Ayer el Presidente Arévalo afirmó que La Hora especula con el tema de los sobreprecios de los puentes que contrató su Ministra de Comunicaciones, bajo las directrices de la Secretaria Privada, Ana Glenda Tager, y que este medio decidió no asistir a una reunión con dicha funcionaria para “aclarar” los hechos. Creemos necesario explicar qué ocurrió al respecto porque si la intención era especular jamás hubiéramos tenido la reunión que sostuvimos con el mismo mandatario antes de hacer la publicación de esos Q148 millones que escandalizan viniendo de un Gobierno que fue electo para arreglar, no para perpetuar el sistema. En efecto, luego de investigar y publicar la oscura licitación usando una figura de emergencia, pero que está siendo mal utilizada por la forma en que fueron “invitados” a participar unos pocos contratistas sin la experiencia necesaria, pedimos a constructores reconocidos una cotización sobre el valor de los puentes y al tener el resultado pedimos una reunión con el Presidente Arévalo para exponerle los hechos partiendo del punto que él no estaba detrás del oscuro negocio.
Un reconocido, honorable y transparente actor de la vida nacional accedió a acompañarnos en calidad de testigo a una cita en la que, de forma expresa, solicitamos la sola presencia del Secretario General de la Presidencia, dados los reclamos previos desde la Secretaria Privada por los cuestionamientos realizados por La Hora a dichos negocios realizados en el Micivi. Buscamos al Presidente confiados en que él no estaba atrás del negocio y pensando que al conocer los detalles actuaría de forma inmediata y de manera firme para revisar y revertir todo lo realizado hasta esa fecha.
Los millones que los guatemaltecos pagan vía los impuestos y el buen manejo de esos recursos, ha sido, es y será siempre una prioridad para La Hora porque en lugar de hacer 3 puentes, podrían hacerse 6 o 7 con los Q276 millones que pactaron por estos tres.
Tristemente, igual que quienes votaron por él, los hechos nos demuestran que estábamos equivocados al suponer que tendría el interés, la entereza y firmeza para indagar a fondo para garantizar el buen uso de los fondos públicos. El Presidente afirma que publicamos la información en vez de asistir a una reunión que había sido programada con la Ministra, lo cual es absolutamente falso, puesto que la propuesta inicial fue de una reunión 10 días después de la alerta, cosa que nos pareció impropia y se lo dijimos. El último contacto con el Presidente fue una llamada telefónica que él hizo para expresar su malestar por nuestra determinación de publicar los hechos tal y como se los expusimos a él, malestar que se hizo evidente porque hay videos de cuando estaba hablando con nosotros en forma agria antes de un acto oficial.
La Hora no ha especulado sino que, viendo los datos existentes, recurrió a fuentes confiables para que cotizaran los puentes en base a las ofertas y planes de Guatecompras. La Ministra dice que no había planos lo que es mentira porque sí están en Guatecompras. Descubierta dice que eran planos “preliminares”. ¿Entonces, por qué medio y de qué forma le dieron los planos finales a los contratistas para que presentaran las ofertas? ¿Al Presidente no le genera sospecha que al día de hoy, no sean públicas las ofertas de los oferentes? ¿Por qué no le preocupa?
Cuando el Presidente expresó su molestia porque no íbamos a seguir esperando al saber que el patrón de silencio que se impuso en el Micivi contra La Hora, el mandatario dijo que de haber sabido que la explicación de la Ministra debía darse en la misma semana que le alertamos, hubiera acelerado la explicación. Pero para un Presidente debería ser motivo de alerta que su Ministra diga que atiende un señalamiento de corrupción en 10 días. ¿Por qué necesitaban tanto tiempo? ¿Qué necesitaba esconder? Tener un Presidente al que hay que decirle que un posible robo de Q148 millones es tema urgente, nos explica todo.
Norma Zea dijo ayer que la inflación es el factor del aumento de precios, pero la empresa que nos cotizó usó la inflación como un factor para la estimación que hizo. Si no hubiera corrupción, aunque la inflación fuera diez veces más de lo que ha sido, los precios no hubieran llegado a los niveles que aprobó el Ministerio. El tema de las empresas que fueron “invitadas”, sin constancia de experiencia previa, también fue expuesto al presidente Arévalo pero, obviamente, ese asunto él lo avala totalmente tras la conferencia de ayer. Ahora dice que “meten” a la Contraloría General de Cuentas, pero la pregunta que todos se hacen es, ¿no puede él tomar la decisión para que se enderece el rumbo? ¿Por qué se siente tan cómodo con lo que pasa en su Micivi?
Sabemos que en Guatemala el sistema no cambió, pero teníamos la idea de que, aunque no había tenido el valor ni la entereza para actuar, Arévalo no era parte del sistema. Ahora, tras su enojo y sus reacciones, tenemos otro punto de vista.








