Sequías, altas temperaturas y lluvias intensas representan un riesgo para la producción agrícola.
Sequías, altas temperaturas y lluvias intensas representan un riesgo para la producción agrícola. Foto La Hora: MAGA.

La variabilidad climática golpea por ahora dos frentes críticos en Guatemala.  El primero es la mesa de las familias y el segundo la economía del campo. Las sequías prolongadas, el aumento de temperaturas y las lluvias extremas ya no son alertas lejanas, sino amenazas directas que ponen en riesgo la producción de alimentos y el sustento de miles de pequeños agricultores.

Ante este escenario, la efectividad de las medidas de prevención del Ministerio de Agricultura, Ganadería y Alimentación (MAGA) se pone a prueba. La institución busca mitigar los daños en el sector productivo mediante un mapa de vulnerabilidad que revela la dimensión del problema en el territorio nacional.

Los análisis técnicos ubican a 252 municipios en categorías de alta y muy alta vulnerabilidad climática (123 con vulnerabilidad muy alta y 129 con vulnerabilidad alta), además de 88 municipios en riesgo medio. Esto significa que la gran mayoría del país está bajo condiciones de constante exposición a eventos hidrometeorológicos adversos.

El impacto potencial es masivo porque el mismo gobierno, a través del MAGA, estima que más de 377 mil familias campesinas y al menos 178 mil hectáreas de cultivos se encuentran en la línea de peligro, donde cualquier alteración en el clima puede traducirse en pérdidas millonarias y desabastecimiento.

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EL RIESGO CLIMÁTICO TAMBIÉN ES ECONÓMICO

Para el sector agrícola, un evento climático adverso puede traducirse en pérdidas de cultivos, reducción de rendimientos y afectaciones en los ingresos de las familias que dependen de estas actividades.

Entre los cultivos que requieren mayor atención ante estos escenarios se encuentran maíz, frijol, café, caña de azúcar, banano, melón, plátano, tabaco y cítricos, además de las áreas destinadas a pastos.

El MAGA señala que el monitoreo agroclimático permite identificar los territorios con mayor exposición y utilizar esa información para orientar las acciones de prevención y asistencia hacia las zonas que podrían enfrentar mayores impactos.

La vigilancia también contempla posibles escenarios de lluvias intensas en regiones como la Franja Transversal del Norte, el Caribe y Petén, donde las condiciones climáticas pueden representar un riesgo adicional para las actividades productivas.

Mapa de cultivos monitoreados con fecha del 31 de agosto.
Mapa de cultivos monitoreados con fecha del 31 de agosto. Foto La Hora: MAGA.

MAGA MANTIENE MÁS DE UN MILLÓN DE RACIONES DISPONIBLES

Mientras se trabaja en la prevención de los efectos sobre la producción, el MAGA también mantiene una reserva de alimentos para atender a familias que puedan enfrentar situaciones de inseguridad alimentaria.

Actualmente, la institución cuenta con 1 millón 120 mil 397 raciones de alimentos, provenientes de los diferentes convenios suscritos con el Programa Mundial de Alimentos (PMA).

Según el ministerio, esta disponibilidad busca permitir una respuesta oportuna para las familias que enfrentan inseguridad alimentaria y fortalecer la capacidad de atención ante situaciones que puedan afectar su acceso a los alimentos.

Entre enero y agosto de 2026, el MAGA reporta la distribución de 812 mil 16 raciones, con las que se benefició a 743 mil 781 familias de distintos departamentos del país.

¿QUÉ LLEVA LA RACIÓN DE ALIMENTOS?

La composición de las raciones depende del tipo de intervención que realiza el Viceministerio de Seguridad Alimentaria y Nutricional.

Para las familias en situación de inseguridad alimentaria, por ejemplo, la ración puede incluir frijol, arroz, harina de maíz nixtamalizada o maíz, aceite vegetal, avena, azúcar fortificada con vitamina A, sal yodada y una mezcla de harina de maíz y soya fortificada con vitamina A.

La estrategia busca atender una necesidad inmediata, pero también se complementa con información sobre las condiciones climáticas para anticipar los territorios donde la producción y el acceso a alimentos podrían enfrentar mayores presiones.

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SEGURO AGROPECUARIO COMO MECANISMO DE PROTECCIÓN

Otro de los mecanismos que impulsa el MAGA es el seguro agropecuario, herramienta que busca reducir el impacto económico que pueden provocar eventos climáticos adversos en las familias dedicadas a las actividades agrícolas.

El seguro forma parte de una estrategia que combina atención inmediata, prevención y protección de la producción, especialmente en un contexto en el que las condiciones climáticas pueden afectar tanto los cultivos como la capacidad de generación de ingresos de los productores.

De esta manera, el MAGA busca que la respuesta ante la variabilidad climática no se limite a atender las consecuencias de una eventual pérdida, sino que permita identificar con anticipación los territorios y sectores productivos que presentan una mayor exposición.

Con 377 mil 575 familias productoras y más de 178 mil hectáreas identificadas como potencialmente expuestas, el reto también tiene una dimensión económica: reducir las pérdidas en el campo significa proteger la capacidad de producción y los ingresos de las familias que dependen de la actividad agropecuaria, además de contribuir a mantener la disponibilidad de alimentos en el país.

Jenniffer Véliz
Periodista profesional formada en la Universidad de San Carlos de Guatemala. Interesada en contar historias desde la investigación, el análisis y las voces de quienes las viven. Enfocada en explicar la realidad social guatemalteca más allá de lo evidente
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