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En 25 días terminará el período de protección a capa y espada de Giammattei y su pareja, puesto que deberá tomar posesión del cargo de Fiscal General quien sea nombrado por el presidente Bernardo Arévalo y Consuelo Porras no aparece en la lista final elaborada por la Comisión de Postulación. Parece poco tiempo, pero sabiendo cómo operan las mafias y las carencias de nuestro sistema de justicia, en ese corto período pueden ocurrir muchas cosas y por ello es que, desde ahora, la ciudadanía tiene que permanecer vigilante y activa para lograr el rescate del ente a cargo de la investigación criminal.

Decimos que puede pasar mucho porque sin duda que Porras y Cía. tratarán de acelerar el paso de la persecución y la selectividad, además de tratar de refundir aún más todas las denuncias y pruebas presentadas por diferentes actores, que de existir voluntad del MP, pueden poner en jaque las avenidas de corrupción pública y sus aliados particulares.

El nuevo fraude de la Usac sigue generando preocupación, ya que Mazariegos hace micos y pericos para aferrarse al cargo de Rector -obviamente no Magnífico- de la Universidad de San Carlos. Y es que ahora, como en la elección anterior en la Usac, las evidencias de manoseo son demasiado claras como para pasar por alto el hecho de que muchos de los “electores” siguieron en sus puestos ilícitamente prolongando funciones que no les correspondían, todo ello con el acompañamiento y protección de un Ministerio Público que movió cielo y tierra para fabricar la tesis de fraude en la elección presidencial, pero que ante el hecho manifiesto en la Universidad no movió un dedo pues, al fin y al cabo, son coyotes de la misma loma.

Decimos que la ciudadanía tiene que estar activa, desde ahora, porque es vital la designación que deberá hacer el presidente Arévalo dentro de la lista que le han presentado, pero sobre todo a partir del 17 de mayo, pues llegue quien llegue debe saber que está bajo el escrutinio de los habitantes de un país harto del manoseo que se viene haciendo de la justicia. No podemos resignarnos y cruzarnos de brazos abriendo las puertas para que, quien llegue, pueda hacer los micos y pericos que se vienen haciendo en el MP para apañar la corrupción, asegurar la impunidad y perseguir a operadores de justicia y a quienes desafían al sistema social y son críticos del modelo que nos impusieron.

El asumir una postura definida y comprometida es ahora la principal obligación social de los guatemaltecos para salir de donde nos ha llevado nuestra resignación e indiferencia; casos y pruebas hay, ahora será un tema de voluntad, no se puede negar la habilidad -además del descaro- de los tenebrosos grupos que secuestraron no solo a la justicia, sino a todo el Estado, pero ello ha sido posible debido a que no hemos tenido un aire con remolino para forzar al cambio que toda la sociedad necesita.

A partir de hoy tenemos el deber moral y cívico de estar atentos a los acontecimientos y actuar en consecuencia para evitar tanta porquería.

Redacción La Hora

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