Kiev/Moscú,
Agencia dpa

«Para los civiles es mejor abandonar Donetsk y Lugansk», dijo Andrei Lyssenko, portavoz del consejo de seguridad ucraniano en Kiev.

La «operación antiterrorista», como denomina Kiev a la lucha contra los rebeldes prorrusos del este, continuará y la población puede huir por corredores existentes en todas las ciudades, señaló. El Ejército debe actuar con rapidez para que los separatistas prorrusos no se reagrupen y puedan recibir refuerzos, añadió.

Según Lyssenko, seis soldados ucranianos murieron y 24 resultaron heridos en las últimas 24 horas, lo que eleva a 568 el número de soldados muertos desde el inicio de los combates en abril. También murieron cientos de civiles y de rebeldes prorrusos.

«Estamos listos para un ataque a gran escala», dijo el líder rebelde, Alexander Zkharchenko, durante un encuentro con los sepratistas, lo citó la agencia de noticias Interfax. También señaló que los prorrusos cuentan con armas suficientes para combatir a las fuerzas de Kiev.

Según fuentes prorrusas, hoy continuaron los combates, entre otros lugares en Donetsk y en Gorlovka.

En uno de los ataques de Kiev, más de 100 presos escaparon de una cárcel de alta seguridad. Un preso murió y 18 resultaron heridos cuando un proyectil impactó en la cárcel localizada en un distrito al suroeste de Donetsk en la noche del domingo, informaron fuentes locales. El ataque desató la huida de 106 internos, algunos de los cuales regresaron esta mañana.

«Varias bases de los terroristas en Donetsk fueron atacadas», informó un portavoz del Ejército en Kiev. El Ejército estrecha cada vez más el cerco sobre la ciudad, añadió. Mientras, los separatistas se defienden y exigen un alto el fuego alegando la difícil situación de la población civil en la ciudad.

También en Lugansk la situación es cada vez más insostenible para la población. Unos 250.000 habitantes carecen de electricidad y agua por noveno día consecutivo, en medio del intenso calor de verano (boreal), informó el ayuntamiento. Muchos negocios permanecen cerrados.

El portavoz del Kremlin, Dmitri Peskov, dijo hoy en Sochi que sigue hablando con Ucrania para suministrar ayuda a las zonas en crisis y dijo que se negocia con mucha presión. La «trágica situación humanitaria» no permite retrasos.

Rusia ha propuesto enviar medicamentos al este del país pero Kiev teme que Moscú utilice ese pretexto para enviar también combatientes y armas al otro lado de la frontera.

Además, Rusia volvió a acusar a Ucrania de disparar contra su zona fronteriza. En la región de Rostov cayeron varias granadas, señaló el servicio secreto interior FSB responsable de la protección de la frontera. La munición detonó a sólo 300 metros de una vivienda. En las últimas semanas Moscú acusó reiteradamente a Ucrania de disparar contra su territorio, en ataques en los que murieron al menos un civil y varias viviendas resultaron dañadas.

Por otro lado, los prorrusos informaron que se han recuperado todos los cadáveres y objetos personales de las 298 víctimas mortales del accidente del vuelo MH170 de Malaysia Airlines, supuestamente derribado por un misil al sobrevolar el este de Ucrania el pasado 17 de julio.

«Hemos descubierto los últimos restos mortales y partes del avión y se los hemos entregado a Kiev», dijo el líder separatista Andrei Purgin. Según dijo, sus seguidores registraron al completo el lugar del accidente cerca de Grabovo.

Expertos internacionales no confirmaron esta información. Los cooperantes registraron hace días la zona, pero tuvieron que marcharse ante la reanudación de los combates en los últimos días.

Artículo anteriorEl Papa inicia en Corea del Sur su gira por Asia
Artículo siguienteAsentamientos: los “invisibles” de la realidad urbana