
La Hora reconstruye todas las compras NPG realizadas por la Corte de Constitucionalidad entre abril de 2021 y abril de 2026. La revisión de 2 mil 838 publicaciones en Guatecompras revela un gasto de Q2.99 millones en alimentos, bebidas y servicios relacionados con alimentación. Una quinta parte del monto corresponde a insumos para una cocina exclusiva de los magistrados, un servicio sobre el que la institución no respondió quiénes eran sus beneficiarios ni cuál era su justificación institucional.
La descripción se repite durante cinco años con cambios mínimos en la fecha, el proveedor y el monto. «Compra de insumos para la preparación de alimentos en la cocina de los señores Magistrados de esta Corte», dicen cientos de registros publicados por la Corte de Constitucionalidad (CC) en el portal Guatecompras.
La Hora reconstruyó todas las publicaciones realizadas por el máximo tribunal constitucional entre el 14 de abril de 2021, cuando asumió la magistratura integrada por Roberto Molina Barreto, Dina Ochoa, Héctor Hugo Pérez Aguilera, Nester Vásquez y Leyla Lemus, y el 13 de abril de 2026, fecha en la que concluyó su mandato. El análisis, realizado mediante una herramienta de La Hora que procesa la información oficial de Guatecompras, permitió revisar la totalidad de los Número de Publicación Guatecompras (NPG) emitidos por la institución durante ese período.
La revisión identificó 2 mil 838 compras relacionadas con alimentos. De ellas, Q611 mil 307 fueron destinados exclusivamente a compras para abastecer la cocina de los magistrados. Cuando se incorporan las adquisiciones de café, azúcar, chocolates, bebidas, refacciones, almuerzos, cenas y otros servicios de alimentación, el gasto asciende a Q2 millones 992 mil 804 ejecutados a lo largo de los cinco años de esa magistratura.
Los documentos públicos no permiten conocer por sí solos cómo funcionaba esa cocina. Tampoco quiénes utilizaban el servicio, con qué frecuencia se preparaban los alimentos o bajo qué criterios administrativos se autorizaban las compras. Lo que sí muestran es que el abastecimiento fue constante y que la descripción utilizada por la Corte apenas varió durante todo el período.
UNA COCINA EXCLUSIVA PARA LOS MAGISTRADOS
Una de las facturas de mayor monto resume esa dinámica. Por Q5 mil 463.70, la institución adquirió productos para la «preparación de alimentos en la cocina de los señores Magistrados de esta Corte».
La lista incluye frutas y verduras, pero también alimentos cuyo costo supera ampliamente el de una compra doméstica ordinaria: dos bolsas de camarón jumbo, dos bolsas de salmón, más de seis libras de lomito, pulpo, espárragos, yogur griego, queso panela, alcaparras y una caja con 700 sobres de edulcorante, además de arroz, pasta, huevos, frutas y vegetales.
La factura no indica cuántas personas consumirían esos alimentos ni durante cuánto tiempo serían utilizados. Esas respuestas no aparecen en los registros de compras públicas.
Esa información fue completada por tres personas con conocimiento directo del funcionamiento de la Corte, quienes confirmaron a La Hora, bajo condición de anonimato, que los insumos eran utilizados para preparar los almuerzos de los magistrados. “Cualquier magistrado que llegara podía comer”, dijo una fuente.

La existencia de la cocina tampoco comenzó con la magistratura que concluyó en abril de 2026. Las fuentes señalaron que ese servicio ya operaba durante la integración anterior del tribunal y continuó funcionando con el relevo de magistrados en 2021.
La investigación permitió establecer que ese tipo de adquisiciones no fue excepcional. La misma descripción vuelve a aparecer a lo largo de los cinco años revisados, siempre vinculada a compras de alimentos destinados a la cocina de los magistrados.
El patrón se vuelve más evidente cuando el análisis deja de centrarse en una factura y observa el conjunto de registros.
La Hora encontró compras periódicas de frutas, verduras, carnes, mariscos, lácteos y productos de despensa bajo ese mismo concepto. Ninguna representa, por sí sola, un gasto extraordinario dentro del presupuesto de una institución del Estado. Pero la suma de todas esas adquisiciones revela que el abastecimiento de la cocina representó más de medio millón de quetzales durante una sola magistratura.
Q2.2 MILLONES PARA ALIMENTOS Y BEBIDAS EN GENERAL
Los registros revisados muestran que, paralelamente a las compras para la cocina, la institución realizó otras adquisiciones relacionadas con alimentos bajo conceptos distintos. En los expedientes aparecen compras de chocolates para atención protocolaria, servicios de alimentación para actividades académicas, café tostado y molido, bebidas, refacciones y almuerzos.
Entre ellas figuran adquisiciones de Q38 mil 852 para café; otra de Q5 mil 700 para chocolates destinados a atención protocolaria, compras de Q3 mil 600 para alimentos utilizados en clausuras. Además, de cientos de gastos para visitas de universidades del país.
Cada una responde a finalidades diferentes. Juntas elevan el gasto en alimentación hasta rozar los Q3 millones. La característica común de esas compras no es únicamente su objeto. También lo es la forma en que fueron realizadas.

Los Número de Publicación Guatecompras identifican adquisiciones que, de acuerdo con la Ley de Contrataciones del Estado, pueden efectuarse sin un concurso público si el monto a gastar es menor a Q90 mil. La normativa contempla esta modalidad para compras de baja cuantía, compras directas y determinados casos de excepción previstos por la ley.
En la práctica, ello significa que el gasto quedó distribuido en cientos de adquisiciones de menor monto. Ninguna explica por sí sola la dimensión de los recursos destinados a alimentación. Solo al reunir los registros publicados durante cinco años es posible reconstruir el volumen total de las compras.
La investigación de La Hora siguió precisamente ese camino. Reunió cada publicación relacionada con alimentos emitida por la Corte entre abril de 2021 y abril de 2026 y las clasificó según su objeto. El resultado muestra dos grandes categorías: las compras destinadas a la cocina de los magistrados y el resto de adquisiciones relacionadas con alimentación.
SIN RESPUESTAS DE LA CC
Los documentos responden cuánto se gastó y en qué se invirtieron los recursos. Lo que no responden es por qué la Corte mantuvo una cocina destinada a los magistrados ni cuál era el alcance de ese beneficio.
Con ese propósito, La Hora trasladó una serie de preguntas a la Corte de Constitucionalidad antes de la publicación de esta investigación.
El cuestionario incluía consultas sobre el funcionamiento de la cocina, la existencia de personal contratado para preparar los alimentos, el número de trabajadores asignados a esa función, el renglón presupuestario bajo el que laboran, quiénes eran los beneficiarios de los alimentos preparados y cuál era la justificación institucional para financiar esas compras con recursos públicos.
También se preguntó si la preparación de alimentos se realizaba diariamente o solo en determinadas actividades, si existía un límite para ese tipo de adquisiciones y cuál sería la política de la nueva integración de magistrados respecto de esos gastos.
Al cierre de esta edición, la Corte de Constitucionalidad no respondió.
NUEVA CC MANTIENE COCINA
La nueva integración de la Corte mantiene, por ahora, ese tipo de compras.
Desde el 14 de abril de 2026, cuando asumieron funciones los magistrados titulares Anabella Morfín, Dina Ochoa, Roberto Molina Barreto, Astrid Lemus y Julia Rivera, los registros consultados por La Hora muestran Q35 mil 918 en adquisiciones relacionadas con insumos alimenticios para la cocina de los magistrados.
El monto es muy inferior al registrado durante el quinquenio anterior, pero el concepto permanece. Por esa razón, el cuestionario enviado por este medio también preguntó si la nueva integración mantendrá la misma política de gasto o si revisará ese tipo de adquisiciones.
La comparación adquiere otra dimensión cuando esos gastos se observan junto con las remuneraciones de quienes integraban el tribunal.
De acuerdo con los listados de puestos y salarios publicados por la propia Corte de Constitucionalidad, un magistrado titular percibe alrededor de Q83 mil 700 de salario base mensual y Q18 mil 625 en bonificaciones.
Quien ejerce la presidencia anual del tribunal alcanzaba un salario base cercano a Q100 mil 400, además de las bonificaciones, con un ingreso aproximado de Q119 mil mensuales, sin incluir prestaciones como aguinaldo, Bono 14 y vacaciones.

Son remuneraciones que se encuentran entre las más altas del Estado. Los magistrados de la Corte Suprema de Justicia reportan ingresos cercanos a los Q67 mil; los de Salas de Apelaciones, alrededor de Q46 mil 700; mientras que el contralor general de Cuentas percibe aproximadamente Q102 mil mensuales, incluyendo bonificaciones. El presidente Bernardo Arévalo redujo su salario durante su administración hasta Q115 mil 219.36, una cifra similar a la del presidente de la Corte.
Los registros muestran qué se compró, cuándo se compró y cuánto costó. No explican por qué la Corte decidió sostener una cocina destinada a sus magistrados, cuál era el criterio para abastecerla ni quién autorizaba esas adquisiciones.
La investigación tampoco encontró un acuerdo institucional que desarrollara una política específica sobre ese servicio. Los documentos consultados se limitan a registrar las compras.
La ausencia de explicaciones oficiales resulta especialmente relevante porque la cocina no constituye un gasto aislado dentro del presupuesto de alimentación del tribunal. Forma parte de una práctica más amplia que se mantuvo y se mantiene en el máximo tribunal del país.







