Misión del FMI estuvo 10 días realizando un escrutinio a la economía del país. Foto La Hora: Daniel Ramírez
Misión del FMI estuvo 10 días realizando un escrutinio a la economía del país. Foto La Hora: Daniel Ramírez

Al finalizar su visita al país que tuvo como objetivo la revisión del Artículo IV, el Fondo Monetario Internacional lanzó una advertencia clara: el país debe acelerar reformas estructurales y no enfocarse solamente en alcanzar el grado de inversión.

El objetivo es dejar de depender de las remesas y blindarse ante choques externos como los precios del petróleo y ahora, un posible fenómeno de El Niño. 

Esas reformas y cambios de fondo traerán el ansiado “grado de inversión”, no al revés. 

Guatemala, ante los ojos de las calificadoras internacionales de riesgo, está a un paso de consolidarse como una economía fiable para los capitales, pero aún queda trabajo por hacer.

Alex Culiuc, jefe de la misión, fue contundente: “Guatemala debe alejarse de un modelo de crecimiento basado en remesas y avanzar hacia uno basado en inversión interna”. 

El diagnóstico llega en un año de incertidumbre, con remesas que ya crecieron 10% en el primer tercio de 2025 pero que, según el FMI, se desacelerarán por un efecto base y por la reasignación temporal de ahorros de migrantes que tiene fecha de caducidad.

ESCUDO FUERTE, PERO CON FISURAS

Culiuc reconoció que Guatemala tiene “un escudo bastante fuerte” frente a crisis: reservas internacionales cercanas al 30% del PIB, inflación de 3.24% aún bajo la meta central, deuda pública de solo 27% del PIB y un déficit fiscal de 2% que da espacio para responder a choques. 

El Banguat, según el FMI, tiene un “historial muy sólido” de mantener baja la inflación y garantizar estabilidad, algo que confían continuará más allá de las autoridades actuales.

Pero el riesgo no es interno. Es externo y se llama incertidumbre. El Fondo prevé que el crecimiento se modere a 3.75% este año —por debajo del 4.3% de 2025— golpeado por remesas más lentas y petróleo más caro, dos factores que impactan directo al consumo y la inversión. 

A eso se suma El Niño, el “factor X del año”. Sequías, menos generación hidroeléctrica, alimentos más caros e importaciones de fertilizantes encarecidas por la guerra podrían combinarse. 

“El Niño es el que nos hace pensar que, en balance, el crecimiento económico podría ser menor al esperado”, admitió Culiuc.

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HACIA EL GRADO DE INVERSIÓN

Para el FMI, el grado de inversión no es el objetivo. “Es un posible reconocimiento de que las cosas van bien”, dijo Culiuc. No se logra con un decreto, sino con reformas. 

Y la lista es clara. Primero, infraestructura. El Fondo ve una “estrategia con varios frentes”: más gasto de capital, mejor ejecución del CIV, contratos gobierno a gobierno, como con el Cuerpo de Ingenieros de EE. UU., y operativizar la ley de infraestructura ágil. Sin caminos, puertos y energía, no hay inversión privada ni crecimiento sostenido de 5%. 

Segundo, ingresos fiscales. La SAT avanza en digitalización y cumplimiento, pero el FMI advierte: evitar medidas que erosionen la base imponible y, a mediano plazo, emprender una reforma fiscal integral. Eso implica analizar gastos tributarios, ampliar la base y, potencialmente, subir tasas. 

Tercero, presupuesto. Se necesita un proceso “más flexible y ágil” que responda a emergencias sin perder previsibilidad. La receta: consolidación fiscal gradual que proteja la inversión pública.

“YA NOS TRATAN COMO GRADO DE INVERSIÓN”

El presidente del Banco de Guatemala, Álvaro González Ricci, coincidió en que “no hubo mayores sorpresas” tras 10 días de reuniones. Resaltó que Guatemala es resiliente a shocks petroleros y que la inflación arrancó el año en 1.68% y hoy está en 3.24%, aún bajo la meta.

González Ricci admitió que “son temas más cualitativos” los que frenan el grado de inversión: lucha contra la corrupción, rendición de cuentas y modernizar el Estado. “Yo creo que ya lo deberíamos tener”, dijo.

Sobre crecimiento, el Banguat mantiene su rango de 4.1% ±1%, aunque reconoce que el FMI es “bastante conservador”. Confirmó que las remesas suman $9,952 millones a la fecha, con crecimiento de 8.6%, y proyecta $27,000 millones a fin de año con alza de 5%. 

“No vemos un escenario en el cual las remesas vayan a desaparecer, ni en el corto, mediano, ni a largo plazo”, dijo. Pero aceptó que para depender menos de ellas el país debe dar “mejores condiciones, sueldos y trabajos” para que la gente no migre.

SECTOR PRIVADO COINCIDE

Un análisis sobre el grado de inversión llevado a cabo por la Fundación para el Desarrollo de Guatemala (FUNDESA) coincidió en las reformas críticas necesarias para que Guatemala alcance el grado de inversión.

Esto tendría un impacto directo en el bolsillo del Estado y de las empresas. Hoy Guatemala paga 6.5-7.2% por su deuda a 10 años, un sobrecosto de 250 puntos básicos sobre la tasa libre de riesgo. 

Con grado de inversión ese diferencial cae a 100-150 puntos, lo que significa un ahorro de USD 480 a 640 millones al año para una deuda de USD 32,000 millones. Además se abre la puerta a USD 25-35 billones en fondos de pensiones y seguros globales que solo invierten en deuda con grado de inversión. 

El análisis de FUNDESA revela que las principales calificadoras, S&P, Moody’s y Fitch coinciden en la necesidad de prestar atención a la carga tributaria, que permitiría financiar inversión pública; mejorar la institucionalidad, como la lucha contra la corrupción; y velar por una buena ejecución presupuestaria a través de leyes que agilicen obras. 

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AVANCES Y PENDIENTES

El FMI celebró la aprobación de la Ley Antilavado, alineada con estándares GAFI, clave para la evaluación de GAFILAT en 2027. 

El Fondo y otros socios ofrecieron apoyo para reglamentarla. Pero faltan piezas. La misión urgió acelerar la ley de mercado secundario de valores para canalizar futuros flujos de capital si llega el grado de inversión. 

También pidió nueva ley de contrataciones, reformas a la Ley Orgánica del Presupuesto y reglamentar la ley de infraestructura vial prioritaria y de alianzas público-privadas. 

El mensaje del FMI es doble. Uno, Guatemala tiene fundamentos macro sólidos: reservas históricas equivalentes a 11 meses de importaciones, exportaciones creciendo 6%, importaciones 8%, tasa de política monetaria en 3.5% y acceso favorable a mercados financieros. 

Dos, esos fundamentos no alcanzan si no se ejecutan reformas. El choque petrolero y El Niño desnudan la urgencia de redes de protección social focalizadas, no solamente subsidios universales, «que tienden a ser regresivos».

La dependencia de remesas —20% del PIB— se convierte en un riesgo si EE. UU. endurece su política migratoria, añade el Fondo. 

Como lo puso Culiuc: “Obtener el grado de inversión no es una reforma. Es todo lo que hacen antes, eso es una reforma”. Guatemala camina, pero lento. O se invierte en infraestructura, se recauda mejor y se gasta con calidad, o el escudo fiscal y monetario se pondrá a prueba.

Eduardo Smith
Eduardo Antonio Smith Soto es economista y analista político con más de 18 años de experiencia en periodismo económico, política pública y diplomacia. Ha trabajado en análisis de coyuntura, gobernanza y relaciones internacionales, combinando enfoque técnico y lectura estratégica del contexto regional.
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