Rolando Alfaro Arellano
«Trata la tierra bien, no te fue dada por tus padres. Fue legada a ti por tus hijos»
(Proverbio keniano)
Mucho se ha discutido en nuestro entorno humano, lo relativo al cuidado de la tierra, su cultivo, mantenimiento y riqueza natural. Sin embargo, en la República de Guatemala, lo anteriormente dicho, ha significado: despojos, maltratos, contaminación en todos los aspectos.
Asimismo, de su peso cae que si la salud es precaria tal y como acontece con los habitantes del territorio nacional, es porque no se ha querido cuidar el ambiente, pues se permite ilógicamente, que por todos lados, pulule el agua contaminada, los ríos abandonados y todos sus afluentes, el sostenimiento del suelo y el desequilibrio de los ecosistemas.
Se señala desde hace varias décadas la falta de alimentación de las familias de escasos recursos, ello, aumenta la desnutrición infantil, la delincuencia innata en muchas partes de la sociedad, el autoritarismo, el bandidaje y un larguísimo etcétera.
En varios de nuestros artículos hemos señalado los males de la contaminación, pues ahora se ha extendido a todos los niveles. Se trata de un «terremoto Social», nunca jamás visto en todo el país.
Estimados lectores les pregunto: ¿cómo es posible que los guatemaltecos estemos sanos, si pulula el aire viciado con humos negros y tóxicos?
¿Por qué gritan en todos lados las personas, jóvenes y adultos? ¿Será por la contaminación por ruido a niveles prohibidos?
¿Cómo es posible que los adolescentes en diversos lugares cometan hechos delictivos y no asistan a sus estudios para ser buenos ciudadanos?
Por lógica, deducimos que tal y como viene sucediendo con los delincuentes de cuello blanco, viciosos, degenerados, turbas de grupos alienados se tomen la justicia por propia mano.
La única respuesta lógica es que desde los años de 1986 al 14, quizás como distractor, los obligados a mantener la paz social, hayan permitido el aumento de todo este desastre humano.
Los deportes populares abandonados y los deportes sanos que motiven a los jóvenes, no estén a la altura de otras naciones en donde sí se dedica el tiempo a los futuros ciudadanos.
Finalmente, aquellos guatemaltecos que persistan con ignorar los daños que vienen ocasionando los fenómenos de la contaminación, sin duda heredaran una sociedad más enferma de la que en la actualidad están. Esto si podemos llamar extermino o si se quiere crímenes de lesa humanidad.
Y me pregunto: ¿Cómo puede progresar nuestra Nación con semejante obra de destrucción?







