El dólar continúa cotizando a la baja frene al quetzal. Arte La Hora: Shutterstock
El dólar continúa cotizando a la baja frene al quetzal. Arte La Hora: Shutterstock

Lejos de cualquier sobresalto, el tipo de cambio acumula 13 meses de estabilidad que a su ves da oxígeno a familias, empresas y al propio gobierno.

La cifra lo dice todo: hace un año, en agosto de 2025, el dólar rondaba los Q7.67; hoy se ubica en Q7.61. Esos 5 centavos de diferencia representan una apreciación del quetzal de casi 1% anual.

Es poco en porcentaje, pero es mucho en previsibilidad. Mientras otras monedas de la región han oscilado, el quetzal se ha mantenido en una banda de apenas 5 centavos durante todo 2026.

Arte La Hora
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TRES FACTORES CLAVE

Detrás de esta calma hay tres motores que no fallan. “El primero son las remesas”, explicó a La Hora Erick Coyoy de la Asociación de Investigación y Estudios Sociales (Asies). Más de USD 21 mil millones entraron al país en 2025 y la tendencia sigue al alza en 2026.

Cada dólar que envían los guatemaltecos desde EE.UU. se convierte en oferta permanente que empuja el tipo de cambio a la baja.

El segundo motor es la confianza que genera el Banco de Guatemala (Banguat) a través de su regla de intervención cambiaria. El Banco ha logrado algo clave: dejar flotar el quetzal, pero sin dejar que se descontrole.

Compra dólares cuando hay exceso para evitar que el quetzal se aprecie demasiado e impacte a los exportadores de café, banano y textiles, con eso se protege el empleo sin romper la estabilidad.

La intervención técnica permite al Banguat comprar o vender dólares en el mercado solo cuando el tipo de cambio se desvía más de un porcentaje preestablecido de su promedio reciente. Es una regla automática y predecible, no una decisión de última hora.

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El tercer factor es el contexto comercial. “A esto hay que sumar el ingreso de divisas por exportaciones”, explicó el analista.

Para el ciudadano, esto se traduce en precios más estables, mientras que para el importador, en costos predecibles de maquinaria, combustible y medicinas.

Para el exportador, el reto es distinto: aprovechar que el quetzal fuerte abarata los insumos importados, sin perder competitividad frente a países con monedas más débiles, que pueden vender más barato en el mercado internacional.

El desafío ahora es sostener esta estabilidad en el tiempo. Si las remesas se desaceleran o el contexto externo cambia, por ejemplo una crisis en Estados Unidos, una caída en el precio de las materias primas, un giro en la política monetaria global, la fortaleza del quetzal podría ponerse a prueba.

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Para Coyoy, la estabilidad macroeconómica también juega un papel vital, principalmente en la contención de la inflación.

“El gobierno se endeuda principalmente por medio de bonos que vende en el mercado interno y eso significa que también recoge liquidez del mercado monetario”, agregó el analista y apuntando a la estabilidad de precios como una baza a favor de la no volatilidad cambiaria.

Por ahora, el mensaje es claro: en Guatemala el quetzal no solo resiste, se fortalece. En un mundo de volatilidad, esa es la mejor noticia para planificar, invertir y crecer.

Eduardo Smith
Eduardo Antonio Smith Soto es economista y analista político con más de 18 años de experiencia en periodismo económico, política pública y diplomacia. Ha trabajado en análisis de coyuntura, gobernanza y relaciones internacionales, combinando enfoque técnico y lectura estratégica del contexto regional.
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