Gladys Monterroso
licgla@yahoo.es
Son notas breves, que aparentemente no tienen importancia, pero que expresan el dolor de un ser humano, que en determinado momento toma una resolución, que es la última en vida, y que dejará una huella imborrable, en quienes han sido parte de su entorno.
Una noticia que parece pasar desapercibida, pero que; demuestra el grado de enfermedad que vive nuestra sociedad, que obliga al individuo a tomar tan fatal determinación, la que para algunos es un acto de valentía y para otros de cobardía, sin entrar en detalles, lo único real es que ese último acto en la vida de alguien, tiene un significado más que cualquier otro acto, ya que representa dejar de existir por autodeterminación, muchas veces planificada.
La última noticia, que no significa, que en este momento alguien más no lo esté haciendo, pero que por vergüenza, respeto, o como un último acto de amor, no se hace público, es el de una jovencita, una niña, de tan solo 16 años, que decidió que la vida para ella ya no tenía sentido, y dispuso terminar con ella, dejando una carta a sus padres, y un mapa a sus amigos para que la pudieran encontrar, probablemente fue para que la acompañaran después del final, o para no ser destruida por los animales, o probablemente para que sus padres y amigos no sufrieran más buscándola.
Lo cierto es que salta la voz de alarma para todos, y es la siguiente: del 1 de enero al 31 de agosto de este año, según el Inacif se han ahorcado, si señores ahorcado, 215 hombres y 43 mujeres, y ahogados 144 hombres y 33 mujeres.
¿Qué motivos llevan al ser humano a tomar esta determinación? Podrían barajarse muchas causales, como el desamor, el bullyng, la falta de dinero, la soledad, el olvido, la falta de empleo, y tantas más, que no alcanzaría un libro para estudiarlas, lo cierto, es que la tasa de suicidios aumenta gradualmente, y nadie hacemos nada por evitar este flagelo.
En la nota periodística sobre la niña que se suicidó, se deja entrever que tomaba fármacos, pero ¿Qué son fármacos? Según el DRAE fármaco es sinónimo de medicamento, y medicamento significa “Sustancia que, administrada interior o exteriormente a un organismo animal, sirve para prevenir, curar o aliviar la enfermedad y corregir o reparar las secuelas de esta.” Por lo que queda menos claro en sí, qué sucedía con la niña, que es la representación de cientos de personas que toman una resolución, algunas veces meditada, y otras aparentemente no, pero que acabará con su vida, y causará dolor, sufrimiento y remordimiento en sus seres queridos, y en quienes han sido parte de su entorno.
A mi criterio, el suicidio no es una situación arbitraria, tiene un componente más de dolor, angustia y decepción que todos los demás, por lo que es necesario tomar medidas no solamente gubernamentales, también desde el hogar, la familia, los amigos, los compañeros, la escuela, incluso la universidad, porque el suicida envía mensajes, pero ¿Quién podrá creer que esa persona amada, querida, apreciada, o conocida vaya a desaparecer por decisión propia un día cualquiera? Nadie de los que compartimos con ese ser humano, podemos aceptar eso, vemos tan lejos el dolor ajeno, que no lo vemos cuando se encuentra tan cerca, y esa persona, que no quiere sufrir más, que en su dolor, lucha contra su propia sentencia de muerte, en donde ha sido juez parte y verdugo, probablemente en sus actos, su mirada o sus palabras nos esté implorando ayuda, pero no la vemos.
Tratemos de ver más allá de lo que dice nuestro semejante, porque sus gestos, miradas y actos nos están pidiendo auxilio, ya que la vida se les ha convertido en su suplicio, y probablemente, a alguien podamos ayudar, luchemos por la vida, que ya bastante tenemos con crímenes, homicidios y asesinatos llevados a cabo por terceros, para que cualquier semejante termine con la propia.







