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Mientras intenta vigilar el frente, por detrás personas bajo su mando saquean la institución.

Desde que aceptó el puesto, asumió un reto que pocos tomarían, porque quedó colocado en el escrutinio público con unos a favor y otros en contra.

No hablo sólo de los políticos, quienes andan viendo sus intereses personales y corruptos en lugar de velar por el bienestar de los guatemaltecos. Habló de los guatemaltecos  que necesitamos seguridad en las casas, las calles, los autobuses, las carreteras, y hasta en el trabajo.

Nos dio la impresión que tratar de ser Jefe del Ministerio Público, le consumió tiempo  y descuido lo que inició  cuando abordó el reto de las cárceles. Ya sabemos  cuántos y quiénes son los reos en ellas, lo que es un logro de su administración en tan poco de tiempo, ahora falta su  control y resguardo.

Recordamos que  el viceministro a cargo de bloqueadores de señal en cárceles, fue destituido según usted dijo para «optimizar los procesos de implementación tecnológica en el sistema penitenciario» y garantizar el cumplimiento de los plazos establecidos para la puesta en marcha de los equipos.

Pero  solo el 30% de las cárceles guatemaltecas cuentan con bloqueadores de señal operativos, y se ha reportado que en algunas instalaciones aún circulan señales móviles de alta velocidad (4G y 5G) que permitirían la comunicación entre reclusos y personas fuera de las prisiones = extorsiones.

Sin olvidar que el Ministerio de Gobernación tiene otras funciones, como otras dependencias  a su cargo Y que  mientras usted vigila el frente del fuerte y lo defiende capturando y/o asesinando   pandilleros/terroristas, por dentro “de la casa” también tiene individuos que le están deteriorando su posición.

Y aunque  se sabe menos del número de agentes de policía involucrados en acciones fuera de la ley, se  conoce de altos mandos que están minando su   prestigio, al cometer actos indecorosos y mantenerse en sus puestos, perjudicando a guatemaltecos honestos y honrados.

Un ejemplo claro es el del director del “Hospitalito de la Policía Nacional Civil”  una institución   con 77  años de servicio, que por quien sabe que razones  se decidió  recientemente, colocar al mando del mismo a un personaje proveniente de la antigua Policía Nacional, sin conocimientos de salud y que cuya misión personal  es rodearse de quienes le apoyan y le favorecen en sus malos manejos de la institución.

Al punto que el equipo completo de finanzas fuera destituido por el Secretario General, por considerar que estaba comprando insumos sobrevalorados, con autorización del subdirector  y cuyo monto extra llega a sus manos.  Y pese a que hay voces que dicen que una parte es para el ministro, quiero pensar que son sólo rumores.

Poco tiempo duró porque  ese equipo fue restituido en sus puestos, por el subdirector del hospital y con prebendas.

Quejas hay muchas sobre la falta de medicamentos: Paredes Estefany, publicó: “No hay medicamentos” e insumos, pero una especial está  molestando a los pacientes.  El nuevo subdirector busca retirar del servicio a los médicos  adultos, a los de más trayectoria, los que aprendieron a tratar a los pacientes con tiempo y afecto, los de la vieja escuela.

Esos cuya trayectoria es seguida por muchos pacientes adultos, por su trato y conocimientos y que ahora temen porque  quizás también, el  subdirector del “Hospitalito” decida que ya no se atienden  adultos mayores…

Moises Ralda, escribió sobre el Hospitalito: “Por favor soy jubilado y necesito saber que servicios de  especialidades presta, ya que por teléfono no dan información ya que no responden llamadas.”

Todas son quejas delicadas, que mantienen  al personal en descontento, como: ”él cree que está al mando de una comisaría no de un hospital,” y sabido es que quien está descontento no aporta su ilusión y mejor esfuerzo. Quejas  que deben ser atendidas y pensar en colocar en el puesto de subdirector del Hospitalito a una persona conocedora sobre salud y administración hospitalaria.

Una persona que no solicite una carta de recomendación de una alta autoridad política, al mejor  estilo del tráfico de influencias, ni un pago para obtener un trabajo para el cual se está  demostradamente calificado.

El ojo de los guatemaltecos está en su persona y proceder, así como su reputación, que arrastra a su familia. Investigue señor ministro y tome una  buena decisión para los  41,500 integrantes de la institución policial y sus familias,

Su labor es extensa. Los dormitorios de los agentes siguen con chinches,  duermen hacinados, las señoritas agentes deben tender su ropa en el dormitorio porque  no existe otro sitio autorizado, lo que cualquiera puede deducir  mantiene humedad en el mismo. La que ellas respiran al dormir.

Puede indicarnos que atención reciben las familias de los agentes que ya cumplieron  4 meses de su asesinato y qué seguridad le aporta a los guatemaltecos que deben salir a trabajar, sin saber si podrán regresar, porque  El Centro de Investigaciones Económicas Nacionales (CIEN) reporta 871  homicidios entre el 1 de enero y finales de abril número  aproximado de familias que perdieron a un ser querido y que difícilmente reciben atención.

Los agentes siguen esperando los bonos de alimentación y antigüedad.  Que les den baja por reorganización a los que fueron heridos en las calles y están cerca de cumplir su tiempo de servicio.

Investigue también los cobros  a los aspirantes para poder ingresar y/o aprobar en la Academia, así como los realizados para los ascensos.

Y  “Los hallazgos de malos manejos del dinero público detectados por la contraloría al Ministerio de Gobernación por irregularidades en compras  de uniformes para la PNC  por Q40 millones  y la sustracción de componentes de vehículos bajo custodia policial que asciende a Q.57 millones 843 mil.” DLH.

O sea, señor Ministro, trate de controlar la violencia, pero mire hacia adentro, a los que sirven bajo su mando. Imponga justicia y no anarquía y descontento.  Responda a quien confió en usted y lo puso al mando de la institución  que ahora representa y al pueblo de Guatemala.

 No  sea uno  más del  montón que al llegar a un puesto sólo busca “que su familia progrese”

 

Edith González

hedithgonzalezm@gmail.com

Nací a mediados del siglo XX en la capital, me gradué de maestra y licenciada en educación. He trabajado en la docencia y como promotora cultural, por influencia de mi esposo me gradué de periodista. Escribo desde los años ¨90 temas de la vida diaria. Tengo 2 hijos, me gusta conocer, el pepián, la marimba, y las tradiciones de mi país.

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