Erica Mancini posa para una foto antes de subir al escenario el 17 de junio del 2022 en Nueva York. Mancini contrajo el COVID-19 en tres ocasiones. Foto La Hora: Bebeto Matthews/AP.

 

El COVID-19 visitó varias veces a Erica Mancini. En marzo del 2020. En diciembre del año pasado. Y nuevamente en mayo. «Me frustra saber que tal vez me siga contagiando el resto de mi vida», declaró esta cantante de 31 años, quien está vacunada incluso con refuerzos. «No quiero enfermarme todos los meses, o cada dos meses».

Los expertos dicen que la repetición de contagios es cada vez más posible a medida que la pandemia se prolonga y el virus evoluciona. Algunas personas van a contagiarse más de dos veces y ello podría hacerlas correr más peligros, según las últimas investigaciones.

No hay datos acerca de cuántas personas se han contagiado más de dos veces y algunas cifras que se manejan (en el estado de Nueva York, por ejemplo, hubo 5,8 millones de contagios durante la pandemia y unos 277.000 casos en los que una persona se contagió por segunda vez), pero se especula que esas cifras son inferiores a las reales ya que la gente no comunica los resultados cuando se hace pruebas en su casa.

Varias figuras públicas que estaban vacunadas se han contagiado por segunda vez en tiempos recientes, incluido el primer ministro de Canadá Justin Trudeau.

«Hasta hace poco, era algo inusual, pero hoy en día es bastante común» contagiarse dos, tres o incluso cuatro veces, de acuerdo con el doctor Eric Topol, director del Scripps Research Translational Institute. «Si no producimos mejores defensas, esto se va a dar con mayor frecuencia».

¿Por qué sucede esto? La inmunidad que genera una infección y la protección que ofrecen las vacunas se diluyen con el tiempo, según los expertos, y la gente vuelve a ser vulnerable. Además, el virus evolucionó y se hizo más contagioso. El peligro de volver a infectarse fue siete veces mayor que con las variantes del ómicron que con la delta, según una investigación hecha en el Reino Unido.

Los científicos creen que las mutaciones del ómicron responsables de la mayoría de las infecciones de Estados Unidos burlan la inmunidad derivada de una infección previa y de las vacunas. Las autoridades sanitarias estadounidenses analizan la posibilidad de modificar las vacunas de refuerzo para adaptarse mejor a las nuevas variantes del virus.

La primera vez que Mancini contrajo el COVID-19, ella y su novio tuvieron fiebre y los síntomas les duraron dos semanas. «Tuve mucho miedo. Era algo nuevo y mucha gente estaba muriendo por el virus», relató Mancini. «Estuvimos muy mal. No me había sentido tan mal en mucho tiempo».

 

Ella se vacunó con Pfizer en el segundo trimestre del 2021 y pensó que estaba blindada, sobre todo en vista de que ya se había contagiado una vez. El segundo contagio se produjo durante la fuerte ola del ómicron. Comenzó con un dolor de garganta. Al principio dio negativo. Pero durante un viaje de cuatro horas en auto para una presentación se sintió mal. Se detuvo en una tienda de Walgreen, se compró una prueba para la casa, se la hizo en el auto y dio positivo. «Di la media vuelta y me volví a mi casa en Manhattan», expresó.

Este contagio no fue tan severo, aunque tuvo «el peor dolor de garganta de mi vida» y tos.
El contagio más reciente fue más leve todavía, con fatiga y pequeños mareos. Una prueba casera y un RCP confirmaron la infección, a pesar de que tenía un refuerzo de Moderna.
Mancini no está al tanto de condición alguna que la haga vulnerable el virus. Usa tapabocas en la tienda de comestibles y el tren subterráneo, pero no en el escenario.

«Soy cantante. Estoy en estos bares llenos de gente, en pequeños clubes, algunos de los cuales no tienen buena ventilación. Mucha gente a mi alrededor», comenta Mancini, quien también toca el acordeón y percusión. «Es el precio que tengo que pagar por este oficio con el que me gano la vida».

Los científicos no saben exactamente por qué alguna gente vuelve a contagiarse y otra no. Pero sospechan que entran en juego varios factores: La salud y la biología, la exposición a ciertas variantes, el grado de expansión del virus en una comunidad, el que alguien no esté vacunado y el comportamiento. Investigadores británicos comprobaron que una persona tiene más probabilidades de volver a infectarse si no se vacunó, es joven o tuvo una infección leve la primera vez.

Los médicos dicen que la vacuna, con sus refuerzos, es la mejor protección contra los casos severos de COVID-19 y hay alguna evidencia de que también reduce las probabilidades de volver a infectarse.

Todavía no hay suficientes casos documentados de infecciones múltiples, por lo que «cuesta saber las consecuencias a largo plazo», manifestó el doctor Peter Hotez, decano de la facultad de medicina tropical de la Baylor University.

Pero un nuevo estudio, abarcador, usando datos del Departamento de Asuntos de los Veteranos de Estados Unidos, que no ha sido analizado por la comunidad científica todavía, ofrece algunas pistas. Dice que las posibilidades de volver a infectarse aumentan el peligro de un contagio severo y de problemas de salud, incluso con los pulmones, el corazón y la diabetes.

 

Mancini dice que no quiere volver a contagiarse. «No fue nada divertido», expresó. «No quiero pasar de nuevo por esto».

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