Guatemala dejó atrás la canícula y ya enfrenta condiciones de sequía; el panorama no es tan halagüeño, según lo proyecta el Instituto Nacional de Sismología, Vulcanología, Meteorología e Hidrología (Insivumeh) y el Banco de Guatemala (Banguat).
Según el Insivumeh, entre enero y agosto de 2026, el país acumuló casi 14% menos lluvia que durante el mismo período de 2025.
El escenario preocupa especialmente porque septiembre, que históricamente se encuentra entre los meses con mayor cantidad de lluvias del año, podría registrar precipitaciones por debajo de lo esperado.
A esto se suma la evolución del fenómeno de El Niño, que podría intensificarse durante las próximas semanas y alcanzar una condición fuerte en septiembre y extremadamente fuerte en octubre, escenario que algunos análisis denominan “el súper Niño”.
La falta de lluvia no solo representa un problema para el campo. También puede generar una distorsión económica, principalmente a través de los precios de los alimentos, mientras que el impacto sobre el crecimiento económico, aunque sería más moderado, también podría sentirse.
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INFLACIÓN AL ALZA, PERO CRECIMIENTO RESISTE
El primer golpe económico de una sequía severa se sentiría en los precios; sin embargo, con una perspectiva de crecimiento de alrededor de 4.4% para este año, la economía guatemalteca tendría margen para absorber un impacto de entre 0.1 y 0.2 puntos porcentuales en el PIB, similar al observado durante el episodio de El Niño de 2015, sin que esto implique por sí mismo un escenario de recesión.
El mayor efecto económico podría darse por la vía de los precios. Johny Gramajo, gerente económico del Banco de Guatemala (Banguat), explicó que un escenario de El Niño severo podría llevar la inflación hacia el límite superior de la meta, alrededor de 5%.
Actualmente, la inflación se encuentra en 2.60%, por debajo del límite inferior de la meta de 3%. Según Gramajo, los efectos macroeconómicos de un fenómeno climático de esta naturaleza se concentran principalmente en la inflación, debido a su posible impacto sobre la producción agrícola y, con ello, sobre los precios de algunos productos.
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Para los consumidores, el comportamiento de los precios dependerá en buena medida de cuánto se prolonguen las condiciones secas y de sus efectos sobre las cosechas.
Productos como el maíz y el frijol podrían enfrentar presiones si disminuye la producción, mientras que en el caso del café también podrían registrarse efectos sobre la producción y las exportaciones.
De esta forma, el escenario planteado por el Banguat apunta a que una eventual intensificación de El Niño tendría una incidencia mayor sobre la inflación que sobre el crecimiento económico. La evolución de las lluvias durante septiembre y octubre será clave para determinar la magnitud de esos efectos.
De esta forma, el escenario planteado por el Banguat apunta a que una eventual intensificación de El Niño tendría una incidencia mayor sobre la inflación que sobre el crecimiento económico. La evolución de las lluvias durante septiembre y octubre será clave para determinar la magnitud de esos efectos.
En conclusión: el país no entrará en recesión por la sequía. Pero sí pagará más caro el maíz, el frijol y el café.
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EL IMPACTO SOCIAL
Aquí está el riesgo real. Los cultivos más afectados son los de subsistencia: maíz, frijol, café y en menor medida azúcar, según el Banguat.
La zona más golpeada es el corredor seco, donde miles de familias dependen de la lluvia para comer. “Quizá la afectación más fuerte es social”, reconoció Gramajo.
“Ahí son las políticas públicas las que tendrían que activarse para compensar cualquier tema en ese sentido”, resalta el Banguat.
Porque una décima menos de crecimiento se recupera. Un ciclo agrícola perdido no.
GOBIERNO PRESENTÓ PLAN
Ante este escenario, el Gobierno de Guatemala activó los mecanismos del Sistema Nacional de Seguridad Alimentaria y Nutricional – SINASAN.
En la 4ª Reunión del Gabinete de Desarrollo Social y la 7ª Reunión Extraordinaria del CONASAN, presididas por la Vicepresidenta Karin Herrera, las instituciones acordaron 3 ejes para evitar duplicidad y llegar a tiempo:
Monitoreo y alerta por territorio: La CONRED maneja 4 niveles de alerta: verde, amarilla, anaranjada y roja. Como la sequía es de “evolución lenta”, la respuesta empieza desde lo municipal y departamental.
Protección social y gestión de alimentos: Al subir la alerta se activan los planes de respuesta. Participan el MAGA y la SESAN para identificar municipios y familias afectadas y entregar asistencia alimentaria.
Coordinación interinstitucional: El objetivo es evitar duplicidad y que la ayuda llegue donde más se necesita, antes de que la crisis se agrave.
TRES VECTORES ATENTOS
Las autoridades señalan que hay que prepararse para ver alzas en maíz, frijol y café en los próximos meses. Y los mensajes son claros:
Para el consumidor: La inflación podría cerrar el año cerca de 5% si septiembre y octubre siguen secos.
Para el productor: El MAGA ya debe estar mapeando las áreas con estrés hídrico. Los agricultores pueden informarse en su municipalidad sobre programas de semilla, agua y asistencia.
Para el país: Existe espacio fiscal y monetario. Pero la prueba está en ejecutar rápido. La sequía no espera al presupuesto.
En una frase, el Banguat señala que el «Niño» ya le quitó 14% de lluvia a Guatemala. Si no actuamos ahora en el corredor seco, el costo lo pagarán las familias con hambre y todos con precios más altos.
El Gobierno ya activó el plan. Ahora la ejecución y la coordinación local serán las que marquen la diferencia entre una crisis manejable y una emergencia alimentaria.








