Ronald, inspirado por sus abuelitos, se abre paso en el mundo de la cocina

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Como cientos de historias de superación, Ronald Archila es un migrante guatemalteco en Estados Unidos que ha logrado alcanzar con mucho esfuerzo y perseverancia las metas que se ha propuesto. A pesar de contar con la ciudadanía estadounidense se enfrentó a muchos de los retos que los connacionales deben superar en el extranjero.

“Tuve que venir y empezar desde cero”, resalta el guatemalteco al inicio de la entrevista virtual con La Hora Voz del Migrante, él nació en EE. UU., pues sus papás ya eran migrantes, ambos de Guatemala.

“En 1991 mi madre cuando yo tenía cinco meses decide que no me puede cuidar y me envía a Guatemala y mi papá tomó la decisión de que me fuera a casa de mis abuelos, y llegó un 7 de diciembre de 1991 con mis abuelos paternos”, destacó.

Tiempo después sus papás volvieron al país y se quedaron por 3 años con su abuela materna, luego se mudaron a Villa Nueva hasta 1996. Nuevamente Ronald, volvió junto a sus abuelitos paternos a quienes les agradece todo lo que ha logrado, porque ambos se convirtieron en sus padres.

En Guatemala, estudió pero pensando en su futuro sus familiares le dijeron que era importante que volviera a EE. UU., sin embargo, esto supuso varios retos, porque no conocía el idioma y muchas cosas de la cultura estadounidense.

LO MOTIVARON A ESTUDIAR Y SUPERARSE

Sin embargo, recuerda que dos amigas le dieron una guía para adaptarse y le recalcaron que lo más importante era su educación y eso lo motivó a continuar, “en el momento no me imaginaba que fuera cierto”.

“Decidí estudiar, me preparé en la universidad, en ese lapso estudiaba para Chef en artes culinarias y tenía bajas y altas, le decía a mí amiga que ya no quería seguir estudiando, pero ella me impulsaba”, recordó.

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Esos mensajes de motivación lo llevaron a continuar su preparación académica y en 2019, culminó su profesionalización en la cocina, “pase muchas cosas, no tenía para comer, ni nada”.

Ronald menciona que nunca pensó que pasaría por situaciones tan difíciles en su vida, pero fue su perseverancia y el tiempo que le dedicaba a las clases, muchas veces largas jornadas, las que lo llevaron a superarse.

“Hoy en día puedo decir que valió la pena, porque incluso hubo momentos en que mi familia me llegó a decir que no creía en mí, pero otros me decían que sí podía. Al final me di cuenta de que nada es imposible y que en la mente se puede meter que uno puede hacer las cosas, cómo se logrará, pues uno lo resuelve”, destacó.

VE EL FRUTO DE SU ESFUERZO

Luego de graduarse de la universidad, Ronald llegó a un hogar de retiro para militares, en donde trabajó como supervisor de cocina; se abrió la oportunidad para trasladarse de empleo alcanzando el puesto de asistente de gerencia con más esfuerzo, “de venir de lavar baños y trastos, esos fueron mis primeros trabajos, apliqué al trabajo y me lo dieron”.

 

Hace un mes vio el reflejo de su dedicación en una nueva posición en la que se desempeña como Dietary Manager, un sueño que dice que está viviendo y no se lo cree, “soy jefe y digo yo lo hice”.

Con su experiencia de vida, Ronald ahora trae un mensaje de superación para el resto de las personas para que sepan que pueden lograr lo que se proponen, “todo lo que pensé lo he adquirido, mi apartamento, carro y un buen trabajo. Querer es poder”.

SUS ABUELITOS SON SU INSPIRACIÓN

Una de las cosas que más llena de satisfacción al connacional, fue que su abuelito a quien estima mucho, todavía pudo ver sus éxitos, pues falleció hace algunos años, “él me decía que no quería morir sin verme realizado”.

“Mis abuelitos mi inspiraron, ellos son para mí todo, mi abuelito era para mí todo, siempre estuvo para mí, le enseñé el diploma de la universidad y por eso sigo estudiando en la universidad una Licenciatura en Gerencia de Artes Culinarias y espero terminarla este año y tal vez más adelante saque una maestría”, resaltó.

 

Ronald sabe que existen muchos retos para los migrantes, sobre todo por el estatus migratorio, pero eso a su parecer, no debería ser una limitante para alcanzar lo que se proponen, pues siempre hay una oportunidad de superación y la clave es la perseverancia.

Por supuesto, reconoce que ha sido un camino duro, porque muchas veces no tenía ni siquiera para pagar el bus y caminaba varios kilómetros; ahora finalmente ve el resultado de su dedicación.

Ahora lejos de Guatemala, Ronald extraña muchas cosas, la comida, cultura, “la gastronomía guatemalteca es lo mejor, para mí ir a comer algo al mercado se siente la diferencia. Extraño a mi familia y la unión familiar que existe, aquí no veo que exista mucho por el tiempo, por las circunstancias de la distancia”.

SUS SUEÑOS

Uno de sus sueños es abrir un pequeño negocio con el que pueda dar oportunidades de trabajo a jóvenes y personas mayores, porque muchas veces no se le da empleo a quien supera los 40 años.

La gastronomía en su vida es clave y es un gusto que nació en Guatemala, además sus estudios estuvieron relacionados a esto, “desde pequeño tuve inclinación a esa carrera”.

Su mensaje para los guatemaltecos es que estudien y luchen por lo que desean y como motivación pone su historia de vida, que aún se está labrando, pues a futuro espera superarse más.