La obstinación del falso y usurpador “rector” Walter Ramiro Mazariegos Biolis y cómplices en el Consejo Superior Universitario (CSU), ha provocado una pérdida de los valores intrínsecos de una casa de estudios superiores. El daño no es exclusivo de esa comunidad educativa, como explicaré más adelante. El impacto negativo se extiende en diferentes órdenes de la vida nacional como documenta Fredy Montepeque en su interesante publicación de «Plaza Pública». Resalto, el punto de partida para un destrozo mayor ya se ha puesto en marcha.
Básicamente las universidades en el mundo para ser clasificadas responden a tres grandes criterios: (1) Por su fuente de financiamiento; (1.1) Públicas, el Estado las financia, son de acceso masivo y con un fuerte rol social o histórico; y, (1.2) Privadas, es decir, sostenidas con recursos propios y cobro de matrículas; muchas destacan por su alta empleabilidad, enfoque empresarial o modernización tecnológica.
El otro criterio se refiere a (2) la calidad, entendida como (2.1) Reputación académica y de empleadores: Miden la opinión de los profesores y de las empresas sobre el nivel de los graduados; (2.2) Producción en investigación: Evalúan la cantidad y el impacto de los artículos científicos publicados; y, (2.3) Indicadores de recursos: Analizan la cantidad de profesores por alumno y el porcentaje de docentes con doctorado.
Y el tercer ámbito se refiere al criterio de (3) Evaluación que comprende cuatro aspectos: (3.1) Investigación, entendida como cantidad y calidad de artículos científicos publicados y las veces que otros autores los citan; (3.2) Docencia: nivel de profesionalización de los profesores y programas acreditados; (3.3) Reputación: opinión de académicos de otras partes del mundo y de empresas que contratan a los graduados; y, (3.4) Internacionalización: Presencia de alumnos y profesores de otros países, así como convenios de intercambio.
Estos criterios son los contenidos en la siguiente página (https://www.topuniversities.com/latin-america-caribbean-overall). De ella he podido conocer la posición universitaria nacional dentro del ámbito Latinoamericano y del Caribe. Únicamente cinco (5) de la totalidad de universidades de Guatemala aparecen en el clasificador elaborado por la empresa británica responsable del QS World University Rankings y el muy utilizado QS Latin America & The Caribbean University Rankings.
De las cinco universidades que cuentan con un posicionamiento de reconocimiento internacional están las cuatro universidades privadas y la única estatal. Curiosamente son las universidades autorizadas entre 1961 y 1971. Absolutamente ninguna a partir de 1995, cuando se inició la abundante creación de universidades aparecen en dicho clasificador, quizás por su exclusiva orientación a la emisión de títulos de profesionistas.
Es decir, además de la Universidad de San Carlos que cayó del puesto 136 al 146 en cinco años, aparecen en ascenso las privadas: la Universidad del Valle de Guatemala, con la mejor posición del 170 al 151 en dicho período. Le sigue la Rafael Landívar del 190 al 171, la Francisco Marroquín del bloque entre 301-350 al bloque 201-250.
La Universidad Mariano Gálvez (UMG), es una de las universidades con una alta población estudiantil y cobertura territorial en todo el país (con múltiples centros departamentales); sin embargo, no cuenta con clasificaciones constantes en las tablas de élite de QS Latin America. Esto se debe a que la metodología de dichos clasificadores prioriza fuertemente la producción científica indizada, la red de investigación internacional y la reputación académica global, métricas que difieren del modelo operativo de masificación y docencia de la UMG. Su presencia se limita principalmente a directorios de visibilidad web (como Webometrics) y plataformas nacionales de acceso general. Características que le son comunes, pero en menor grado a las otras universidades privadas creadas a partir de 1995.
Dicho lo anterior, se comprenderá con mayor facilidad la naturaleza del impacto de la caída, deterioro y precariedad provocada por la obstinación de sostener arbitraria e ilegalmente al señor Mazariegos Biolis y sus cómplices en el ya caducado CSU. El daño trasciende al campus universitario de la zona 12 ahora convertido en un calvario para los trabajadores administrativos y de servicios por la absurda decisión de no abrir por completo los accesos a la Universidad de San Carlos. El calvario para laborantes y los pocos estudiantes que logran pasar los controles se transforma en el ingreso a un campo de concentración o a una prisión que tiene bajo secuestro el conocimiento y la libertad de emisión del pensamiento.
En el clasificador de las universidades del mundo, con énfasis en Latinoamérica y el Caribe, en los últimos cinco años se registra la caída apuntada que ha llevado a la USAC a un nivel jamás visto y el desplome sigue y se acentúa con la reciente arbitrariedad de la anulación del registro académico de estudiantes y otros atropellos a docentes que denunciaron los fraudes continuados de Mazariegos Biolis y cómplices efectuados en los años recientes.
Esa anulación de registros anticipa a suponer la posibilidad de emisión arbitraria de títulos. Toda la emisión de créditos académicos emanados de la universidad estatal ingresa a un entredicho y su nefasto golpe continuará deteriorando la ya menoscabada «enseñanza superior». La cooperación internacional se aleja y la posibilidad de especializaciones a un nivel superior en el extranjero se aleja con cada día transcurrido de tan nefasta administración.







