
La ratificación de la calificación de riesgo de Guatemala BB+ con perspectiva estable dada a conocer el viernes pasado tiene dos mensajes claros: por un lado Guatemala tiene fundamentos sólidos, pero en sus conclusiones, enfrenta riesgos políticos e institucionales.
El sustento de su fortaleza está en tres pilares: crecimiento cercano al 4%, deuda pública baja y una posición externa fuerte, pero la lupa está en la debilidad para ejecutar el presupuesto actual, el gasto propuesto para el año electoral de 2027 y la dependencia de las remesas.
RIESGOS: ELECCIONES 2027, BAJA EJECUCIÓN Y SUBSIDIOS
A pesar de lo bueno y estable que implica la calificación, Fitch ve tres señales de alerta que pesan sobre esa calificación, la cual recalca está a un paso del grado de inversión, pero que a su vez, demanda importantes esfuerzos:
1. Año electoral y gobernabilidad
En 2027 Guatemala tendrá elecciones presidenciales y legislativas. Fitch no espera un giro radical en la política macroeconómica, por la continuidad histórica entre gobiernos.
Pero la agencia sí advierte que el proceso electoral puede afectar la agenda anticorrupción y la aprobación de proyectos de inversión. En este contexto, cabe resaltar que Guatemala ha avanzado por dos años consecutivos en el Índice de Percepción de Corrupción (IPC) elaborado por Transparencia Internacional.
Para 2027 el proyecto de presupuesto ya contempla un déficit de 4.4% del PIB, arriba del 3.8% previsto para 2026. El aumento responde a infraestructura, al proceso electoral a través del presupuesto asignado al Tribunal Supremo Electoral y a los fondos asignados a los Consejos de Desarrollo.
Es gasto necesario, pero eleva la presión fiscal en un año político.
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2. Capacidad institucional débil
Aunque el Gobierno de Bernardo Arévalo aprobó leyes de competencia, le apuesta a través de la Agencia Nacional de Infraestructura que impulsa las Alianzas Público-Privadas, infraestructura prioritaria y luchar con herramientas novedosas contra el lavado de dinero, la ejecución presupuestaria de casi todos los ministerios está por debajo de años pre-electorales, apunta Fitch.
El ejemplo más claro está en el Ministerio de Comunicaciones, Infraestructura y Vivienda, con baja ejecución pese a tener recursos para obra pública. Esa debilidad institucional mantiene controladas las cifras fiscales, pero también retrasa proyectos que podrían impulsar crecimiento y empleo.
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“En el último año de este Gobierno, la prioridad podría ser terminar las obras en curso y garantizar que el dinero vaya a servicios esenciales, en lugar de abrir nuevos proyectos que queden inconclusos o engrosar el gasto administrativo”, apuntó el economista Adolfo Lemus, economista de la Universidad Rafael Landívar.
A esto se suma el costo de los subsidios temporales destinados a mitigar el alza en los combustibles. El primero, de Q 2 mil 800 millones, equivalente a 0.45% del PIB y que se utilizó entre mayo y julio recién pasado.
Por aparte, esta el aprobado de manera reciente que alcanza los Q2 mil 500 millones. El Gobierno dice que los financiará con reasignaciones, pero son recursos que no van a inversión.
3. Vulnerabilidad externa por remesas y petróleo
Fitch considera que la desaceleración de las remesas y el aumento de deportaciones desde EE.UU. en 2026 son un riesgo a vigilar. Las remesas ya no crecen al 19.9% de julio de 2025.
Además, el alza del petróleo por la guerra en Irán y el fenómeno de El Niño presionan la factura energética y la inflación.
LA CALIFICADORA RESALTA LAS FORTALEZAS
Guatemala sigue creciendo. El Producto Interno Bruto (PIB) real subió 4.3% en 2025 y el Índice Mensual de la Actividad Económica (IMAE) marcó 4.4% interanual a julio de 2026.
El IMAE sirve como un «termómetro mensual» que anticipa cómo va la economía antes de conocer el PIB definitivo.
Fitch proyecta 4.1% de crecimiento para 2026 y cerca de 4% anual a mediano plazo, impulsado por el sector de la construcción, el comercio, lo servicios financieros y el consumo de los hogares.
Ese consumo está respaldado por las remesas, que alcanzaron un récord de 20.7% del PIB en 2025 y aunque su ritmo se moderó a 5.4% interanual en agosto de 2026, siguen siendo el principal soporte de la demanda interna.
En finanzas públicas, Guatemala luce mejor que sus pares. La deuda pública se mantiene en 24.6% del PIB, muy por debajo del promedio de 52.1% de los países con calificación “BB”.
Para el analista de la URL, Adolfo Lemus, una forma de mantener la deuda bajo control es apostar por las alianzas público-privadas (APP) para proyectos de infraestructura.
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“Es recomendable enfocar la inversión en pocas obras de alto impacto como carreteras principales, hospitales y agua potable, en lugar de dispersar el dinero en proyectos menores”, agregó.
El déficit del Gobierno general consolidado sería de 1.3% del PIB en 2026, también por debajo del 3.5% de referencia. En el frente externo, las reservas del Banco de Guatemala llegaron a USD 34 mil millones en septiembre, suficientes para cubrir 9 meses de importaciones, frente a 5 meses en la mediana de países “BB”.
El superávit de cuenta corriente se estima en 3.4% del PIB para 2026, tras el 4.4% de 2025. La inflación bajó a 2.3% en junio y cerró agosto en 3.4%, todavía cerca de la meta de 4%.
¿QUÉ MOVERÍA LA CALIFICACIÓN HACIA ARRIBA O HACIA ABAJO?
Fitch listó los gatillos. Podría bajar si: el crecimiento cae por debajo de 4%, la deuda sube rápido por menor recaudación, o hay conflictos sociales y bloqueos que afecten el presupuesto y el financiamiento del Estado.
Podría mejorar si, Guatemala demuestra mejor gobernabilidad, se ejecutan reformas y proyectos de infraestructura, mejora el ingreso por habitante y se mantiene disciplina fiscal con deuda estable.
GUATEMALA NO ESTÁ EN CRISIS
Para Fitch, el país no está en crisis, pero tiene tareas pendientes. La agencia reconoce que el país tiene crecimiento, reservas y deuda baja: eso da estabilidad.
El problema es que tener dinero presupuestado no es lo mismo que tener obras. La baja ejecución y el año electoral 2027 son los principales riesgos.
Si el Estado logra convertir presupuesto en carreteras, hospitales y energía, y si mantiene la estabilidad política, BB+ podría ser un escalón y no un techo.
Por ahora, la nota se queda en BB+ estable. Analistas coinciden en que dependerá de los próximos 18 meses si Guatemala usa sus fortalezas para crecer mejor, o si los riesgos políticos e institucionales le ganan terreno.







