Juan de Dios Rojas

En casos pasados, cuando el gobernante fue defenestrado, mediante golpes de Estado, asonadas sorpresivas o extraordinarias manifestaciones populares; con excepción del actual Presidente que sostiene no dimitirá; sus colaboradores de alto coturro, corrían también suerte similar, en virtud que terminaban en el exilio, o los llevaban a centros sabidos de la luz a cuadritos.

El presente tiene muestras distintas, mismas que causan comentarios de apoyo y aprobación a la ciudadanía salida del largo letargo en que se vio sumida, lejana de chistar palabra alguna. Han estado llevando a la práctica numerosas, de verdad, capturas de peces gordos, enriqueciéndose a manos llenas con los saqueos y desmantelamientos de considerables fondos del erario nacional.

Los dorados tiempos que gozaron sin ponerse la mano en la conciencia o donde sea con desparpajo, hoy en día cuando les imputan sobornos, tráfico de influencias salieron al desnudo valió su aberración, burda acción en menoscabo por supuesto de nuestros impuestos. El desmantelamiento de marras les señala con el dedo índice inamovible resulta un sonado triunfo al ente específico.

Nada tendría de particular si concerniese a lo común y corriente, situación normal de día a día. Sin embargo, el eficiente trabajo de investigar pronto por Iván Velásquez jefe de la CICIG, calificado como de abrumador apoyo, junto a la fiscal general Thelma Aldana, cuyo binomio han efectuado ingentes acciones sin dilaciones que antes nada más entretenían; los resultados lo reflejan.

Recuerdo un caso inicial al arribo del señor Iván Velásquez, consistente en decir a pie juntillas de la postura de entrada, cuya finalidad fue de tildarlo mal, inconveniente su presencia, a punto de asegurarse de intromisión en asuntos competentes nada más, que de los propios guatemaltecos. Podemos entonces ver calificativos por ganas de amolar; su labor de enjundia está visible.

De nuevo los connacionales volvemos a sentir oprobio en contra de exministros, secretarios generales del gobernante actual y restantes posiciones frente a caudales de gran consideración, representando el harto conocido señalamiento de encontrarse frente a un arca conteniendo llamativos caudales, fácilmente de apoderarse del patrimonio nacional urgido para obras indispensables.

También sale a luz pública, en tanto lo dan a conocer los medios modernos de comunicación social, cuyos reporteros sufren empellones y malos tratos sabidos, tal aberración y repudio del público generalizado. El derecho de la libre emisión del pensamiento está claramente indicado a título de derecho constitucional, según la Carta Magna vigente desde el 31 de mayo de 1985.

Que sirva de ejemplo tal captura de los llamados peces gordos y sea sin falta el impedimento urgente por demás; sobre todo si sabemos positivamente la situación financiera del Estado que anda ya a tres menos cuartillo, para inducir a los ingratos de uñas largas, en detrimento fatal del país muy nuestro. Pero tienen ojos, y no ven, oídos y no oyen: lo propio debe cuidarse.

Artículo anteriorUna luz llena de vida
Artículo siguienteMás temprano que tarde los alcanzará la justicia