
El Gobierno de Guatemala ya autorizó técnicamente la importación de carne bovina de Brasil, mientras los ganaderos nacionales piden que antes se garantice la competitividad del productor local.
El tema divide opiniones: para el MAGA es una vía para abaratar proteínas, para FEGAGUATE es un riesgo si no hay apoyo al campo.
El anuncio se dio luego de una visita técnica de la ministra de Agricultura, María Fernanda Rivera Dávila, en abril de 2026 a la planta de JBS en Ituiutaba, Brasil.
JBS es la procesadora de carne más grande del mundo y tiene más de 130 plantas en Brasil.
SIN BARRERAS SANITARIAS
Según la viceministra de Agricultura, Lissette Motta Padilla, Brasil ya cumplió todos los requisitos sanitarios. El principal obstáculo antes era la fiebre aftosa, pero hoy Brasil está declarado libre de la enfermedad.
“Se hizo todo el análisis, se platicó con el Ministerio de Agricultura de Brasil y técnicamente ellos cumplían con todos los requisitos. Se fueron a revisar los rastros a Brasil y ya se permitió el ingreso”, explicó la viceministra.
El MAGA justifica la decisión en dos puntos. Primero, desde la seguridad alimentaria: en Guatemala el principal factor de desnutrición es el poco acceso a proteína animal. Importar carne ayudaría a aumentar la oferta y bajar precios.
El segundo, que es técnico, según explicaron, es que el Ministerio asegura que no podía bloquear la admisibilidad porque Brasil cumplía con las normas. Lo que sigue es confirmar si existen cuotas o aranceles específicos, tema que le corresponde al Ministerio de Economía.
Según datos del sector ganadero, Guatemala produce un promedio de 68 mil 400 toneladas anuales de carne de res.
Los productores locales, concentrados en departamentos como Petén y Escuintla, suplen aproximadamente el 90% del consumo interno del país. Sin embargo, la oferta interna ha enfrentado presiones debido al alto flujo de exportación de ganado en pie hacia México.
El volumen de carne importada oscila entre 7,000 y 8,000 toneladas al año. Esto representa cerca del 8.6% del consumo nacional. Cifras del Banco de Guatemala confirman que en 2025, se pagaron USD 287 millones por este concepto.
Las principales importaciones de carne de res a Guatemala provienen de Estados Unidos y Nicaragua.
Estos dos países representan históricamente la mayor parte del mercado de importación, aunque el país también adquiere volúmenes menores desde El Salvador, Costa Rica.
POSICIÓN NACIONAL
La Federación Nacional de Ganaderos de Guatemala rechaza que se abra el mercado “sin reglas claras”. Aclaran que ni su presidente, Rodolfo García Pacheco, ni ningún directivo participó en las negociaciones con Brasil.
Su postura no es contra el comercio. “Los ganaderos guatemaltecos hemos competido durante décadas enfrentando sequías, falta de financiamiento y altos costos”, señala el comunicado.
FEGAGUATE advierte tres riesgos: Competencia desigual ya que Brasil es una potencia ganadera con subsidios y economías de escala. El productor guatemalteco, en su mayoría familias, no tiene las mismas herramientas.
No hay garantía de precios bajos. Dudan que el ahorro por importar llegue al consumidor final. Y luego está el impacto social, punto en el que refieren que la ganadería da empleo y sostiene economías locales. Si se debilita, Guatemala se vuelve más dependiente.
Hoy la carne importada paga hasta 20% de arancel si no hay tratado de libre comercio.
El MAGA afirma que antes de dar la admisibilidad se habló con FEGAGUATE y ganaderos de Izabal para informarles.
IMPACTO LOCAL
Los ganadores exigen que, si se abre la importación, el Estado también se comprometa a fortalecer la producción nacional con mejoramiento genético, financiamiento, sanidad animal, trazabilidad e infraestructura.
Técnicamente, la puerta a la carne brasileña ya está abierta. Políticamente y económicamente el debate apenas empieza.
La pregunta que queda sobre la mesa es: ¿Se puede importar para bajar precios sin dejar de invertir en el ganadero guatemalteco? Para el MAGA la respuesta es sí, con regulación.







