Padre de Cristina Siekavizza reconstruye el viacrucis de la búsqueda, 15 años después de su desaparición

Diego España

La cronología empieza un día después de la desaparición. Juan Luis, padre de Cristina Siekavizza, recuerda con precisión de quien ha repetido la historia durante 15 años, aunque confiesa que nunca deja de dolerle. «Es difícil de leer y todavía más difícil de repasar», dijo este lunes, al reconstruir públicamente los hechos que comenzaron el 7 de julio de 2011 y que, según su familia, aún no encuentran un desenlace.

La conferencia, organizada por Fundación Sobrevivientes y Voces por Cristina, en conmemoración de los 15 años de su desaparición no pretendía revelar nuevos hallazgos. Era, sobre todo, un ejercicio de memoria. 

Sentados a su lado estaban su esposa, Angeli Molina; sus nietos, Roberto José y María Mercedes —que eran apenas unos niños cuando desapareció su madre y hoy encabezan la búsqueda—, y Susana Siekavizza, hermana de Cristina. Frente a ellos, una misma petición: que quien conozca el paradero de sus restos lo comunique a las autoridades para darle “cristiana sepultura”.

El padre de Cristina comenzó donde, para él, empezó realmente la incertidumbre.

Susana por su hermana Cristina Siekavizza: encontrarla es un anhelo para darle «cristiana sepultura»

CRONOLOGÍA DE LOS HECHOS

El 7 de julio de 2011 la familia esperaba reunirse con Cristina para almorzar. Desde el mediodía comenzaron a llamarla por teléfono, pero nunca respondió. La preocupación aumentó cuando intentaron ingresar a su vivienda y no les permitieron el acceso.

Poco después, Roberto Barreda —esposo de Cristina— les pidió recoger a los dos hijos de la pareja en un restaurante. Según les explicó, Cristina había salido a caminar y no había regresado. Aquella versión, recordó Juan Luis, nunca pudo sostenerse y terminó contradicha por la investigación del Ministerio Público.

La búsqueda comenzó ese mismo día y, según relató, pronto se convirtió en una carrera contra el tiempo.

El 14 de julio ocurrió uno de los episodios que la familia considera el primero de una serie de obstáculos en el proceso. Barreda y su madre, la entonces exmagistrada de la Corte Suprema de Justicia Ofelia de León, acudieron a un juzgado para presentar una denuncia por violencia intrafamiliar contra Juan Luis. La resolución le impedía acercarse incluso a sus nietos.

«Esa fue la primera de muchas maniobras destinadas a obstruir la búsqueda y, más tarde, el juicio», afirmó.

Seis días después llegó un hallazgo decisivo. La prueba de luminol practicada en la vivienda reveló rastros de sangre en la habitación matrimonial, un resultado que descartaba la hipótesis de una desaparición voluntaria. Sin embargo, la familia asegura que conoció ese resultado varias semanas después.

Aquella misma noche, relató Juan Luis, el teléfono celular de Roberto Barreda fue rastreado hasta la frontera entre Petén y México. Dos días después regresó a Guatemala.

La permanencia fue breve.

Juan Luis Siekavizza, padre de Cristina, reconstruye la cronología de la desaparición de su hija durante la conferencia de prensa con la que la familia conmemoró 15 años del caso.
Juan Luis Siekavizza, padre de Cristina, reconstruye la cronología de la desaparición de su hija. Foto La Hora: José Orozco.

El 3 de agosto de 2011 Barreda abandonó nuevamente el país junto con Roberto José y María Mercedes, entonces de siete y tres años. Al día siguiente se emitió una orden de captura en su contra.

La búsqueda continuó durante 27 meses dentro y fuera de Guatemala, hasta que una denuncia anónima permitió localizar a Barreda en Mérida, Yucatán. Los niños vivían con identidades distintas.

«Por las buenas cosas que pasan en la vida», dijo Juan Luis al recordar aquella madrugada de noviembre de 2013 en la que regresó al país junto a sus nietos.

Ese mismo día, un juez otorgó a los abuelos la custodia definitiva de los menores y prohibió el acercamiento de la familia paterna. Pero el conflicto judicial no terminó ahí. Durante los años siguientes, explicó, enfrentaron procesos en tribunales de familia promovidos para intentar revertir esa decisión.

Mientras tanto, el expediente penal avanzaba lentamente.

Roberto José y María Mercedes Barreda Siekavizza, hijos de Cristina, junto a un retrato de su madre durante la conferencia de prensa con la que la familia conmemoró los 15 años de su desaparición. Foto La Hora: José Orozco.
Roberto José y María Mercedes Barreda Siekavizza, hijos de Cristina, junto a un retrato de su madre durante la conferencia de prensa con la que la familia conmemoró los 15 años de su desaparición. Foto La Hora: José Orozco.

Según el relato del padre de Cristina, durante siete años el caso estuvo marcado por recursos e incidentes que retrasaron el inicio del debate oral. Cuando finalmente se ordenó que el proceso llegara a juicio, la pandemia de la covid-19 paralizó el sistema de justicia.

En agosto de 2020, Roberto Barreda murió por complicaciones derivadas del coronavirus antes de enfrentar el juicio por los delitos que le atribuía el Ministerio Público. Su fallecimiento extinguió la persecución penal en su contra y dejó sin resolver uno de los casos más emblemáticos de violencia contra las mujeres en Guatemala.

Desde entonces, la investigación se ha concentrado en localizar los restos de Cristina.

El padre lamentó que la fiscalía especial creada para impulsar el caso haya perdido capacidad y recursos con el paso del tiempo, lo que, a juicio de la familia, ha limitado las diligencias de búsqueda.

ANHELO DE DAR «CRISITIANA SEPULTURA»

Por eso, 15 años después, la petición volvió a ser la misma.

Su esposa, Angelis Molina, pidió al Estado continuar con las diligencias pendientes para encontrar a Cristina y «devolvérnosla con dignidad para darle cristiana sepultura». Sus nietos, Roberto José y María Mercedes, tomaron la palabra para agradecer el acompañamiento recibido desde 2011 y pidieron a cualquier persona que tenga información que «pierda el miedo» y la comparta.

«Lo que uno lidia es la desaparición y el no poder cerrar círculos», dijo el padre de Cristina antes de dejar las hojas sobre la mesa. 15 años después, la historia de Cristina Siekavizza sigue escribiéndose porque el último capítulo —saber dónde está— permanece pendiente.

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Diego España
Periodista en la sección de Investigación de La Hora, especializado en el sector justicia, política y derechos humanos. Antes cubrió la fuente del Organismo Judicial. Se formó en Periodismo en la Universidad de San Carlos de Guatemala y cursa una maestría en Comunicación, Gobierno y Gestión Pública. Fue becario de la International Women's Media Foundation (IWMF) y los Ciclos de Actualización para Periodistas (CAP).