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El manifiesto interés de Estados Unidos en el tema del narcotráfico, que obviamente tiene que relacionarse con el de la narcopolítica, viene a ser un factor determinante de lo que ocurra en el Congreso la semana próxima con la ya famosa -aunque entrampada- Ley Contra el Lavado de Dinero u Otros Activos. Hemos visto cómo algunos diputados de forma descarada o disfrazada vienen entrampando la aprobación de una norma que permitiría a Guatemala evitar que seamos incluidos en la Lista Gris del Grupo de Acción Financiera Internacional (GAFI).

Hay que entender claramente que el lavado de dinero es un tema que interesa tanto a los políticos y contratistas corruptos como a los cárteles de la droga y a sus operadores en diversos niveles, destacando especialmente el campo político en el que incrementan su influencia dada la dependencia de muchos para obtener financiamiento que puedan invertir en campañas electorales. En otras palabras, así como los que disfrutaron de paz y tranquilidad gracias al papel asignado y bien cumplido por Consuelo Porras y su equipo, enterrando las denuncias de la IVE, también todos los relacionados con el tráfico de estupefacientes han gozado de las ventajas que significa un sistema de justicia operando a favor de la impunidad.

El cambio en el Ministerio Público abre esperanzas de que las cosas puedan tomar otro rumbo y por ello es que en el Congreso son varios los que sienten que es vital castrar (para decirlo de alguna manera) la Ley Contra el Lavado de Dinero para que no les afecte en ningún sentido una norma que facilitaría la investigación y sanción a quienes incurren casi de manera cotidiana en esa práctica.

Al principio se sintieron alentados por la indiferencia y el silencio de una Embajada que quedó con la carga que significó la influencia ejercida en el sistema de justicia para ayudar a los grupos que han venido operando a favor de la impunidad. Pero luego vino una toma de conciencia sobre el enorme significado que tiene una efectiva Ley Contra el Lavado de Dinero, tomando en cuenta no sólo el tema de la corrupción sino el del narcotráfico que, por lo visto, se convirtió en asunto vital para la actual administración norteamericana.

Y no hay que ser demasiado inteligente para entender quiénes son los que necesitan lavar su dinero. Obviamente los políticos ladrones y sus socios son de los primeros por las multimillonarias cantidades que llenan sus maletas y que deben bancarizar para poderlos usar. Pero el otro factor, tan importante en temas de cuantía, es el del narcotráfico que sin duda estaba detrás de esos esfuerzos por entrampar la ley. Los ojos de los ciudadanos estarán sobre los diputados la semana próxima, pero también los del mundo y, especialmente, los de Estados Unidos.

Redacción La Hora

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