
En Guatemala, formalizar a un trabajador puede costar más que mantenerlo en la informalidad. Esta afirmación, aunque dura, ayuda a explicar por qué este sector continúa creciendo y por qué muchos empleadores optan por permanecer fuera del sistema formal, a pesar de los beneficios que este ofrece.
La advertencia no es nueva, pero sigue presente en los debates sobre cómo enfrentar la problemática estructural del mercado laboral. El tema fue uno de los ejes del XII Congreso Laboral: Salario mínimo, productividad y empleo formal en Guatemala, organizado por el Comité Coordinador de Asociaciones Agrícolas, Comerciales, Industriales y Financieras CACIF.
COSTO DE LA INFORMALIDAD: ENTRE 88% Y 124%
Más allá del salario mínimo, especialistas señalaron que el conjunto de obligaciones laborales —como bonificaciones, cuotas patronales, licencias y otras prestaciones— ha elevado el costo de la formalización en Guatemala del 88% al 124% entre 2013 y 2023.
Este incremento podría estar limitando la creación de empleo formal y reduciendo los incentivos para contratar dentro del marco legal.
Durante el panel “Salario mínimo, productividad y empleo formal en Guatemala”, se analizó cómo estos costos están modificando la dinámica del mercado laboral, en un país donde la informalidad concentra a la mayoría de la población económicamente activa.
EL SALARIO NO ES EL ÚNICO COSTO
La economista del Banco Interamericano de Desarrollo (BID), Yyannú Cruz-Aguayo, explicó que el costo laboral no debe analizarse únicamente desde el salario base, sino desde todas las obligaciones que asume un empleador al formalizar una plaza.
Entre estos componentes se incluyen bonificaciones, licencias remuneradas, contribuciones obligatorias y provisiones por terminación laboral. Además, se considera la diferencia entre el salario mínimo legal y el ingreso promedio de la economía informal.
“El costo de formalización no solo es el salario. También incluye todos los costos no salariales que acompañan la contratación formal”, explicó.
Aunque estos valores se expresan en porcentajes y no en montos exactos en quetzales —debido a que dependen del salario mínimo vigente y de los ingresos informales—, permiten dimensionar la carga económica que implica formalizar empleo.
En la práctica, esto significa que contratar formalmente puede resultar significativamente más costoso que operar en la informalidad, lo que genera incentivos para mantener relaciones laborales fuera del sistema legal.
UN MERCADO MARCADO POR LO INFORMAL
El debate se desarrolla en un contexto en el que Guatemala mantiene altos niveles de informalidad laboral y una limitada capacidad para incorporar trabajadores al sistema formal con cobertura social y cumplimiento pleno de obligaciones laborales.
Durante el congreso, especialistas coincidieron en que cualquier ajuste al salario mínimo debe sustentarse en variables estructurales como la productividad y los costos de la formalidad.
Además, se presentó la propuesta “Lineamientos para una Política Nacional de Empleo, Productividad y Salarios”, concebida como una hoja de ruta para fortalecer el mercado laboral.
PRODUCTIVIDAD COMO BASE DEL DESARROLLO
El especialista de la Organización Internacional del Trabajo (OIT), Tulio Cravo, destacó la relación entre productividad y empleo como base para un desarrollo sostenible.
Señaló que el aumento de la productividad es la vía más sólida para mejorar los ingresos sin afectar la viabilidad de las empresas. Sin embargo, advirtió que incrementos salariales sin respaldo en productividad pueden generar efectos negativos, como menor generación de empleo o mayor informalidad.
También subrayó la necesidad de construir “ecosistemas de productividad”, donde se integren políticas públicas, inversión en capital humano, innovación empresarial y condiciones laborales adecuadas.
UN EQUILIBRIO NECESARIO
Las intervenciones coincidieron en que el debate sobre el salario mínimo en Guatemala debe abordarse de forma integral, considerando tanto los costos de contratación como la productividad de la economía.
El principal reto del país es reducir la brecha entre informalidad y formalidad sin afectar la competitividad ni frenar la creación de empleo.
En ese sentido, cualquier política salarial sostenible deberá equilibrar la mejora de ingresos de los trabajadores con condiciones que incentiven la inversión y la generación de empleo formal.
PROPUESTA DE POLÍTICA LABORAL
Como parte del congreso, también se presentó la propuesta “Lineamientos para una Política Nacional de Empleo, Productividad y Salarios”, orientada a fortalecer el mercado laboral guatemalteco.
La iniciativa busca aumentar de forma sostenida el empleo formal mediante tres ejes principales:
Fortalecimiento de la competitividad empresarial
Mejora de la empleabilidad de la fuerza laboral
Alineación de la política salarial con la productividad
CIERRE DEL CONGRESO
El evento concluyó con la intervención del Vicepresidente del CACIF Francisco Ralda, quien enfatizó la importancia de avanzar hacia acuerdos y soluciones concretas que fortalezcan la competitividad, impulsen la generación de empleo formal y contribuyan al desarrollo económico del país.







