Eduardo Blandón
«Educar en tiempos líquidos», así debería titularse un texto pedagógico que aspire a la formación del carácter en una época en donde la fragilidad parece ser la moneda habitual de la contemporaneidad. Quizá nunca como hoy se hace necesario formar un músculo capaz de soportar las ofertas variadas y comprometedoras que alejan de lo que algunos llaman «la buena vida».
La educación está en deuda. No nos forma suficientemente para superar un soborno o rechazar una oferta que nos ponga en el ámbito de la ilegalidad. Sucumbimos muy fácilmente. Somos demasiado frágiles. Y aunque en los centros de estudios se hagan retiros y haya clases de «moralidad y buenas costumbres», pareciera que nada de ello es suficiente.
Como si el dinero fuera la última palabra, nos conducimos sin escrúpulos. Atraídos por el modelo de éxito y la tentación de los atajos, nuestras acciones nos comprometen y difunden la convicción de que hay un valor supremo que vale la pena seguir. Nos convertimos en los mejores defensores del sistema y en modelos a imitar. Así la plaga se difunde permitiendo un horizonte oscuro.
«Humano, demasiado humano». Débil y frágil. Incapaz de decir «no». Siempre a merced de la oferta del mercado, dispuesto al que pague lo que aparentemente valemos. Una nimiedad. Casi dispuestos a vender el pellejo, arriesgando cárcel, humillación y desprecio. Por dinero, fama y poder.
Tiempos líquidos en donde la convicción ha desaparecido. Anémicos de carácter, sin horizonte. Perdidos. ¿De qué valieron tantas prédicas y sermones de papá? De nada. La cultura ha sido más fuerte, los anuncios, la presión social. Si cedo es por debilidad, incapacidad, anemia. No me puedo resistir. Como niño dispuesto a robar un dulce. Esa es nuestra calamitosa realidad.
¿Cómo superarlo? No hay fórmulas. Quizá en primer lugar, como los alcohólicos, reconociendo nuestra miseria, la voracidad interna, la subestima de nosotros mismos. Posiblemente pensando más y leyendo mejor. Buscando vitaminas para fortalecer la voluntad. De repente y hasta dosis de espiritualidad religiosa haga falta. Usted puede aportar ideas.







