
La red internacional dedicada a enseñar mandarín y promover la cultura china podría convertirse en el nuevo capítulo de los acercamientos entre la Universidad de San Carlos de Guatemala (Usac) y actores vinculados con la República Popular China. Fuentes consultadas por La Hora señalan que las conversaciones para evaluar la instalación de un Instituto Confucio forman parte del escenario abierto tras los acercamientos reportados entre la administración del rector Walter Mazariegos y representantes chinos.
Sin embargo, la Coordinadora General de Cooperación y Relaciones Internacionales de la Usac, asevera que no han recibido solicitudes de alguna facultad o dependencia para gestionar un acercamiento para la implementación del Instituto Confucio.
Los Institutos Confucio son presentados por sus promotores como centros educativos sin fines de lucro destinados a la enseñanza del idioma chino, la investigación académica y el intercambio cultural. Su creación depende de acuerdos entre instituciones chinas y extranjeras, que establecen los mecanismos de operación, financiamiento y administración de cada sede.
Según la información oficial del programa, su objetivo es “promover la difusión internacional del idioma chino”, profundizar el conocimiento de la lengua y cultura china y fortalecer los intercambios educativos y culturales entre China y otros países.
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Dentro de sus áreas de trabajo se incluyen la enseñanza del mandarín, la capacitación de profesores, el desarrollo de materiales educativos, la organización de actividades culturales, la aplicación de exámenes de certificación del idioma y servicios de investigación y consultoría relacionados con educación, cultura y economía china.
La llegada de una sede a la única universidad pública del país, sin embargo, ocurriría en un momento marcado por la disputa global entre Washington y Pekín por ampliar su influencia en América Latina. En Estados Unidos, los Institutos Confucio han sido objeto de cuestionamientos por parte de autoridades que los consideran una herramienta de influencia del Gobierno chino dentro de instituciones académicas.
UNA RED CON PRESENCIA MUNDIAL
El modelo de los Institutos Confucio funciona mediante una estructura de cooperación entre instituciones chinas y extranjeras. La fundación responsable de la marca establece estándares generales, autoriza nuevas sedes y coordina procesos de evaluación; mientras que las universidades asociadas administran la operación cotidiana de cada instituto.
De acuerdo con la información institucional, las universidades anfitrionas son responsables de proporcionar condiciones para su funcionamiento, establecer mecanismos internos de trabajo y garantizar su desarrollo junto con sus socios chinos.
Ese esquema es precisamente uno de los puntos que ha generado debate internacional. Mientras sus defensores sostienen que representan oportunidades para aprender un idioma estratégico, acceder a becas y ampliar intercambios académicos, sus críticos advierten que pueden convertirse en mecanismos de diplomacia cultural utilizados por Pekín para proyectar su influencia.
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USAC NIEGA ACERCAMIENTOS CON INSTITUTOS CONFUCIO
En respuesta a consultas enviadas por La Hora, la Coordinadora General de Cooperación y Relaciones Internacionales de la Usac, respondió que no han sostenido ninguna reunión o «acercamiento con el instituto o autoridades del país mencionado para establecer dicho instituto en la Universidad de San Carlos de Guatemala».
Además, afirman que «tampoco ha recibido solicitud de ninguna unidad académica o administrativa dentro de la Usac».
«La Coordinadora General de Cooperación y Relaciones Internacionales de la Universidad de San Carlos de Guatemala, no ha suscrito convenio, carta de entendimiento, acuerdo de cooperación ni instrumento jurídico alguno con el instituto Confucio», afirmaron.
Aunque las fuentes consultadas por La Hora afirman de los acercamientos con la entidad de china, desde el departamento encargado de la cooperación y relaciones internacionales aseguran que no lideran ninguna conversación en relación con ese proyecto y que tampoco ha recibido solicitud de alguna facultad, dependencia o autoridad universitaria para gestionar un acercamiento para la implementación del Instituto Confucio.
Al ser cuestionados sobre una postura institucional al respecto de las advertencias del Gobierno de Estados Unidos sobre los institutos Confucio, la Usac afirma que conforme a las competencias que le confiere la normativa universitaria no le corresponde fijar posiciones institucionales sobre asuntos de política exterior.
La coordinadora también remarca que tienen 30 países socios que representan a 177 universidades alrededor del mundo y mencionan a países como España, México y Estados Unidos y otras naciones.
La Coordinadora asevera que el rector, no tiene ningún papel en el establecimiento de los convenios que establecen, porque ello le corresponde a cada unidad académica o administrativa de la Usac, que les solicita la gestión de instrumentos de cooperación.
«Si el instrumento no conviene o no convlleva una cooperación académica, no es tramitado y se devuelve a la unidad académica, con la argumentación correspondiente», apuntaron.
MOVIMIENTO BAJO LA LUPA GEOPOLÍTICA
El eventual establecimiento de un Instituto Confucio en la Usac ocurre después de que Estados Unidos incrementara sus advertencias sobre la expansión de la presencia china en sectores estratégicos.
Durante su visita a Guatemala, el secretario de Estado estadounidense Marco Rubio colocó la relación con China entre los temas centrales de su agenda y advirtió sobre la influencia de Pekín en áreas como tecnología y telecomunicaciones.
La situación adquiere una dimensión adicional por el contexto del rector Walter Mazariegos, sancionado por el Departamento de Estado en 2023 bajo acusaciones de socavar procesos democráticos durante la elección que lo llevó a la Rectoría de la Usac. Mazariegos asumió un nuevo período al frente de la universidad el pasado 1 de julio, nuevamente en medio de cuestionamientos sobre el proceso electoral universitario.
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En ese escenario, un eventual acuerdo con una institución vinculada a China sería leído no únicamente como una iniciativa académica, sino también como un movimiento dentro de un tablero internacional donde Guatemala mantiene una relación histórica con Estados Unidos, pero donde China busca ampliar sus espacios de cooperación.







