El golpe al bolsillo ya superó al miedo a la violencia. En enero, la inseguridad lideraba las preocupaciones de los guatemaltecos; hoy es el costo de la vida.
Así lo explicó Paul Boteo, de la Fundación Libertad y Desarrollo a lahora.gt, al analizar los resultados de la encuesta de mayo de 2026 que responde el estudio que realizó CID Gallup a 1 mil 232 personas a nivel nacional.
El cambio: combustibles caros. En enero, 42% de los encuestados decía que el costo de la vida había aumentado. Para mayo, la cifra saltó a 62%: un alza de 20 puntos porcentuales. “El incremento en el precio de los combustibles está haciendo que las personas lo sientan en la economía familiar”, señaló Boteo.
La gente lo comenta con familiares y amigos, y eso crea la percepción de que el golpe no es individual, sino generalizado.
OPTIMISMO PESE AL GOLPE
Aun con precios altos, los guatemaltecos creen que la situación mejorará en los próximos 12 meses. ¿Por qué? Para Boteo, la gente ve esto como un “shock negativo temporal”.
Muchos esperan que, al terminar la guerra en Irán en los próximos meses, el precio del petróleo regrese a niveles previos. “Ya hemos vivido episodios así: los precios suben y luego bajan. Esa pareciera ser la lógica del guatemalteco”, indicó.
La economía no está cayendo, pero sí se desacelera. “No estamos en crisis económica en el sentido de caída de producción o desempleo masivo”, aclaró Boteo.
Ello coincide con las expectativas de crecimiento del Banco de Guatemala, que a marzo de 2026, reportó que el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) alcanzó 4.6%.
Esto significó un desempeño positivo en actividades como la construcción, el comercio y los servicios financieros. Esta economía “pujante” podría ser una señal de que la situación mejorará en el futuro. Por otra parte, hasta un 47% percibieron mejoras en compras de bienes durables dentro de un año.
El problema es otro: con precios altos, la gente gasta con más prudencia. El resultado se parece a lo que pasa en Estados Unidos: la economía crece, hay empleo, pero a las familias les cuesta llegar a fin de mes.
CORRUPCIÓN IMPACTA LA ECONOMÍA
El otro foco es la corrupción. El 36% de los guatemaltecos dice que es el principal problema del país, solo 6 puntos por debajo del 42% registrado en la época del expresidente Giammattei.
Para Boteo, esto no significa que la gente crea que el presidente Bernardo Arévalo sea corrupto. “Lo que está pasando es que el sistema sigue operando con corrupción y no se está haciendo lo suficiente para combatirlo”.
Recordó que en años anteriores el Ministerio Público era “cómplice”: se quitaban cargos y se devolvían propiedades producto de corrupción. Con el cambio en el MP, espera que mejoren los casos y haya más acción.
También urgió reformas pendientes: Ley de Contrataciones y Ley de Servicio Civil. “Son temas que ayudarían a disminuir la corrupción y que el presidente podría impulsar para dar el mensaje de que se está haciendo algo”, concluyó.
Pese al malestar por economía y corrupción, el presidente mantiene 49% de aprobación en educación, asociado al remozamiento de escuelas y al enfrentamiento con el sindicato de Joviel Acevedo. El reto, dice Boteo, es que esa gestión se sienta también en el bolsillo y en la lucha anticorrupción.
La Secretaría de Comunicación Social de la Presidencia afirmó que el Gobierno recibe los resultados “con responsabilidad” y como una herramienta para “evaluar, ajustar y avanzar”. La oficina señaló que la medición refleja “mejoras relativas” frente a 2025, con señales positivas en seguridad y estabilidad económica, y pidió hacer “una lectura integral” de los datos sin enfocarse solo en los segmentos negativos.
Presidencia recordó que Bernardo Arévalo asumió “en un escenario de alta conflictividad institucional, expectativas elevadas y profundas demandas acumuladas de la ciudadanía”, y que parte de esas expectativas responden a “deudas históricas” de administraciones anteriores.








