La vida de más de 72 mil niñas cambió tras ser añadidas a la base de datos de quienes se convertirían en madres. Foto: La Hora

La vida de más de 72 mil niñas y adolescentes guatemaltecas de entre 10 y 19 años cambió su rumbo en 2021, cuando fueron añadidas a la base de datos de quienes se convertirían en madres. A pesar que ese panorama alarmante demandaría hacer cambios para la protección de las menores, el 2022 pronostica ser similar, con 19 mil 24 nuevas madres en esas edades en apenas el primer trimestre del año.

 

Los embarazos en niñas y adolescentes regularmente son abordados desde las posibles consecuencias que implique para el resto de su vida y la de su hijo o hija; sin embargo, un estudio del Fondo de Población de las Naciones Unidas (UNFPA, en inglés) alerta que este fenómeno repercute también en el desarrollo del país, estimando una pérdida anual de ingresos de hasta Q1,627.5 millones.

El estudio parte de cinco campos afectados por la considerable tasa de embarazos juveniles. El nivel educativo alcanzado, la participación laboral y los ingresos individuales son efectos que recaen en la sociedad; mientras que la UNFPA plantea que la atención médica de la gestación, el parto y el puerperio, así como como la menor percepción de ingresos fiscales a través de impuestos son consecuencias que afectan directamente al Estado.

EFECTO DOMINÓ

El estudio “Consecuencias Socioeconómicas del Embarazo en la Adolescencia en Guatemala” compara el avance de educación, la participación laboral, los ingresos y el aporte en impuestos de las mujeres que han sido madres tempranamente y quienes han sido madres en su adultez.

Los resultados reflejaron que una niña o adolescente madre tiende a enfrentarse a más complicaciones desde su educación escolar y que años después trascienden a la vida laboral. De las mujeres que fueron madres en la adolescencia, solamente 2% obtuvo un título universitario frente al 9% de quienes fueron madres entre 20 y 29 años.

 

Asimismo, la evidencia demuestra que una adolescente madre no tendrá las mismas oportunidades a lo largo de la vida para la inserción en el mercado laboral, y por ende, obtener su independencia económica, lo cual aumenta las probabilidades de dependencia e inactividad en términos laborales y la ubica principalmente en el rol de cuidadora en e hogar.

Lo anterior, según UNFPA, se traduce en un menor consumo y menor pago de impuestos, con el impacto para el país.

COSTO DE OPORTUNIDAD EDUCATIVA

Además, se observó que quienes fueron madres durante su adolescencia cuentan con niveles educativos inferiores al de las mujeres que postergaron su maternidad para la adultez.

El 63.6% de las madres entre 10 y 19 años solo contaban con educación primaria; el 34.3% con secundaria y solo el 2.1% con estudios universitarios. En contraste, el 41.2% de las madres de 20 a 29 años, completaron su educación primaria; 49.8% la secundaria y el 9.0% la universitaria.

Información de UNFPA y el estudio «Consecuencias socioeconómicas del embarazo adolescente en Guatemala». Diseño La Hora/Jeanelly Vásquez

Asimismo, el ingreso de las mujeres que cuentan con formación a nivel de posgrado puede ser hasta 7 veces mayor que el de quienes completaron únicamente la primaria.

De acuerdo con el estudio, las mujeres con educación primaria reciben como ingreso solo el 68.5% de los que perciben las mujeres con educación secundaria y un 27.0% de lo que reciben las que tienen educación universitaria completa.

Al comparar la diferencia entre lo que gana una mujer que fue madre en la niñez y adolescencia con los ingresos de una mujer que lo fue en la adultez, se estimó una pérdida anual de Q426.1 millones a precios corrientes.

 

Información de UNFPA y el estudio «Consecuencias socioeconómicas del embarazo adolescente en Guatemala». Diseño La Hora/Jeanelly Vásquez

COSTO DE OPORTUNIDAD DE PARTICIPACIÓN LABORAL

Como efecto colateral de la brecha educativa entre las madres tempranas y aquellas que postergaron su maternidad para la adultez, el estudio detalla que los ingresos de las primeras son 29.2% menores a los de las segundas.

Con base en el más reciente Censo Poblacional y la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (Encovi), se estimó que el ingreso laboral anual promedio de quienes fueron madres en la edad adulta es de Q29,215, mientras que el de las mujeres que se convirtieron durante la adolescencia y niñez es de Q22,608.

Información de UNFPA y el estudio «Consecuencias socioeconómicas del embarazo adolescente en Guatemala». Diseño La Hora/Jeanelly Vásquez

Al comparar los ingresos de las mujeres que tuvieron hijos en la adolescencia con lo que hubieran obtenido si la formación del capital humano habría sido interrumpida por la maternidad temprana, se calculó una pérdida por la brecha de ingresos de Q1,177,485.021.

GASTO PÚBLICO EN SALUD

El embarazo en la adolescencia y niñez también presenta efectos sobre los servicios de salud que presta el Estado de Guatemala, según lo enfatizado por el estudio de UNFPA. Las observaciones revelan que el embarazo, la gestación y el parto en la adolescencia involucran riesgos médicos superiores a los que está expuesta una mujer adulta.

Según las cifras reportadas por el Sistema Gerencial de Salud del Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (Sigsa- MSPAS), en 2018 fueron atendidos 187,211 casos relacionados con el embarazo en la adolescencia, entre los cuales destacaron:

• 142,526 casos de cuidados prenatales (142,526)
• 4,072 tratamientos de anemia aguda
• 260 atenciones por hipertensión durante el embarazo

 

De acuerdo con el estudio, solo en cuanto a los cuidados prenatales, se estimó un costo unitario por atención de Q445.51, que al sumar, da un total de Q63.5 millones.

En ese año también se atendieron 74,373 partos de adolescentes de entre 10 y 19 años, pero solo se pudo obtener datos de costos sobre 53,623 partos espontáneos, equivalente a un costo total de Q32.9 millones.

A esto se agregan Q70.3 millones invertidos por el sector público en 2018 en intervenciones de cuidados de rutina del recién nacido.

Información de UNFPA y el estudio «Consecuencias socioeconómicas del embarazo adolescente en Guatemala». Diseño La Hora/Jeanelly Vásquez

De este modo, con base en la información disponible, al sumar el gasto de cuidados prenatales y los de rutina del recién nacido, el sector público gastaría anualmente Q133.8 millones, y si se adhieren los Q32.9 millones de atención por partos se obtiene un gasto total de Q166.7 millones, equivalente al 2.01% del presupuesto del MSPAS en 2018.

IMPACTO FISCAL

Debido a las disminuciones en la participación laboral e ingresos por el embarazo en la adolescencia, UNFPA señala que el Estado de Guatemala pierde un ingreso fiscal por impuestos, al calcular que deja de recaudar anualmente por concepto de los impuestos al Valor Agregado (IVA) y Sobre la Renta (ISR) un total de Q145.05 millones.

IMPACTO GLOBAL

Con base en los datos expuestos, la UNFPA determinó que el impacto económico total del embarazo en la adolescencia y de la maternidad temprana en Guatemala sobre la actividad productiva se cuantifica en torno a Q1,627.5 millones, de cuyo monto destacan Q166.7 millones en gastos públicos en salud y cuidados prenatales, así como Q148.05 millones en ingresos fiscales no percibidos.

Información de UNFPA y el estudio «Consecuencias socioeconómicas del embarazo adolescente en Guatemala». Diseño La Hora/Jeanelly Vásquez
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