El mundo hoy está recordando y reflexionando sobre todo lo ocurrido hace 25 años con el ataque terrorista que causó la muerte de 2,753 personas en Estados Unidos, hecho que cambió radicalmente la política mundial y que creó la serie de conflictos en el Medio Oriente que han tenido duros efectos para la humanidad y causado decenas de miles de muertes. Una parte de esas consecuencias es lo que ahora vivimos en Guatemala con la crisis provocada por el aumento de los combustibles, tema que obviamente causa malestar a la ciudadanía pero que también ha dado lugar a que ciertos políticos muevan piezas para aprovechar la eterna vacilación del actual gobierno frente a los problemas serios del país.
El día de hoy el desplazamiento, que ya tradicionalmente es tan difícil en Guatemala, se complica seriamente por los bloqueos dispuestos de manera coordinada en diversos puntos del país y en críticos sitios en la ciudad capital. Esto se suma a lo que ha pasado en el interior del país, donde tenemos el estira y encoge entre la desinformación por el suministro de la gasolina y lo que explican los importadores que por los mismos bloqueos, hay puntos donde no se ha podido llegar a abastecer las estaciones. No se puede negar que para la población el aumento al combustible ha sido un duro golpe que ha tenido que soportar desde hace meses sin que existiera una posición del gobierno para aliviar la crisis. En marzo de este año, es decir hace seis meses, se presentó en el Congreso la primera iniciativa para decretar un subsidio a los combustibles, pero no fue sino hasta este mes que finalmente quedó aprobada una disposición que supuestamente aliviaría ese duro impacto a la economía familiar.
El Arévalo diputado se oponía a los subsidios y llamaba al Gobierno de turno para implementar medidas integrales, pero el Arévalo de la Presidencia se desentiende y delega esas cosas en su secretaria privada y nos damos cuenta que esas medidas integrales que tanto demandó desde el Congreso, no se concretaron por las razones que solo Dios sabrá. Lo mismo ocurre con los bloqueos, pues en el 2023 se tuvo una postura y eso complica ahora a las autoridades a ser más enérgicas para liberar los bloqueos que afectan a miles.
Claro que se puede manifestar, pero bloquear no debe ser permitido bajo ninguna circunstancia.
El gobierno tuvo muchas opciones para actuar con celeridad y beneficiar a la población sin necesidad de llegar al Congreso con medidas como el subsidio, pero su indiferencia, que ya es ampliamente conocida porque en toda la problemática del país se hacen los desentendidos -como la corrupción y la falta de justicia-, también prevaleció dejando que el consumidor tuviera que pagar el alza desmedida a lo largo de todo este tiempo.
Obviamente, por la forma en que están operando los organizadores de los bloqueos, se confirma que no es una espontánea protesta sino de un bien coordinado trabajo para aprovechar la actual circunstancia generando un caos que pueda rendirle frutos a alguno de los eternos candidatos que necesitan reposicionarse ante la población con miras a la elección del año entrante. Lamentablemente no se quiso entrar al fondo del problema con soluciones que pudo haber tomado el Ejecutivo para asegurar el beneficio directo a la gente, pero su interés en otros asuntos impidió que la Secretaría que es el nuevo Centro de Gobierno, coordinara ese necesario esfuerzo para enfrentar el impacto que tiene el alza en los combustibles.
Y, para variar, es el ciudadano común y corriente el que termina pagando las consecuencias de la incapacidad de unos y de la viveza de otros que aprovechan para manipular, agravando ese ya durísimo calvario que en este país es moverse de un lado a otro.








