
“El Tesoro del Fantasma” marca un nuevo capítulo para el cine guatemalteco al rescatar una historia concebida en 1957 por el cineasta Rafael Lanuza y trasladarla a una mirada contemporánea que mezcla comedia, aventura y misterio. La película llegará a las salas de cine del país el jueves 3 de septiembre.
Escrita y dirigida por Erick Gálvez, la cinta cuenta con la producción de Luigi Lanuza, hijo de Rafael Lanuza. La nueva versión retoma la premisa original de dos albañiles que descubren un tesoro, pero desarrolla la historia con nuevos elementos narrativos debido a la escasa documentación disponible sobre la producción inicial, construyendo así una propuesta renovada para el público actual.
UNA HISTORIA QUE TUVO QUE CRECER
Gálvez explicó que uno de los principales desafíos fue precisamente reconstruir una historia de la que no se tenía demasiada información.
“No teníamos mucha información sobre la primera película, pero me encantaba la idea de re imaginar la historia. Era un reto creativo”, comentó el director.
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Según explicó a La Hora, la premisa que conocían era más breve y no tenía la extensión necesaria para convertirse en un largometraje. Además, tampoco se contaba con información sobre cómo terminaba aquella historia.
Por ello, el equipo tuvo que construir un contexto alrededor de la premisa original e incorporar nuevas situaciones y sub historias que permitieran desarrollar una película de aproximadamente 90 minutos.
HUMOR CON ELEMENTOS DE LA VIDA COTIDIANA
La nueva producción apuesta por la comedia como uno de sus principales recursos, aunque también incorpora momentos de mayor seriedad.
Gálvez explicó que disfruta particularmente escribir comedia y que, en este caso, el desafío consistió en combinar ese género con situaciones más serias sin perder la cercanía con el público.
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“Creo fielmente que el público guatemalteco disfruta de reír y distraerse con historias cercanas con lenguaje coloquial”, señaló.
La película sigue a Checha, un joven del barrio que mantiene un romance con Sabrina, hija del policía local, mientras intenta demostrar que puede construir un futuro junto a ella. En paralelo, una excavación lleva a los albañiles Armando y Checha a descubrir un cofre antiguo que los conduce hasta una mansión abandonada y una historia relacionada con un supuesto tesoro.
UNA MIRADA A LA IDENTIDAD GUATEMALTECA
Más allá de la aventura, Gálvez considera que la película incorpora distintos elementos socioculturales que forman parte de la realidad del país. Entre ellos mencionó la juventud desorientada, las historias coloniales, el lenguaje urbano guatemalteco, los poderes ocultos y la tradición de contar historias como leyendas.
Para el director, el humor también forma parte de esa identidad.
“El humor es parte de ser guatemalteco, aunque estemos en situaciones difíciles”, expresó.
La intención, agregó, es que quienes vean la película puedan reconocer elementos propios de su entorno y de su manera cotidiana de hablar y relacionarse.
UNA PELÍCULA PARA TODA LA FAMILIA
La propuesta también busca ocupar un espacio que, según Gálvez, todavía tiene potencial para crecer dentro de la producción cinematográfica nacional: el cine dirigido a públicos familiares.
“Espero que el público se reconozca en pantalla, que se ría de frases que ellos mismos dicen, que se identifique con su cultura y su historia”, afirmó.
El director considera que las producciones pensadas para toda la familia tienen un amplio potencial y que Guatemala necesita más títulos que puedan ser disfrutados por diferentes generaciones.
La historia combina personajes adultos, jóvenes y un niño de 12 años, Canche, quien utiliza sus conocimientos de historia y su ingenio para ayudar a los protagonistas a resolver los misterios relacionados con la mansión.
EL LEGADO DE LOS LANUZA
Para Luigi Lanuza, productor de la película, uno de los principales valores del proyecto es precisamente permitir que distintas generaciones puedan acercarse a una historia creada por su padre.
“Espero que el público encuentre una historia escrita por mi papá Rafael Lanuza en 1957, reescrita, adaptada y actualizada a la época actual, generaciones distintas disfrutando de una historia original”, expresó.
Cinematográfica Tikal fue fundada por Rafael Lanuza, considerado uno de los pioneros del cine guatemalteco. Su trayectoria incluye producciones realizadas desde la década de 1970, mientras que Luigi Lanuza ha continuado ese legado con diferentes películas realizadas en Guatemala.
“El Tesoro del Fantasma” representa además una nueva colaboración entre Lanuza y Gálvez, quienes han trabajado juntos en distintos proyectos cinematográficos.
UNA ÚLTIMA PELÍCULA PARA LUIGI LANUZA
La producción tiene también un significado especial para Lanuza, quien anunció que esta será su última participación en el ambiente artístico y cinematográfico.
Lanuza explicó que sus 14 producciones han mantenido una orientación hacia el público familiar y han buscado demostrar que una obra puede generar emociones como risa, drama o misterio sin recurrir necesariamente a la vulgaridad, la violencia o el sexo explícito.
“Con esta película me retiro del ambiente artístico y cinematográfico”, afirmó.
De esta manera, la cinta no solo representa una nueva adaptación de una historia vinculada con Rafael Lanuza, sino también el cierre de una etapa para quien durante años continuó el trabajo cinematográfico de su padre.
UNA HISTORIA PARA EL CINE GUATEMALTECO
Gálvez también destacó el significado personal de formar parte de este proyecto y de vincular su nombre con el legado de los Lanuza.
“Para mí es un privilegio poder ser parte de la historia del cine de Guatemala y poder relacionar mi nombre con el apellido Lanuza que tanto aporte ha hecho al cine guatemalteco”, señaló.
El director aseguró que espera ser recordado como un guionista y director que buscó contar historias creativas, construir personajes memorables y promover la identidad guatemalteca mediante el lenguaje y las situaciones cotidianas.
El rodaje de “El Tesoro del Fantasma” se realizó durante junio y julio de 2025, con locaciones en el Centro Histórico de la Ciudad de Guatemala, Fraijanes y la zona 12 de la capital. La producción tiene una duración aproximada de 90 minutos y fue concebida como una propuesta de entretenimiento familiar.







