
En Guatemala, una llamada desde un número desconocido puede representar una amenaza de muerte. La persona al otro lado de la línea asegura que alguien quiere hacerle daño, afirma que fue contratada para atacarla y ofrece “evitarlo” a cambio de dinero.
La modalidad utiliza datos personales para hacer creíble la amenaza y provocar una reacción impulsiva en la víctima. Nombres, números telefónicos, direcciones u otra información disponible en internet pueden ser suficientes para construir un relato con el que los delincuentes buscan obtener un pago.
El Ministerio Público (MP) denomina “imitadores” a quienes se hacen pasar por integrantes de pandillas o del crimen organizado para obtener dinero mediante amenazas e intimidaciones.
UNA LLAMADA QUE BUSCA GENERAR MIEDO
El contacto suele comenzar desde un número desconocido. Después de confirmar la identidad de la persona, el delincuente puede asegurar que existen individuos que pretenden hacerle daño.
Jorge Chinchilla, portavoz de la Policía Nacional Civil (PNC), explicó que los responsables pueden hacerse pasar por integrantes de estructuras criminales y utilizar aplicaciones o mecanismos que les permiten obtener información relacionada con un número telefónico, como el nombre asociado a una cuenta de WhatsApp o la compañía a la que pertenece una línea.
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A partir de esos datos, el delincuente construye una historia alrededor de la víctima y afirma que fue contratado para atentar contra su vida, pero que está dispuesto a evitar el ataque si recibe un pago.
El dinero puede ser solicitado mediante depósitos bancarios, enlaces, códigos de pago o incluso entregas directas.
LOS DATOS PERSONALES AYUDAN A CONSTRUIR LA ESTAFA
La información que utilizan los delincuentes no significa necesariamente que conozcan personalmente a la víctima. En muchos casos, basta con reunir algunos datos para darle apariencia de credibilidad a la llamada.
Héctor Prado, ingeniero y CTO de Grupo Latam Hub, especializado en ciberseguridad e inteligencia artificial, identifica distintas posibilidades sobre el origen de esa información, por ejemplo, filtraciones de datos y bases de información obtenidas mediante mecanismos de comercialización que permiten compartir determinados registros.
Por otra parte, la PNC señala que los delincuentes pueden obtener datos publicados en redes sociales, negocios, ventas y otras actividades realizadas en línea. De esta manera, pueden recopilar información sin necesidad de establecer previamente un contacto directo con la víctima.

INFORMACIÓN QUE SE ENTREGA SIN ADVERTIRLO
Los datos tampoco provienen únicamente de información publicada en internet. En la vida cotidiana, las personas proporcionan información personal al realizar trámites, compras, promociones o utilizar determinados servicios.
En ese sentido, el especialista advierte que una persona puede entregar su nombre, apellido, DPI, número telefónico u otros datos al llenar un formulario para participar en un sorteo, sin revisar las condiciones establecidas en la letra pequeña.
En algunos casos, esas condiciones pueden contemplar el uso o intercambio de la información proporcionada.
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Asimismo, el crecimiento de las compras en línea y de otros servicios que requieren datos para realizar entregas o establecer contacto ha ampliado la cantidad de información que circula en diferentes sistemas.
Por esa razón, el experto recomienda revisar las condiciones antes de proporcionar información personal y limitar los datos entregados, especialmente cuando se trata de servicios ocasionales.
EL NÚMERO QUE APARECE EN PANTALLA NO SIEMPRE REVELA EL ORIGEN
A esta estrategia se suma otra dificultad: identificar desde dónde se origina realmente la llamada.
Uno de los mecanismos utilizados para ello es el denominado “enmascaramiento” de números telefónicos. Esta técnica permite que una llamada aparezca en el teléfono de la víctima con un número diferente al sistema desde el cual realmente se origina.
Por ello, observar un número que aparenta ser local no garantiza que la comunicación haya sido generada desde ese lugar y puede dificultar la identificación de los responsables.
DATOS Y LEGISLACIÓN, UN DESAFÍO PENDIENTE
En Guatemala, la protección de los datos personales representa un desafío frente a estas prácticas.
A criterio del especialista, la ausencia de una legislación específica dificulta establecer mayores controles sobre la información que los ciudadanos entregan en trámites, compras, promociones o servicios.
A esto se suman la portabilidad y el cambio de usuarios de las líneas telefónicas, que pueden complicar la identificación de quién utiliza realmente determinado número.
LAS LLAMADAS HAN AUMENTADO
El especialista reportó que durante el último mes las consultas o reportes relacionados con este tipo de llamadas aumentaron aproximadamente 40%.
El incremento ocurre en un contexto marcado por la preocupación sobre filtraciones de información y vulneraciones de sistemas.
No obstante, el origen de los datos utilizados en cada caso puede ser diferente, por lo que contar con nombres, teléfonos o direcciones no permite establecer por sí solo de dónde fueron obtenidos.
¿QUÉ HACER ANTE UNA LLAMADA DE ESTE TIPO?
Frente a una llamada en la que una persona asegura que existe una amenaza contra la vida y exige dinero para evitarla, la principal recomendación es no entrar en la dinámica de la estafa.
Entre sus recomendaciones están mantener la calma, finalizar la comunicación, no negociar, no entregar dinero y evitar proporcionar información adicional. También recomienda bloquear el número y reportarlo en plataformas destinadas a identificar llamadas sospechosas.

Foto: La Hora / PNC
La PNC, por su parte, pide denunciar inmediatamente este tipo de hechos ante el Ministerio Público o la Policía Nacional Civil.
Chinchilla recordó que el número 1574 está habilitado para denuncias relacionadas con extorsiones, mientras que el 1561 permite realizar denuncias anónimas.
Ante una amenaza de este tipo, verificar antes de actuar puede marcar la diferencia. Mantener la calma, limitar la información que se comparte y acudir a las autoridades permite cortar la dinámica de intimidación que buscan imponer con la llamada.







