirmó el presidente, quien reconoció una deuda del Estado con las personas que han sufrido persecución, criminalización y exilio por defender la justicia y la democracia.

Kenneth Jordan
Periodista y fotógrafo apasionado por lo intrigante del mundo, buscando los detalles únicos con una mirada de curiosidad y asombro constante.
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