Alfredo Saavedra

Desde Canadá.– “Armar a los profesores no es la respuesta” destacó un gran titular esta semana el importante periódico canadiense Toronto Star, en expresión similar de los medios de comunicación en Norteamérica y otras naciones, con referencia a la idea del presidente de los Estados Unidos, Donald Trump, de armar a los docentes, ante la masacre en Parkland, Fla, la semana anterior donde murieron 17 estudiantes de segunda enseñanza.

Los periódicos New York Times, Washington Post, Los Angeles Times, para citar unos pocos, coincidieron en exponer su rechazo a la dotación de armas a los maestros, con la equivocada idea de defender a sus alumnos en el caso de que se presente otra contingencia como la que dio lugar a la tragedia descrita, que mantiene en estado de repetidas protestas en todo el territorio estadounidense. Eso no solo por el armamentismo propuesto, sino por lo que los estudiantes en particular consideran abandono a su sector, ante la falta de prevenciones adecuadas para su protección, ante la frecuencia y cuantía con que esos hechos son perpetrados.

Los pronunciamientos son numerosos y los periódicos citados han dedicado sus editoriales para condenar el armamentismo propuesto por Trump, considerándolo un recurso que contradice lo que debe ser una política inteligente basada en estudios consecuentes no basados en ideas absurdas que harán más peligrosas las condiciones de seguridad de profesores y estudiantes. La presidenta de la Federación Nacional de Maestros, con un millón 700 mil afiliados, señora Randi Weingarten, dijo que armar a los maestros “es la peor idea que he escuchado de entre muchas realmente malas”. Declaración conforme artículo publicado en La Hora, suscrito por Carolyn Thompson.

Interesante, por recoger opinión generalizada entre maestros, es también la declaración de la profesora Victoria Barret, en artículo de su autoría publicado en el Post, quien dice: “Mis colegas y yo no entramos a esta profesión para servir de guardias de seguridad y si esta propuesta se convierte en realidad no tendremos escuelas seguras. Lo que tendremos serán más tragedias y un éxodo de educadores que buscarán otros medios de vida”. Cuenta en su artículo que en el pasado tuvo en su clase un estudiante que era de manifiestas tendencias psicopáticas, según lo exponía en sus escritos, dando a conocer su deseo de usar armas. Es espeluznante pensar que ese muchacho se apropiara del arma de la profesora, porque es de suponer que la docente no tendría que andar con el fusil al hombro todo el tiempo. Porque ya lectores en sus cartas al editor han opinado que un simple revólver no sería suficiente para enfrentar a un agresor con una ametralladora.

En esas cartas una profesora de Arizona ha dicho que “no puedo verme con una pistola en la mano, porque nunca he tenido una.” También reiteró buscar otra profesión de llegar a ser mandatario su uso en la escuela. Como la presidenta de la FNM, señora Weingarten lo manifestó, el éxodo de profesores crearía mayor crisis en el sistema. El estadounidense Justin DeLand, de Brandford Conn, va más lejos al sugerir que se pida la intervención de la Organización de Naciones Unidas para que sancione a los Estados Unidos a fin de terminar en ese país con la proliferación de armas de asalto y que establezca un firme control de toda clase de armas de fuego, para la protección de la vida, figura establecida en la Carta de los Derechos Humanos, avalada por la ONU.

Entretanto la National Rifle Association, representativa del poder armamentista, en declaración a la prensa ha dicho que el boicot en su contra, declarado por organizaciones diversas “no le asusta”.  Un contenido que en pocas palabras se interpreta como un reto que proviene de una institución muy peligrosa. Famosas compañías de aviación, empresas de transporte y otras han retirado ya servicios diversos dados a esa ahora considerada por el público nefasta organización. Señalada además de incurrir en acción delictiva al sobornar de forma millonaria a legisladores republicanos y “lobbyistas” para obstruir la justicia en su favor.

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