Edith González
“La familia no es algo importante. Lo es todo.”
Michael J. Fox
Dolorosa la tragedia del jueves de esta semana en el kilómetro 18 de la ruta Interamericana, en jurisdicción de Mixco, en la cual murieron siete personas y 20 más sufrieron lesiones. Tres de ellas siguen en el intensivo y se teme por sus vidas. Las versiones periodísticas y grabaciones del momento, relatan que un tráiler embistió a varios vehículos detenidos en el paso a desnivel, situado en el descenso a Mixco, en el cruce a San Cristóbal.
Dos hermanitos se encuentran entre las víctimas mortales, mientras que la madre sufrió fracturas que la mantienen hospitalizada. Las víctimas entre mortales y lesionadas son personas de la clase media trabajadora con sus angustias, sus penas y sus alegrías. Los hermanitos muertos fueron identificados como Jennifer y Pablo Sam Navarro, de 10 y 8 años de edad. Regresaban de clases acompañados por su señora madre la maestra Flor Navarro, quien sufrió fracturas expuestas de la pierna izquierda.
“Llueve sobre mojado”, reza un viejo dicho chapín que se refiere que cuando uno tiene un problema llega otro. Y esto es lo que le ha sucedido a esta familia.
Junto a la muerte de sus pequeños hijos resulta que “desconocidos” que supuestamente llegaron para “ayudar” sustrajeron del microbús en donde viajaba y que fue alcanzado por el cisterna, su bolsa en donde guardaba ocho mil quetzales de un préstamo bancario.
La mañana de la tragedia fue al banco y le entregaron el dinero y luego fue por sus hijos a la escuela y en el regreso a casa se produjo la tragedia. El dinero sería para pagar el sanatorio en donde se encuentra hospitalizado un pariente.
No entregan al pariente hasta que no se cancele la deuda. Por eso se había solicitado el crédito bancario y ahora se lo han robado. Pierde a sus hijos y en medio de la tragedia le roban su dinero.
Poco después del trágico percance se había denunciado en Radio Sonora que “desconocidos” estaban robando sus valores a las víctimas del accidente. Se cree que en un video se puede identificar al que robó el dinero.
Y es que esta situación delincuencial, sin castigo alguno, ha ido en aumento, pues desde décadas atrás vecinos de los lugares en donde se registran accidentes les permiten llevar el producto que se transporta y queda en la carretera, la calle o incluso dentro del vehículo que es “saqueado”.
Cuatro meses atrás una plataforma que llevaba azúcar se accidentó en el periférico norte. Los propietarios autorizaron a los vecinos que se llevaran el producto. Pero de eso, a lo que ahora ha sucedido a la señora Flor Navarro, hay mucha diferencia.
No exijo a las autoridades investigar estos hechos. Ruego a las autoridades que lo hagan y se logre capturar a quien robó el dinero. La pérdida de dos hijos y el robo del dinero para sacar de un sanatorio a un pariente tienen perfiles altamente humanos.
Finalmente sólo me queda comentar cómo ha caído el guatemalteco. Cómo se han perdido los valores que hicieron florecer a chapines responsables, humanos, serviciales y educados.
Hoy somos una sociedad violenta, delincuencial y deshumanizada.







