
El magistrado responde al comunicado con el que 10 de los 13 integrantes de la Corte Suprema de Justicia rechazaron sus declaraciones públicas y sostiene que el documento contiene «contradicciones, falsedades y hasta confesiones». La disputa confirma la fractura interna del máximo tribunal a menos de tres meses de que el pleno elija a su próxima presidencia.
La fractura en la Corte Suprema de Justicia ya no se limita a las votaciones divididas del pleno ni a las discusiones que ocurren a puerta cerrada. Tampoco quedó circunscrita a la ausencia del magistrado Estuardo Cárdenas en la fotografía oficial del tribunal, un gesto con el que días atrás denunció que posar junto a sus colegas equivalía a participar en un acto de «hipocresía institucional». Ahora el enfrentamiento se libra mediante comunicados públicos.
Un día después de que 11 de los 13 magistrados de la Corte —el bloque dominante encabezado por la presidenta Claudia Paredes e integrado por Gustavo Morales, Luis Corado, Teódulo Cifuentes, Flor García, Igmaín Galicia, Jenny Alvarado, Carlos Contreras, Clemen Juárez y René Girón— emitieran un comunicado para calificar de «falsas» e «irresponsables» las declaraciones de Estuardo Cárdenas, el magistrado respondió a una consulta de La Hora y sostuvo que el documento institucional pretende desacreditarlo, pero termina confirmando la división que intenta negar.
El magistrado también precisa que el comunicado fue aprobado con el voto favorable de 11 de los 13 integrantes del pleno, incluido el suyo. «Nunca interrumpas a tu enemigo cuando está cometiendo un error», escribe, antes de concluir que, tras hacerse público el texto, «el yerro es más que evidente».
CÁRDENAS ASEGURA QUE EL COMUNICADO EVIDENCIA SU DENUNCIA
La mayoría de la Corte aseguró en su comunicado que las afirmaciones del magistrado «no reflejan la realidad institucional», rechazó que existan bloques de poder dentro del pleno y sostuvo que sus declaraciones buscaban «fabricar una crisis institucional». Cárdenas replica que el propio encabezado del documento contiene la primera contradicción.
«Se dice que de manera irresponsable afirmé que a lo interno del pleno de la Corte Suprema de Justicia existen ‘bloques’, y que ello se rechaza; sin embargo, al inicio de su comunicado se dice que la aprobación del mismo se dio ‘con el voto favorable de 11 de sus 13 magistrados’, por lo que tal parece que la incongruencia y falsedad no es mía», escribe el magistrado.
El señalamiento adquiere relevancia por el contexto en que ocurre. Desde el inicio del período constitucional en octubre de 2024, ese grupo de 10 magistrados ha respaldado las principales decisiones administrativas y jurisdiccionales del pleno. Frente a ellos ha quedado una minoría integrada por Estuardo Cárdenas, Flor de María Galvez y Carlos Lucero, quienes se han opuesto en contra de decisiones como la integración de nuevas Salas de Apelaciones, el traslado de jueces y el manejo de información pública dentro del Organismo Judicial.

La confrontación se hizo visible la semana pasada, cuando Cárdenas decidió no participar en la fotografía oficial de la Corte Suprema y remitió una carta abierta a sus colegas que publicó La Hora. En ella denunció la existencia de prácticas «antidemocráticas», cuestionó la conducción de la presidenta Paredes y advirtió que la igualdad constitucional entre magistrados había sido sustituida por la lógica de las mayorías.
Sus declaraciones a La Hora mantienen esa misma línea. El magistrado rechaza otro de los señalamientos contenidos en el comunicado, según el cual habría afirmado que las decisiones judiciales responden a la injerencia de agentes externos. «Jamás señalé dicha situación irregular con respecto a tales decisiones judiciales», responde.
También vuelve sobre uno de los temas que mayor tensión ha generado dentro del pleno: las reuniones previas a las sesiones ordinarias de la Corte. El comunicado cuestionó que el magistrado hubiera hablado de esos encuentros sin identificar a sus participantes. Cárdenas responde que evitó hacerlo porque no cuenta con certeza suficiente, pero añade una advertencia: «De llegar a tener la certeza necesaria, sin lugar a dudas y sin miedo alguno, desde ya puedo asegurar que lo expondré de manera pública y categórica».
DESPLAZAMIENTO DE LA CÁMARA DE AMPARO
El documento dedica buena parte de sus páginas a responder los argumentos utilizados por la mayoría para justificar su traslado de la Cámara de Amparo y Antejuicio a la Cámara Civil. La Corte afirmó que la decisión obedeció a una «necesidad operativa» derivada de la reorganización de las cámaras y recordó que la Corte de Constitucionalidad rechazó otorgarle un amparo provisional.
Cárdenas sostiene que esa explicación nunca fue planteada cuando se produjo el cambio y niega haber guardado silencio durante la sesión en la que se aprobó. «Consta en el acta respectiva mi amplio y vasto voto razonado disidente», afirma, antes de insistir en que la resolución de la Corte de Constitucionalidad tuvo únicamente carácter provisional y no resolvió el fondo del litigio.
Otro de los reproches del comunicado consistió en señalar que el propio magistrado integró anteriormente una Sala de Apelaciones creada bajo el mismo mecanismo que hoy cuestiona. Para Cárdenas, ese argumento constituye una admisión de una práctica que considera irregular. «Solo denotan que han tenido por costumbre proceder de dicha forma discrecional sobre tales designaciones», responde, al reiterar que esa facultad corresponde al Congreso de la República y no a la Corte Suprema.
La parte más delicada del pronunciamiento aparece en sus párrafos finales. Cárdenas revela que, además de aprobar el comunicado público, el pleno instruyó a la Asesoría Jurídica del Organismo Judicial para examinar las declaraciones que ha brindado y establecer «las acciones a promover» en su contra. A su juicio, esa decisión constituye un intento de restringir su libertad de expresión y desconoce los estándares internacionales sobre independencia judicial.
«Por nada ni nadie permitiré que una mayoría de votos me amedrente», escribe el magistrado. Y añade que la crisis institucional no proviene de quienes integran la minoría del pleno, sino de «su notoria soberbia y actitud reticente al diálogo sincero entre pares».
El intercambio de comunicados profundiza una confrontación que comenzó mucho antes de esta semana. Durante los últimos meses, Cárdenas se ha convertido en la voz más crítica frente al bloque mayoritario de la Corte Suprema, al cuestionar decisiones administrativas, denunciar la concentración de poder dentro del pleno y advertir sobre prácticas que, a su juicio, comprometen la independencia judicial.
A menos de tres meses de que el pleno deba elegir a la persona que presidirá la Corte Suprema de Justicia durante el tercer año del período constitucional, la disputa ya no se expresa únicamente en los votos. También se escribe en documentos públicos que revelan una institución dividida, donde la mayoría y la minoría sostienen versiones irreconciliables sobre el funcionamiento del máximo tribunal del país.







