El E10 comenzará a llegar a las estaciones de servicio, pero su implementación ha enfrentado décadas de aplazamientos y cambios.
El E10 comenzará a llegar a las estaciones de servicio, pero su implementación ha enfrentado décadas de aplazamientos y cambios. Foto La Hora: Shutterstock.

Durante más de cuatro décadas, Guatemala ha intentado incorporar etanol a las gasolinas como una estrategia para diversificar la matriz energética, reducir la dependencia de combustibles fósiles y aprovechar la producción nacional derivada de la caña de azúcar.

Sin embargo, factores económicos, cambios en el mercado internacional, vacíos regulatorios, resistencia de distintos sectores y, más recientemente, desafíos logísticos, han retrasado en repetidas ocasiones la implementación del combustible con mezcla de etanol de 10% conocido como E10.

El anuncio realizado ayer por el Ministerio de Energía y Minas (MEM), de permitir que mezcla  sea voluntaria y únicamente para la gasolina regular a partir del 22 de agosto de 2026, representa el capítulo más reciente de una historia que comenzó en la década de 1980.

EL ORIGEN DE LA LEY

El primer antecedente se remonta a 1985, cuando entró en vigencia el Decreto Ley 17-85, Ley del Alcohol Carburante, que establecía la incorporación de alcohol carburante a las gasolinas comercializadas en el país.

La normativa buscaba disminuir el consumo de derivados del petróleo mediante el aprovechamiento de la producción nacional de alcohol obtenido de la caña de azúcar. Sin embargo, aunque el marco legal quedó vigente, su aplicación nunca logró consolidarse.

De acuerdo con la propia legislación y con el análisis «2026 análisis legal del etanol en Guatemala y vías de amparo«, publicado por Pepo Toledo, el primer plan piloto desarrollado durante la década de 1980 enfrentó diversos obstáculos que impidieron su continuidad.

Entre ellos figuraron la caída de los precios internacionales del petróleo, que redujo el atractivo económico del etanol; la ausencia de un reglamento operativo que estableciera procedimientos y plazos claros para su implementación, así como la falta de adecuación de la infraestructura de almacenamiento y distribución en las estaciones de servicio.

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MERCADO INTERNACIONAL CAMBIÓ EL ESCENARIO

Un segundo obstáculo surgió en 1989. Según el informe técnico de la Organización de los Estados Americanos (OEA) sobre biocombustibles en Guatemala, la naciente industria nacional del alcohol carburante dependía principalmente de la melaza proveniente de la producción de azúcar.

Ese año, el incremento en el precio internacional del azúcar hizo que los ingenios encontraran mayores incentivos económicos para exportar azúcar y sus derivados que para destinar materia prima a la producción de alcohol carburante para el mercado interno.

El estudio también señala que, ante la ausencia de incentivos en el mercado local de combustibles, la producción nacional de alcohol carburante cayó considerablemente, imposibilitando cumplir con las mezclas contempladas en la Ley del Alcohol Carburante.

A ello se sumó la aparición de aditivos derivados del petróleo que sustituyeron al tetraetilo de plomo y que resultaban más económicos que el etanol producido localmente, reduciendo aún más el interés por desarrollar el mercado interno del biocombustible.

Esta es la ruta que ha seguido el etanol con mezcla de 10%.Foto La Hora: Alejandro Ramírez
cuatro décadas de intentos, retrasos y cambios de rumbo

LA DESREGULACIÓN DEL MERCADO

En 1987, con la entrada en vigor del Decreto 109-97, Ley de Comercialización de Hidrocarburos, Guatemala liberalizó el mercado de combustibles.

La nueva legislación eliminó los controles estatales sobre los precios de los hidrocarburos y permitió que las empresas importadoras definieran sus estrategias comerciales bajo criterios de libre mercado.

En ese contexto, el uso de aditivos fósiles importados, de menor costo que el etanol nacional, terminó desplazando cualquier posibilidad de aplicar de forma efectiva la Ley del Alcohol Carburante de 1985.

Según el análisis de Pepo Toledo, esta transformación del mercado convirtió en la práctica a la ley en una normativa sin aplicación efectiva durante varios años.

2013, EL PRIMER INTENTO DE REACTIVACIÓN

Después de casi tres décadas sin avances, el Ministerio de Energía y Minas retomó el proyecto en 2013, durante la administración del entonces ministro Erick Archila Dehesa.

La propuesta buscaba implementar de forma obligatoria una mezcla de 10 % de etanol anhidro en las gasolinas, con el propósito de reducir la dependencia del petróleo importado, disminuir emisiones contaminantes e incentivar el consumo interno del etanol producido por la industria azucarera.

No obstante, el proyecto volvió a enfrentar resistencia.

De acuerdo con el análisis jurídico citado, representantes de estaciones de servicio y compañías vinculadas al sector automotriz expresaron preocupaciones sobre la falta de infraestructura adecuada para almacenar el producto y posibles afectaciones en algunos sistemas de inyección de vehículos.

Como resultado, las mesas técnicas y los borradores de reglamento no llegaron a traducirse en una implementación obligatoria.

UN NUEVO ANUNCIO EN 2022

El tema volvió a cobrar impulso el 15 de noviembre de 2022 durante el foro técnico «Impacto de la movilidad sostenible en Guatemala», cuando el entonces ministro de Energía y Minas, Alberto Pimentel, anunció que el país avanzaría hacia una mezcla obligatoria E10, con la meta de iniciar su implementación en 2024.

El anuncio ocurrió en un contexto marcado por el incremento internacional de los combustibles derivado de la crisis energética global, situación que llevó el precio de la gasolina superior a superar los Q44 por galón en el mercado guatemalteco.

El objetivo planteado por el MEM era reducir la dependencia de combustibles importados mediante la incorporación de etanol producido en el país.

Sin embargo, el reglamento necesario para hacer operativa la medida no fue publicado durante ese año y el calendario volvió a retrasarse.

2025: EL REGLAMENTO LLEGA CUATRO DÉCADAS DESPUÉS

Uno de los principales avances ocurrió hasta finales de 2025, cuando el Gobierno publicó el Acuerdo Gubernativo 257-2025, mediante el cual se emitió el Reglamento de la Ley del Alcohol Carburante.

El reglamento estableció los procedimientos técnicos para la incorporación de etanol anhidro a las gasolinas y fijó como fecha inicial para su entrada en vigor el 30 de junio de 2026.

Con ello, por primera vez desde la aprobación de la ley en 1985 existía un marco reglamentario para hacer operativa la mezcla E10.

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DESAFÍOS LOGÍSTICOS LLEGAN EN 2026

No obstante, el cronograma volvió a modificarse.

En junio de 2026, el MEM informó que la implementación prevista para el 30 de ese mes sería aplazada debido al rezago en la adecuación de la infraestructura de una parte importante de las estaciones de servicio del país.

Las autoridades indicaron que aproximadamente una mil de las cerca de 2 mil 200 gasolineras existentes aún debían completar procesos de limpieza, adecuación y verificación de hermeticidad de sus tanques de almacenamiento, requisitos necesarios para el manejo del etanol.

Como consecuencia, el Ministerio anunció que la distribución iniciaría a partir de agosto. La Hora informó entonces que la mezcla comenzaría a llegar a las bombas de gasolina durante ese mes.

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DE LA OBLIGATORIEDAD A LA VOLUNTARIEDAD

El episodio más reciente ocurrió el 27 de julio de 2026.

Ese día, el ministro de Energía y Minas, Erwin Barrios, anunció un nuevo cambio en la estrategia gubernamental: el combustible E10 dejaría de ser obligatorio.

En su lugar, el etanol se ofrecerá de forma voluntaria únicamente en la bomba correspondiente a la gasolina regular a partir del 22 de agosto de 2026, mientras que los usuarios que prefieran combustible convencional podrán seguir abasteciéndose con gasolina fósil.

La decisión fue justificada por el Gobierno ante las dudas manifestadas por consumidores y el proceso gradual de adecuación que aún enfrentan parte de las estaciones de servicio.

Con ello, más de 40 años después de la aprobación de la Ley del Alcohol Carburante, la incorporación del etanol en las gasolinas guatemaltecas continúa avanzando de forma gradual y marcada por sucesivos aplazamientos, ajustes regulatorios y cambios en la estrategia de implementación.

Jenniffer Véliz
Periodista profesional formada en la Universidad de San Carlos de Guatemala. Interesada en contar historias desde la investigación, el análisis y las voces de quienes las viven. Enfocada en explicar la realidad social guatemalteca más allá de lo evidente
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