
Cuando a una de sus hermanas le diagnosticaron cáncer de mama, Imelda Mendoza, una chiquimulteca de 63 años, comenzó a examinarse por su cuenta. Poco después encontró un bulto en uno de sus senos.
La sospecha la llevó a buscar atención médica en la cabecera departamental, donde un especialista le advirtió sobre un posible tumor y la refirió a la capital. La confirmación llegó meses después: también tenía cáncer.
Desde entonces, su vida se convirtió en viajes nocturnos desde el oriente del país hacia la ciudad de Guatemala, filas en hospitales, gestiones para conseguir referencias médicas y gastos que terminaron obligándola a vender un terreno para costear el tratamiento.
Solo la biopsia y la tomografía representaron más de Q6 mil. La cirugía para extraerle el seno afectado costó alrededor de Q18 mil, sin incluir otros exámenes y evaluaciones. Todo ello ocurrió en cuestión de meses, entre junio y septiembre de 2024. Después vino otra noticia difícil, pues necesitaba radioterapias valoradas en aproximadamente Q60 mil.
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Tras varios meses de trámites y consultas en el Hospital Roosevelt, logró ser referida al Instituto Nacional de Cancerología (Incan), donde finalmente recibió el tratamiento sin costo. Mientras acudía a sus citas, se hospedaba junto a su hijo en un albergue para pacientes y familiares provenientes del interior del país.
“Uno se pone en qué pensar por los gastos y se hacen grandes sacrificios para pagar todo lo que esta enfermedad representa: las medicinas, los viajes, los exámenes, todo…”, cuenta Imelda, quien agradece el apoyo de su hijo para enfrentar la enfermedad y costear parte del tratamiento.
Sin embargo, aunque terminó sus radioterapias en abril de 2025, el proceso aún no concluye. Durante cinco años deberá continuar en seguimiento médico constante, con pruebas trimestrales que le representan gastos de al menos Q2,500 y medicamentos mensuales que superan los Q1 mil.

LA PROMESA QUE AÚN NO SE CUMPLE
Historias como la suya reflejan el peso económico, emocional y logístico que enfrentan miles de pacientes oncológicos en Guatemala, mientras la promesa del primer hospital público especializado contra el cáncer avanza a un ritmo mucho más lento que el crecimiento de la enfermedad.
A más de dos años de haberse aprobado la Ley de Atención Integral del Cáncer —vigente desde abril de 2024— el proyecto continúa en fase preparatoria. El Ministerio de Salud Pública y Asistencia Social (MSPAS) confirmó que aún no existe diseño arquitectónico ni se han efectuado estudios de factibilidad.
El reglamento tampoco está avalado, pese a que debió estar listo seis meses después de la entrada en vigencia de la normativa. Mientras tanto, los datos oficiales reflejan un aumento sostenido de pacientes oncológicos, especialmente desde 2020, con incrementos marcados en cáncer de cérvix, mama y gastrointestinal, que son los tipos más frecuentes en el país.
El contraste también aparece en el uso de los recursos. Aunque entre 2024 y 2026 se han asignado más de Q1 mil 545 millones para la implementación de la ley, la inversión acumulada asciende a poco más de Q383 millones, es decir el 25%, según la cartera salubrista.
Imelda desconocía que existe una ley que ordena construir un centro especializado en cáncer, pero indicó que en varias ocasiones ha conversado con su hijo “lo bueno que sería tener un hospital donde se brinde toda la atención” que ese padecimiento requiere, “sin tener que deshacerse” de sus propiedades, como le ocurrió a ella.
“Un hospital para atender el cáncer sería una gran ayuda, porque hay mucha necesidad. Personas como yo tenemos aunque sea algo que podemos vender para tratarnos, pero hay quienes no tienen esa posibilidad”, reflexionó, y recordó que en el albergue donde se quedaba “veía muchos casos así”.
UN PROYECTO QUE AVANZA A PASO LENTO
Cuando el Congreso aprobó el Decreto 7-2024, que contiene la también llamada Ley contra el Cáncer, uno de los principales anuncios fue la creación del primer hospital especializado en ese padecimiento del sistema público, con el propósito de brindar asistencia totalmente gratuita. El nosocomio, de acuerdo con lo avalado, incluiría la primera unidad nacional de radioterapia, pero todo sigue en espera.
El proyecto continúa sin una fecha concreta de construcción, pero el ministro de Salud, Joaquín Barnoya, dijo esta semana que se espera colocar la primera piedra en noviembre próximo. Hasta ahora, solo se ha avanzado en los estudios de suelo, aunque en julio de 2025 se anunció que el diseño arquitectónico estaría listo en diciembre de ese año.
Aunque el Gobierno mantiene la meta de iniciar obras ante de que termine el 2026, Barnoya aclaró que el proceso aún depende de autorizaciones administrativas y del procedimiento de licitación.
Esta última fase permitiría contratar a la empresa que se hará cargo del diseño, estudios técnicos y posterior construcción del centro. El financiamiento correrá por cuenta del Gobierno de Taiwán, el cual está realizando todo el proceso para poner en marcha la obra.
Salud ya tiene el terreno donde se ubicaría el recinto, en la zona 13 capitalina. El inmueble fue adscrito al MSPAS en octubre de 2025 y se encuentra en las cercanías del Aeropuerto Internacional La Aurora.

ASÍ SERÍA EL HOSPITAL CONTRA EL CÁNCER
En la Ley también se establece que este centro se constituiría en un hospital nacional de referencia, lo cual, según la clasificación que maneja el Ministerio de Salud, lo obligaría a prestar servicio las 24 horas.
En la norma se hace ver que el nosocomio recibiría a menores y adultos afectados por los diferentes tipos de cáncer, y su atención se tendría que regir por principios como el diagnóstico oportuno, atención de urgencia, trato humano y facilidad para recibir una segunda opinión.
Además, tendría que otorgar servicios de prevención, recuperación, rehabilitación y cuidados paliativos. Asimismo, le correspondería coordinar con la red de servicios de salud la atención integral de los pacientes, incluidas acciones de consejería, educación y promoción de la salud.
Cuando se aprobó el Decreto, diputados de distintas bancadas, encabezados por los oficialistas, y el propio presidente Bernardo Arévalo indicaron que la construcción del hospital sería uno de los principales legados de este gobierno y la X Legislatura; no obstante, el proyecto camina lento.
¡Más que una Ley! 🎗️
Hoy Guatemala da un paso adelante en la lucha contra el cáncer con la aprobación de la Ley para la Atención Integral del Cáncer, la cual será de beneficio para miles de personas y familias que padecen los efectos de esta enfermedad.
Sí, es una realidad… pic.twitter.com/9dzxhAvjSA
— Bernardo Arévalo (@BArevalodeLeon) March 7, 2024
UN REGLAMENTO QUE SIGUE SIN APROBARSE
Pero el retraso no es solo en la implementación del nuevo centro asistencial, sino también en la creación de una serie de políticas nacionales centradas en prevenir, diagnosticar oportunamente y garantizar la atención integral del cáncer y otros padecimientos crónicos no transmisibles, como la diabetes, enfermedades cardiovasculares y renales.
La norma obliga al MSPAS a crear un plan estratégico para asegurar los recursos financieros y humanos, así como las capacidades y sostenibilidad necesarias. Sin embargo, eso tampoco se ha puesto en marcha, debido a la falta del reglamento.
Las mismas autoridades han reconocido en diferentes citaciones en el Congreso que “hasta no contar con reglamento y poder tener a todas las figuras que aparecen ahí, con sus competencias, no se puede establecer un plan estratégico».
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Según lo aprobado en marzo de 2024, el instrumento debió estar publicado a finales de ese mismo año —seis meses después de que el decreto entró en vigencia—, pero este sigue en fase de aprobación.
El Ministerio de Salud indicó que el documento “ya fue remitido a la Secretaría General de la Presidencia para su análisis, y, posteriormente, será elevado a consideración del Presidente —Bernardo Arévalo— para su emisión y firma correspondiente”. Hasta el momento, no hay una fecha proyectada para su publicación.
Eso ha sido uno de los principales cuestionamientos tras la aprobación de la ley, debido a que el reglamento debe definir aspectos operativos, administrativos y técnicos clave para la implementación completa del sistema de atención oncológica nacional.

MÁS DE Q1 MIL 500 MILLONES ASIGNADOS
Otro aspecto que ha sido duramente criticado, sobre todo desde la Comisión de Salud del Legislativo, es el uso que se ha dado a los fondos otorgados en el marco de la Ley de Atención Integral del Cáncer.
Esta comenzó con una asignación de Q600 millones en 2024, y al año siguiente se le otorgaron Q472.8 millones para 2025, mientras que en el Presupuesto 2026 se destinaron Q473 millones. En total, los recursos suman Q1 mil 545.8 millones.
Pero nada de eso irá a la construcción del hospital, ya que el Gobierno de Taiwán financiará la obra y el equipamiento.
Consultada al respecto, la cartera indicó que hasta el pasado 22 de abril había una inversión acumulada “superior a Q383 millones” en temas relacionados con la atención de pacientes con cáncer y prevención de la enfermedad.
Salud afirmó que los fondos se han usado “estratégicamente”, y detalló los rubros a los cuales se han destinado:
- Compra de medicamentos oncológicos
- Contratación de personal especializado
- Equipamiento médico para centros que están en funcionamiento
- Fortalecimiento de unidades en hospitales Roosevelt, San Juan de Dios y Occidente
- Desarrollo del Registro Poblacional de Cáncer
- Campañas de prevención y detección temprana
- Capacitación técnica
Durante fiscalizaciones hechas por diputados como la independiente Evelyn Morataya se ha evidenciado también la compra de afiches, pachones, gorras y otros artículos, que, de acuerdo con las autoridades, forman parte de campañas de prevención.
Tal gasto no ha sido bien visto por los parlamentarios, quienes han criticado que el dinero se esté “derrochando en cosas que no impactan directamente en la atención de la enfermedad”.
El ministro de Salud explicó en febrero pasado que los fondos de la ley y el proyecto hospitalario operan por vías separadas. Taiwán asumirá “diseño, construcción, supervisión y equipamiento”, mientras que el funcionamiento posterior y el personal quedarán a cargo del Estado guatemalteco, dijo en aquella oportunidad.

LOS CASOS SIGUEN CRECIENDO
Mientras el hospital sigue sin construirse y las políticas públicas están a la espera del reglamento, los datos oficiales muestran una tendencia ascendente del cáncer en Guatemala.
Las gráficas del Ministerio de Salud revelan que el cáncer de cérvix fue el más atendido en el país en 2025, con aproximadamente 1 mil 700 casos acumulados por cada 100 mil habitantes.
Le siguen el cáncer de mama, con alrededor de 1,550; cáncer gastrointestinal, con 1 mil 500, y las leucemias, con unos 730 casos.
Además, la evolución entre 2016 y 2025 refleja un fuerte incremento después de 2020. El comportamiento más sostenido corresponde al cáncer de cérvix, que prácticamente aumenta cada año y supera claramente al resto, hasta el último registro compartido.
El cáncer gastrointestinal también muestra crecimiento continuo y pasó de cifras relativamente bajas a convertirse en uno de los principales cánceres del país. Para 2016, Salud registraba un acumulado de 200 casos por cada 100 mil habitantes y pasados nueve años –en 2025– la cifra subió a 1,500.

CÁNCER DE HÍGADO, EL MÁS LETAL
Ahora bien, los datos de mortalidad registrados por el MSPAS muestran otro patrón preocupante: los cánceres más frecuentes no necesariamente son los más mortales. Por ejemplo, Cérvix y mama son los más atendidos, pero hígado y estómago son los que más fallecimientos generan.
Información consignada en el tablero de mortalidad por enfermedades crónicas no transmisibles muestra que el cáncer de hígado representa el 18.7% de las muertes por esa enfermedad en Guatemala, aunque no es el más frecuente. Le siguen el cáncer de estómago, con 14.6%; el de próstata, con 7.4%, y la leucemia, con 5%.
Los datos coinciden con las proyecciones que hizo el Incan en un estudio publicado en 2021. Ahí evidenciaba otro problema, y es que gran parte de pacientes llega en estadios 3 y 4, los más avanzados. De acuerdo con el análisis, el último de estos concentró los mayores porcentajes de fallecimientos.
Otro hallazgo fue en la mortalidad de los casos analíticos después de un año del diagnóstico. “El 61.8% de las personas fallecidas son mujeres y el 38.2% son hombres”, se lee en las conclusiones.
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CONSULTAS SE DISPARAN EN EL IGSS
Por su parte, el IGSS muestra otro indicador de presión creciente sobre el sistema. Solo entre enero y marzo de este año hubo 7 mil 142 consultas por cáncer de mama; 3 mil 375 por próstata; 3 mil 335 por cáncer hematológico y 1 mil 779 por cáncer de cérvix, ubicándose como los padecimientos predominantes.
Además, varios tipos de cáncer registraron incrementos acelerados respecto a 2025. Las atenciones por melanoma crecieron en un 200%, mientras que el cáncer de hígado y vías biliares tuvo un alza del 193%, el de páncreas 176% y el cáncer renal 172%.
En cuanto a la mortalidad, el Seguro Social reporta una reducción del 46% en los últimos 10 años. Para 2015, la institución registraba 370 fallecimientos relacionados con padecimientos oncológicos, mientras que en 2025 hubo 201.
En ese lapso, de acuerdo con los registros históricos, fue 2019 cuando hubo más muertes por cáncer, con 391; después las cifras bajaron.

UN SISTEMA CON DATOS AISLADOS
Hasta ahora, en Guatemala no hay registro unificado sobre los casos de cáncer y la población a la cual afectan. Cada entidad maneja sus propias estadísticas.
Por ello, en el Decreto 7-2024 se estableció también la obligatoriedad de crear un registro nacional, que se encargaría de recolectar, procesar, sistematizar, almacenar y proporcionar datos sobre esta enfermedad, para facilitar la toma de decisiones sobre su atención.
La norma ordena para ese efecto la “búsqueda activa, monitoreo de casos, registro y procesamiento de información”, pero no se conoce cuándo comenzará ese trabajo. El Ministerio de Salud informó que avanza en el tema, pero sin brindar mayores detalles al respecto.
La Hora buscó la postura de las autoridades del MSPAS sobre los retrasos en los procesos que han impedido la aplicación de la Ley Integral para la Atención del Cáncer. El ministro Joaquín Barnoya refirió en primera instancia con una funcionaria que aportaría la misma información que este medio recopiló mediante la Unidad de Acceso a la Información Pública sobre los avances en la materia. Se insistió con la postura del jefe de la cartera, pero no se consiguió.







