El economista estadounidense Alan Greenspan, expresidente de la Reserva Federal (Fed) de Estados Unidos y una de las figuras más influyentes de la historia financiera contemporánea, falleció este lunes a los cien años en su residencia por complicaciones del Parkinson, según informó su esposa, la periodista de NBC News Andrea Mitchell.
Greenspan, apodado «el Maestro», lideró el banco central estadounidense entre 1987 y 2006, convirtiéndose en el segundo presidente de la Fed con el mandato más largo, solo por detrás de William McChesney Martin (1951-1970), desde donde reforzó la independencia política de la entidad crediticia.
Aunque fue asesor de presidentes republicanos, mantuvo una excelente relación con el presidente demócrata Bill Clinton y sus principales asesores económicos.
Durante su mandato, EE.UU. experimentó un prolongado periodo de expansión económica, aunque su legado quedó empañado tras su retirada por la histórica crisis financiera global de 2008.
Greenspan consideraba que se le había atribuido una responsabilidad de manera desproporcionada por la crisis de principios de siglo, al igual que un mérito excesivo por el auge económico de finales de los años noventa.
«Me elogiaron por cosas que no hice», dijo en una entrevista de 2008. «Ahora se me culpa por cosas que no hice», señaló entonces.
DE LA MÚSICA JAZZ A LAS LAS FINANZAS
Nacido en marzo de 1926 en Nueva York, la trayectoria inicial de Greenspan estuvo vinculada a las artes. Estudió clarinete en la prestigiosa Escuela Juilliard y realizó giras profesionales como saxofonista en una banda de jazz.
«Fue un hábil saxofonista en una banda de jazz que devoraba libros sobre titanes de las finanzas y la industria mientras sus compañeros de grupo fumaban tabaco y marihuana entre las actuaciones», anota este lunes ‘The Wall Street Journal’.
Su interés viró hacia la economía, disciplina en la que se licenció en 1948 por la Universidad de Nueva York para luego fundar una exitosa consultora.
Su salto a la política se consolidó en 1968 como asesor de la campaña presidencial del republicano Richard Nixon y ocupó diversos cargos en las administraciones de Gerald Ford y Ronald Reagan, siendo este último quien lo nominó en 1987 para suceder a Paul Volcker al frente de la Fed.
Consiguió sortear la crisis asiática y rusa a finales de los años noventa y por ello apareció en la portada de la revista ‘Time’ como parte del «Comité para salvar al mundo» y tras los atentados del 11 de septiembre de 2001.
También impulsó agresivos recortes de los tipos de interés hasta situarlos en el 1 % en 2004.
Greenspan promovió activamente la desregulación financiera como firme defensor de la autorregulación del mercado, una filosofía influenciada por la pensadora Ayn Rand.
Esta postura, sumada a su oposición a regular los derivados financieros complejos, provocó que numerosos economistas lo señalaran posteriormente como uno de los artífices de la burbuja inmobiliaria que estalló en 2008.
Dos años después de dejar el cargo, en una comparecencia ante el Congreso en octubre de 2008, el propio Greenspan admitió con «incredulidad» haber cometido un error al confiar en exceso en la capacidad de las instituciones crediticias para proteger el mercado.
Pese a las críticas, Greenspan se mantuvo hasta sus últimos años como una voz de autoridad global y un férreo defensor de la independencia de la Reserva Federal.
FED: GREENSPAN DEJA HUELLA PERDURABLE
La Reserva Federal de Estados Unidos lamentó «profundamente» la muerte de Alan Greenspan, al tiempo que recordó la «huella perdurable» del economista.
Las contribuciones de Greenspan «a la política monetaria y al pensamiento económico dejaron una huella perdurable en esta institución, en el ámbito de la economía en general y en el país», afirmó la Reserva Federal en un comunicado donde además expresó las más «sinceras condolencias» a sus familiares.
«Durante sus 18 años al frente de la institución guió a la Reserva Federal a través de periodos de notable expansión económica, así como de etapas de considerable tensión. Bajo su liderazgo, la Fed logró una era sostenida de estabilidad de precios que favoreció el crecimiento económico y contribuyó a consolidar la confianza del público en la institución», añade el texto.
Greenspan también «aportó un riguroso rigor analítico a la formulación de la política monetaria y ayudó a consolidar la credibilidad que sigue siendo uno de los activos más valiosos de la Reserva Federal».
«Era una mente absolutamente brillante que vio venir la revolución informática antes que nadie», dijo este lunes el economista jefe de la Casa Blanca, Kevin Hassett, a la cadena CNBC.








