Jorge Santos

¡Es que viven en terrenos invadidos! ¡es que viven en laderas! ¡porque no se fueron antes, sabiendo el riesgo! Son algunas de las voces que siguiendo el discurso hegemónico, cargan sobre los hombros de poblaciones históricamente excluidas y desposeídas, una culpa que no les pertenece.

Como un cuento mil veces contado, la historia de muchos poblados se repite por enésima vez. Bastan unas cuantas lluvias para conocer todo el drama que enfrentan muchas comunidades urbanas y rurales. Panabaj, Cantón Cua, Senahú, El Cambray II y ahora Santa Isabel II en Villa Nueva, son los nombres de algunas comunidades ubicadas en diversas partes del país, que sometidas a la exclusión, la pobreza y el abandono del Estado, sufren con cierta regularidad los embates de fenómenos naturales.

Siempre que uno observa estos problemas que aquejan a muchas poblaciones en el país, debe buscar causas más allá de lo estrictamente evidente. Acaso las enormes viviendas construidas en laderas, sufren lo mismo que las poblaciones que forzadas por la pobreza se asientan en otras laderas, la respuesta es simple, no. Y es que frente a este problema no existe ninguna acción que desde las Municipalidades o el gobierno central se impulse, para prevenir lo que sin lugar a dudas será otra tragedia más.

Luego de la tragedia de El Cambray II, que cobró la vida de más de 200 personas y dejó sin vivienda a otras muchas familias, el drama se vuelve a repetir en Santa Isabel II en Villa Nueva, colonia empobrecida y sin los esenciales servicios básicos a los cuales todas las personas tienen derecho. En esta nueva tragedia son 10 las personas fallecidas y un menor de 5 años que aún se encuentra desaparecido, los que tuvieron que pagar con su vida, las acciones de unas instituciones públicas perfectamente ideadas para generar políticas públicas de beneficio al capital privado y a unas cuantas familias, que viven muy lejos de las áreas periurbanas o en las retiradas zonas rurales.

No hemos salido de una tragedia para entrar en otra, mientas lo de El Cambray II sigue presente en nuestro dolor nacional, nos sorprende Santa Isabel II y dadas las condiciones del país y la desidia de los reiterados gobiernos centrales y municipales, otra tragedia está a la puerta. Poblaciones de Mixco, Villa Nueva, zonas 18, 3, 5, los habitantes debajo del Puente del Incienso y Belice o la población como la cuchilla en San Rafael Las Flores, Santa Rosa, parecieran estar arando en el mar, cuando se manifiestan por políticas públicas activas que prevengan el desastre y que se les permita vivir con condiciones de dignidad.

Si bien las acciones contra el exalcalde y actual Alcalde de Santa Catarina Pinula abren una importante oportunidad, habrá que seguir construyendo desde abajo para dotar de vivienda digna a más de un millón y medio de familias y no permitir jamás que otras vidas se nos vayan como agua entre las manos.

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