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Ser figura emblemática significa tener un papel simbólico y representativo de algo y, sin duda alguna, el juez Jimi Bremer es un auténtico representante de lo que es nuestro sistema de justicia y no solo por las sanciones internacionales que ha recibido, tanto de Estados Unidos como de Europa, sino por una larga trayectoria en la que se ha distinguido por ser ejemplo claro y contundente de lo que crearon quienes montaron un modelo para dar impunidad y perseguir a sus críticos. Esta semana se supo que Bremer, juez B del Juzgado Décimo Penal, envió un escrito ordenando a la PNC dejar en libertad a Julio Valentín Monroy López, conocido como “El Viejo”, quien había sido detenido por los delitos de asesinato y conspiración para el asesinato, lo que ha provocado críticas de varios abogados.

Y es que es elemental que cuando se captura a una persona se proceda a una audiencia de primera declaración en la que tanto el acusado como los acusadores tendrán oportunidad de exponer ante el juez competente sus versiones, aportando las pruebas necesarias para que, con criterio jurídico, se pueda decidir si procede o no la formación de causa. En este caso, por decisión del famoso juez Jimi Bremer, alguien que había sido capturado bajo la seria acusación del delito de asesinato quedó en absoluta libertad, simplemente mediante un oficio del juzgador en el que, sin razonamientos que explicaran la decisión, ordena a la Policía soltarlo inmediatamente.

La larga historia de casos que han sido conocidos por el juez en cuestión llevó a Estados Unidos a incluirlo en la famosa Lista Engel que sanciona a actores corruptos y antidemocráticos y, por si eso no bastara, la Unión Europea también lo incluyó en su propia lista de sancionados. Por supuesto Bremer no es el único pero de alguna manera ha sido y, por lo visto, sigue siendo una figura emblemática del destrozado sistema de justicia que desde hace años opera para apañar todo tipo de delitos, sobre todo de corrupción y narcotráfico, mientras funciona para mantener en la cárcel, sin que se llegue a sentencia, a los que son molestos por sus críticas.

Dentro de los casos que ha llevado no puede ahora dejar de mencionarse el del ex fiscal Stuardo Campo, puesto que mientras con “El Viejo” lo liberó sin siquiera una primera declaración, en el caso de Campo ha postergado abusivamente las audiencias en el proceso en su contra por más de un año, alargando así su estadía en prisión por haber tenido la “osadía” de investigar la posible comisión de delitos en la obra Libramiento de Chimaltenango.

El doble rasero que hay en nuestro sistema de justicia, severísimo contra algunos y blandísimo para los criminales, queda de manifiesto por enésima vez, confirmando cuán podrido está el sistema de justicia en el país.

 

Redacción La Hora

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