La llegada de Walter Ramiro Mazariegos Biolis a la conducción de la universidad con mayor población estudiantil de la región Centroamericana estuvo marcada por continuas irregularidades. Desde mayo de 2022, el timo transitó hacia una agudización de condiciones con total ausencia de legalidad, con comparsas y cómplices en judicaturas, salas y cortes a todo nivel.
El bloqueo mediante actos intimidatorios por sicarios pagados por Mazariegos y sus compinches, produjo una elección completamente amañada. En aquella ocasión se neutralizó de hecho a 6 cuerpos electorales. Este año se neutralizó a 17 según da cuenta el sitio en Internet https://esilapp.com/ y resalta las ocho similitudes de los amaños 2022 respecto a los artificios 2026.
Ya mencioné la primera de las similitudes: la reducción de electores. Para quien no está familiarizado con el proceso electoral universitario aquí lo explico: la elección del rector no es directa, es a través de cuerpos electorales, de conformidad con el Reglamento de Elecciones de la Universidad de San Carlos. El Cuerpo Electoral Universitario, (CEU), está conformado por el Rector o quien haga sus veces, cinco profesores y cinco estudiantes de cada una de las diez facultades. Es decir, es un total parcial de 100 electores, a ellos se agregan cinco por cada uno de los 14 Colegios Profesionales, para otro total de 70 y un CEU por un gran total de 171 electores.
Reiteremos entonces lo antes afirmado:
- En 2022 impidió el ingreso de 30 electores aglutinados en 6 cuerpos electorales y en 2026 lo hizo con 85 electores de 17 cuerpos electorales.
- En 2022, el cuórum se vio reducido a únicamente 72 electores. En tanto en 2026 aún más, a 40 electores. Su legitimidad, en este orden es poco menos que representativa.
- Esa reducción con apariencia de formalidad fue adoptada en ambos procesos por un Consejo Superior Universitario, CSU de arbitrario proceder al impedir la acreditación de cuerpos electorales.
- En ambos procesos, contando con amplias instalaciones propias las elecciones se realizaron fuera del campus universitario. Secuestrando la idoneidad de los procesos.
- Neutralización completa de la oposición con argucias disfrazadas de legalidad.
- La oposición documentó ampliamente sus señalamientos de ilegalidades y medidas arbitrarias contrarias a las normas vigentes.
- Judicialización de las arbitrariedades e ilegalidades señaladas por la oposición.
- Acciones de hecho de aquellos a quienes se les negó la oportunidad de hacer valer sus argumentos, hasta inventar casos por un MP cómplice y ahora en 2026 con represión, ¡oh gran absurdo! por las propias autoridades universitarias.
No puede ser rector legal y legítimo quien anula mediante manipulaciones burdas a sus adversarios. No puede ser rector quien carece de ética y valores, según se aprecia en su conducta tanto pública como privada. No puede ser rector quien promueve actos de represalia y «sustracción» de expedientes de estudiantes y reprime autoritariamente y arbitrariamente a docentes y personal administrativo.
Tales actitudes desdicen tan alto cargo académico y coloca a la Universidad de San Carlos en manos delincuenciales ajenas a sus Leyes, normas y principios. Así se colige de lo señalado por la Oficina del Alto Comisionado de Naciones Unidas para los Derechos Humanos en Guatemala.
En consecuencia, la Universidad de San Carlos, por los ejemplos descritos NO tiene rector, tiene un usurpador de poca monta, patán, autoritario, cobarde y enfermizo de poder; ajeno por completo a lo más elemental y cercano a los valores académicos propios de la Educación Superior que él y su gavilla han secuestrado. La actual administración del Ministerio Público tiene la palabra para intentar enmendar todo este absurdo y deleznable proceder de Mazariegos Biolis y sus secuaces.







