En la fotografía el presidente de El Salvador, Nayib Bukele. Foto: La Hora/AFP

Mientras el presidente de El Salvador, Nayib Bukele anunció su intención de reelegirse, las finanzas de ese país enfrentan un momento complejo, porque oficializar el Bitcoin como moneda de curso legal le ha costado su calificación crediticia, así como altibajos en el mercado global para emitir más deuda por el riesgo de incumplimiento de la misma.

Cuando Bukele tomó posesión como presidente de El Salvador en el 2019, la calificación de riesgo de Fitch Ratings para el país era de B-, tres años después, este punteo bajó cuatro escalas para quedar en CC. Esto luego de que el Gobierno perdiera alrededor de US$52 millones de fondos públicos en operaciones Bitcoin.

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 El jueves 15 de septiembre, el mismo día que Bukele anunció que buscará su reelección, la calificadora de riesgo Fitch Ratings divulgó que bajó la calificación de incumplimiento de emisor (IDR) en moneda extranjera a largo plazo de El Salvador de CCC a CC.

Las calificaciones CCC, CC, C, según Fitch, son de Alto Riesgo de Impago, esto significa que: “El impago es una posibilidad real. La capacidad para cumplir con las obligaciones financieras se basa exclusivamente en una capacidad de negocio y un desarrollo económico favorable sostenido. Una calificación CC indica que el impago parece probable. La calificación C indica un impago inminente.”

LA ADOPCIÓN DEL BITCOIN

Desde que el país centroamericano adoptó la famosa criptomoneda, las agencias de calificación advirtieron que la volatilidad del Bitcoin impactaría en las ya frágiles finanzas públicas del país. En octubre de 2021, Bukele anunció que convirtió unos US$25 millones de las reservas nacionales a bitcoins.

Posteriormente, en mayo de este 2022, el precio del Bitcoin se desplomó más de 50% desde sus máximos históricos, trayendo consigo la caída de los bonos del Gobierno de El Salvador. Esto arrancó las dudas por parte de los inversionistas de que el país pueda cumplir con el próximo pago de su deuda.

IMPULSORES CLAVE DE LA CALIFICACIÓN

La rebaja de la calificación de ES a CC refleja la opinión de Fitch sobre que existe alguna probabilidad de un incumplimiento de ES, debido a la ajustada posición fiscal y de liquidez externa; además del extremadamente restringido acceso a los mercados en medio de altas necesidades de financiamiento ante un gran vencimiento de bonos externos por US$800 millones en enero de 2023.

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“El gobierno de El Salvador anunció recientemente una recompra voluntaria en efectivo de US$360 millones para sus bonos externos de 2023 y 2025 por debajo del par, lo que probablemente debilitará aún más su ya tensa posición de liquidez”, se lee en el informe.

En julio de 2022, el gobierno de Bukele había propuesto una transacción para sus bonos por US$560 millones; sin embargo, el tamaño y alcance de la transacción no altera materialmente la probabilidad de incumplimiento en opinión de Fitch.

POSICIÓN DE LIQUIDEZ FISCAL DÉBIL

Fitch indica que la situación de liquidez de El Salvador es “grave antes del pago de eurobonos de enero de 2023”. La agencia estima necesidades de financiamiento por US$3,700 millones desde septiembre de 2022 hasta enero de 2023.

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INDICADORES DE GOBERNANZA

Sobre los indicadores ESG (medioambiental, social y gobierno), El Salvador recibió un puntaje de relevancia de 5 tanto para Estabilidad y Derechos Políticos como para Estado de Derecho, Calidad Institucional y Regulatoria y Control de la Corrupción.

“El Salvador tiene un percentil medio en los Indicadores de Gobernanza del Banco Mundial (WBGI) de 39.1%, lo que refleja un historial reciente de transiciones políticas pacíficas, un nivel moderado de derechos de participación en el proceso político, una capacidad institucional moderada, un Estado de derecho establecido y un nivel moderado de corrupción”, puntualiza el análisis.

Por otra parte, El Salvador tiene un puntaje de relevancia ESG de 5 para los derechos de los acreedores, ya que la voluntad de servir y pagar la deuda es muy relevante para la calificación del país. Esto dado el anuncio de una oferta pública de adquisición en efectivo para los bonos externos de 2023 y 2025 por debajo de la par y el incumplimiento de la deuda de 2017 relacionada con las pensiones.

Además, el país vecino tiene un puntaje de relevancia de 4 para derechos humanos y libertades políticas, es decir que tiene un rango percentil por debajo de 50 para dicho indicador, “esto tiene un impacto negativo en el perfil crediticio”.

SE ESTANCAN LAS NEGOCIACIONES CON EL FMI

El Fondo Monetario Internacional (FMI) podría aportar financiación de apoyo por US$1.4 millones para que el Gobierno de Bukele cumpla con su próximo pago de deuda externa en enero (US$800 millones); no obstante, la insistencia del mandatario con el Bitcoin estancó las negociaciones, pues el organismo internacional advierte que esta criptomoneda expone a las finanzas públicas del país a las altas y bajas en el mercado.

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 Como consecuencia, cuando las negociaciones de El Salvador con el FMI se estancaron, los bonos salvadoreños llegaron a categoría de “basura”, poniendo así en alarma a los inversionistas de la posibilidad de que el país no cumpla con el pago de 2023.

FACTORES QUE INCIDEN

Según Fitch, los factores que podrían, individual o colectivamente, conducir a una acción de calificación negativa/rebaja son:

-Incumplimiento en el pago oportuno de próximas amortizaciones de bonos locales y/o externos o anuncio de canje de deuda en dificultades.

 

Mientras que los factores que podrían, individual o colectivamente, llevar a una acción/mejora de calificación positiva son:

-Pago completo y oportuno de la amortización de los eurobonos de enero de 2023 por US$800 millones y una relajación sostenida de las restricciones de financiamiento a través del progreso en el desbloqueo de fuentes de financiamiento predecibles.

 

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