Juan Antonio Mazariegos G.
La semana concluye con una nueva confrontación abierta entre los bandos que se disputan las instituciones del gobierno y la lucha por el poder nos mantiene a todos en una especie de limbo que impide que se den las condiciones mínimas para mantener la marcha de un país, en el que al final de cuentas, todos vivimos y trabajamos para tratar de mantener a nuestras familias y buscar un mejor futuro.
El oficialismo y sus aliados acaban de ganar la elección de Junta Directiva del Congreso, luego de amparos, negociaciones que ignoramos, acusaciones de toda índole y de enfrentar a una planilla de la oposición que salvo algunas honrosas excepciones tampoco podría presumir de mucho, a juzgar por varios de sus integrantes y sus apoyos.
Sin duda, el escenario ideal para todos los ciudadanos sería que la competencia por dirigir a uno de los más altos organismos del Estado se diera entre diputados probos, separados únicamente por su ideología y su forma de interpretar lo que es mejor para Guatemala, que presentarán planes de trabajo formales para encabezar al Congreso y dirigir una política legislativa para desarrollar al país. Por supuesto, nada más lejos de la realidad, tras lo vivido estas dos últimas semanas o los últimos años, situación para la cual, al buscar las causas, tarde o temprano llegaremos a concluir que no es posible, con la materia prima actual del Congreso, pedir que los intereses nacionales priven sobre los intereses particulares de cada uno de los diputados y en consecuencia estos diputados no nos sirven.
Si la conclusión es esa, no hay más alternativa que cambiar esa materia prima obsoleta y esto pasa necesariamente por acudir a las urnas, aunque con la certeza de que si comentemos los mismos errores no podemos más que esperar los mismos resultados y de esa cuenta las futuras elecciones demandan que exijamos y busquemos una nueva ley electoral y de partidos políticos como prioridad y luego que exista una masiva participación ciudadana, dentro de los partidos, los puestos de elección y a la hora de votar.
Continuar como estamos no es opción, seguirnos quejando tampoco, o tomamos el control o simplemente nos continuarán controlando. Seguro para nadie es una ganga o despierta interés ir a meterse a ese mundo de la política, por eso estamos como estamos, sin embargo, las alternativas se acabaron y nos tocará seguir el camino de exigir una buena ley electoral, participar e ir a las urnas.







